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La Iglesia en los medios El cardenal Sturla defendió la instalación de la imagen de la Virgen en la Rambla

AICA |

La colocación de una imagen de la Virgen María en la Rambla de Buceo, en Uruguay, sigue generando polémica: el arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, aclaró que la Iglesia no pretende “apropiarse de un espacio” público y que no es “fruto de una estrategia pensada”.

El arzobispo explicó, en un comunicado, que el pedido de instalar la estatua surgió por iniciativa de un grupo de laicos católicos, y dio una serie de argumentos históricos para defender esta propuesta.

Asimismo el purpurado pidió “disculpas” si en la polémica pudo excederse en sus expresiones y si por ese motivo algunas personas se hayan sentido descalificadas, ya que no tuvo ninguna intención de agredir a nadie.

El debate se instaló en la Junta Departamental de Montevideo donde el jueves 14 de abril se tratará el pedido de la Intendencia para erigir el monumento. La propuesta divide transversalmente a los partidos porque más que un asunto político, se trata de un tema religioso y de resolución personal.

En la propia bancada oficialista hay división. Hay sectores que en los corrillos se pronunciaron en contra, como Casa Grande y el Partido Socialista. También en la bancada de la Concertación, en la cual dos ediles (Cristina Ruffo y Javier Barrios Bove) ya dijeron que apoyarán la iniciativa.

El comunicado del arzobispado es además una respuesta a la reacción del ex presidente Julio María Sanguinetti, quien a través de una carta a El País había afirmado que el arzobispo “se empeña a descalificar a quienes, con todo respeto”, se pronuncian en contra de la instalación de la imagen de la Virgen.

El cardenal Sturla sostuvo que “una parte de las polémicas que se suscitan en torno a nuestra laicidad, cuando de Iglesia Católica se trata, tiene que ver, a nuestro modo de entender, con algún reflejo que queda de ese laicismo combatiente que se dio en nuestro país hace cien años”.

“Poner una imagen de la Virgen María no es apropiarse de ningún espacio, del mismo modo que los monumentos de personas de los diversos partidos, corrientes de pensamiento, tradiciones etc. que ya existen, no significan que la colectividad perteneciente a este partido o a esta tradición se apropie del lugar”, precisó.

El arzobispo descartó que el pedido afecte la laicidad, y sostuvo que el planteo “constituye una expresión de la libertad y por lo tanto de la verdadera laicidad”.

Texto del comunicado
Este pedido surgió por iniciativa de un numeroso grupo de laicos católicos, fue acogido por el Arzobispo de Montevideo y presentado a la Intendencia Municipal.
La primera motivación fue que en el lugar elegido (Rambla del Buceo), desde hace cinco años, un grupo cada vez más numeroso de creyentes se reúne el cuarto sábado de enero para el rezo del “Rosario por las familias”, orando para que en todas las familias uruguayas reine la paz y la armonía.
El pedido no es fruto de una estrategia pensada y menos aún de un deseo de apropiarse de un espacio. Lamentamos la polémica que se suscitó sobre este tema, pero tampoco rehusamos defender nuestro punto de vista como ciudadanos de este país plural y democrático.
El Arzobispo pide disculpas si en la polémica ha podido excederse en sus expresiones y si por ese motivo algunas personas se han sentido descalificadas, ya que no tuvo ninguna intención de agredir a nadie.
En este contexto la arquidiócesis quiere plantear algunos argumentos a favor de la colocación de la imagen de la Virgen María en la Rambla de Montevideo; tratamos de expresarlos sucintamente.
La Virgen María es una persona histórica, madre de Jesús de Nazaret, el hombre que ha marcado la historia de la humanidad tanto que su nacimiento es el punto de partida que usamos para marcar el inicio de nuestra era. En la tradición cristiana ella es la criatura humana más importante, más santa, símbolo de la pureza, la maternidad, la humildad, el coraje de quien estuvo al pie de la cruz de su Hijo, y acompañó luego a la comunidad cristiana naciente. Para muchos es un signo de consuelo y esperanza. Es obviamente una figura religiosa venerada por la inmensa mayoría de los cristianos, de un modo especial por la Iglesia Católica Romana y las Iglesias ortodoxasde oriente.
En la cultura occidental, a la cual pertenecemos, se le rinde homenaje de diversas maneras: incontables expresiones musicales, pictóricas, esculturales, arquitectónicas, etc. que marcan nuestra cultura, la tienen a ella como motivo artístico. Pensemos en La Piedad de Miguel Ángel, el Avemaría de Schubert, la Anunciación de Fra Angélico, Notre Dame de París y una estela innumerable de obras reconocidas universalmente. También en nuestro país hay testimonios artísticos que la honran comenzando por la Iglesia Matriz que está a ella dedicada. Muchísimas personas llevan su nombre, así como infinidad de lugares geográficos que recuerdan las diversas advocaciones con las cuales es conocida y venerada.
En nuestro país su nombre es el primero que aparece asociado a la toponimia desde que llegaron los españoles a esta tierra hace 500 años, en la expedición de Solís: Cabo de Santa María y bahía de Nuestra Señora de la Candelaria.
Desde entonces hasta ahora el nombre de María está presente en nuestra geografía. Pensemos sólo en los nombres originales de varias de nuestras ciudades: Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones, Nuestra Señora de los Remedios de Rocha, Inmaculada Concepción de Minas, Nuestra Señora de las Mercedes, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Rosario, Carmelo, el Carmen de Durazno.
Desde una visión histórica resulta innegable la devoción mariana de nuestros héroes patrios, comenzando por Artigas. El pueblo cristiano, después de los hechos de 1825, comenzó a llamar “Virgen de los Treinta y Tres” a una pequeña imagen de la Virgen que se venera en Florida asociándola con la Cruzada de 1825 y la declaratoria de la independencia. Don Manuel Oribe fue devoto de esta imagen y regaló a la misma la corona de oro que hoy luce la estatua.
Estos argumentos históricos solo quieren recordar que la tradición cristiana es parte de lo que somos como nación. La Iglesia Católica concretamente ha contribuido y continúa contribuyendo a la construcción de la sociedad, no como un factor externo a la misma, sino como parte integrante del entramado social. Pero además, como elemento fundante, con otros, de nuestro ser nacional, más allá de las vicisitudes de nuestro particular proceso secularizador. En este largo proceso de casi 80 años hubo, en algunas décadas, un intento sistemático de “descristianizar” la sociedad que fue más allá de la conveniente secularización que se dio en todo Occidente. Este intento de “descristianizar”, ¿fue positivo para nuestro país? Es claro que nosotros entendemos que no. Parte de las polémicas que se suscitan en torno a nuestra laicidad, cuando de Iglesia Católica se trata, tiene que ver, a nuestro modo de entender, con algún reflejo que queda de ese “laicismo combatiente” que se dio en nuestro país hace cien años.
La Iglesia está muy lejos de reclamar antiguas hegemonías. Solamente ejerce su libertad en la sociedad plural. El país ha cambiado en muchos aspectos positivamente y es éste uno de los campos donde nos parece que hubo una evolución positiva desde los tiempos de la secularización, hasta esta etapa del Uruguay que ha retornado a su tradición democrática. También la Iglesia, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, cambió su modo de percibir su relación con la sociedad y el poder político.
Creemos que poner una imagen de la Virgen María no es apropiarse de ningún espacio, del mismo modo que los monumentos de personas de los diversos partidos, corrientes de pensamiento, tradiciones etc. que ya existen, no significa que la colectividad perteneciente a este partido o a esta tradición se apropie del lugar.
En muchas de nuestras ciudades del interior, en los cruces de camino o a lo largo de nuestras rutas, hay estatuas de la Virgen María en espacios públicos, otras veces aparecen colocadas espontáneamente por personas anónimas. Lejos de significar que un grupo particular intenta apropiarse del espacio público, esas imágenes señalan un sentir popular y son expresiones del espíritu de nuestra gente, y se integran al plural paisaje ciudadano.
Se ha planteado que este tema afecta la laicidad. Nosotros entendemos, por el contrario, que el planteo constituye una expresión de la libertad y por lo tanto de la verdadera laicidad, que significa también la admisión en la sociedad plural del hecho religioso como un elemento clave de humanidad, que naturalmente se manifiesta.
La Iglesia en Montevideo tiene diversas propuestas para realizar su misión de “anunciar el evangelio”. Con el objetivo de cumplirla, este año se están llevando a cabo algunas iniciativas que son públicas. Desde esta perspectiva el hecho de poner una imagen de la Virgen en la Rambla no tiene un carácter fundamental. Sin embargo la polémica que se ha suscitado, nos da la oportunidad de expresar nuestro punto de vista, siendo fieles a nuestro leal saber y entender, en el respeto máximo de las opiniones que difieran de la nuestra y sin ánimo de ofender a nadie.
Creemos que, más allá de lo que determine la Junta Departamental respecto al tema, el hecho en sí de que se pueda debatir libremente sobre esta propuesta u otra, contribuye a la sana convivencia de una sociedad plural y democrática.

Montevideo, 29 de marzo de 2016.+