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La Iglesia en los medios Dura sesión por religión del nuevo titular de Diputados

EL PAÍS |

Dudan sobre si transmite “confianza” al presidir una institución pública laica.

La elección del diputado nacionalista Gerardo Amarilla como presidente de la Cámara de Representantes no fue un acto protocolar, como se estila. Todo lo contrario, la sesión plenaria, con elogios para el presidente saliente Alejandro Sánchez (MPP), dio pie a un duro cuestionamiento de algunos legisladores hacia Amarilla por su condición de integrante de la Iglesia Evangélica Bautista, advirtiéndose por parte de estos que el Estado “es laico”, que debe “evitarse el proselitismo religioso” en un ámbito institucional público como el Parlamento, y que la condición de evangelista de Amarilla no da “confianza”.

Abriendo la polémica sesión, que estuvo plagada de referencias religiosas, Amarilla fue defendido con energía por sus compañeros del Partido Nacional y por sectores del Frente Amplio como el MPP, legisladores colorados, independientes y la Unidad Popular.

Los nacionalistas aclararon que están institucionalmente detrás de la candidatura de Amarilla por su “moral y ética”, y su defensa de la Constitución y la ley.

Amarilla recibió el apoyo de 90 de los 92 diputados presentes en sala. Solamente no lo votó el colorado Fernando Amado, que cuestionó su nominación, ya que él mismo votó por su compañero del sector Todos, Amin Niffouri.

En representación de varios diputados del Partido Socialista (PS), el diputado Roberto Chiazzaro dijo que lo votaría pero con fuertes salvedades. Así, advirtió que el Parlamento debe mantener “la tradición laica del Estado”. “Este espacio republicano por excelencia no puede transformarse en un ámbito para el proselitismo religioso”, alertó, para agregar que “cuando un ámbito que debe ser público deja la neutralidad religiosa pasa a ser ocupado por quienes desean propagar su religión”.

Chiazzaro afirmó que “no se pueden usar estas tribunas para un uso exclusivo de una religión en particular”.

Confianza.
Amarilla fue quien dio pie a la polémica cuando dijera en febrero, en más de una entrevista, que a nivel personal la ley de Dios está por encima de la de los hombres. Así, manifestó que se propone “respetar la ley si no contradice la palabra de Dios”, y agregó que “tenemos el derecho a la desobediencia civil y abstenernos a las consecuencias”.

En las afueras del Palacio Legislativo un cartel pasacalle colgado ayer rezaba: “Legislar en el Parlamento, predicar en la Iglesia”. No tenía firma de ningún grupo político o social.

El diputado colorado Amado, al fundamentar su voto, dijo que con las declaraciones de Amarilla no le tiene “confianza” para desempeñar el cargo. “No me parece indicado para presidir la Cámara, cargo para el cual se necesita neutralidad y claramente él no la tiene”.

Mientras Amado hablaba, los nacionalistas Gonzalo Novales y Jaime Trobo se expresaron en voz alta y en algún caso golpeando sus mesas en señal de desaprobación al discurso. “No me molesta, la libertad es libre”, replicó Amado. Propuso como presidente a su compañero de bancada Walter Verri, que tuvo solo su voto.

Fue atacado por su oposición a la despenalización del aborto por la diputada del MPP Cecilia Bottino, quien dijo que Amarilla “está en las antípodas de los derechos humanos”. En cambio, aunque también desde el MPP, la diputada Orquídea Minetti le dio “todo el apoyo” para su gestión.

El nacionalista Álvaro Dastugue, que también es pastor, sostuvo que confía en los “valores y principios cristianos” de Amarilla, los cuales comparte.

“Gerardo no ha escondido su fe en Jesús”, dijo.

El frenteamplista Walter De León (PS), apuntó que “más allá de las religiones, siempre hay una preocupación por el prójimo en los servidores públicos. Le deseo lo mejor”.

La legisladora colorada Cecilia Eguiluz anunció su “voto de confianza” a Amarilla porque “sé que va a hacer lo que tenga que hacer, más allá de sus convicciones religiosas”.

El frenteamplista del MPP Alfredo Fratti, fue breve, enfático y hasta irónico en su deseo: “Que Dios lo ilumine”.

Rodrigo Goñi, del Partido Nacional, hizo un encendido discurso para justificar su voto. “Amarilla reúne las condiciones personales y cívicas que se requieren para presidir el cuerpo. La Constitución y los derechos humanos no se predican, sino que se practican. Va a respetar la Constitución como lo aprendió en esa escuela que es el Movimiento Nacional de Rocha. Pueden estar tranquilos que va a respetar la Constitución”, dijo.

Hombre de bien.
Pablo González, del grupo del vicepresidente Raúl Sendic, como otros frenteamplistas, lo defendió. Sostuvo que Amarilla “ha respetado siempre las reglas del juego, la polémica no corresponde, hay que juzgar a las personas por lo que hacen. Y él es un hombre de bien”. A su vez, el nacionalista Benjamín Irazábal afirmó que “va a tener tolerancia y cintura para encaminar la marcha de este cuerpo”, en tanto su correligionario Omar Lafluf añadió que “hay que despejar las dudas sobre su respeto a la república y la democracia”.

“No me pasa por la cabeza que se aparte de la Constitución”, indicó la colorada Graciela Matiaude.

A su turno, el diputado colorado Ope Pasquet discrepó con su compañero Amado al sostener que Amarilla va a cumplir con la Constitución.

También defendió la objetividad de Amarilla el diputado frenteamplista Jorge Pozzi, quien recordó que todos los presidentes “han tenido convicciones de diferente tipo, pero de ninguno de ellos nos hemos quejado porque no manejaran las sesiones en forma ecuánime y certera. Estoy seguro que Amarilla respetará el reglamento, la ley y la Constitución”.

Daniel Radío, del Partido Independiente, apuntó que “no es posible que se hagan proscripciones por la vocación religiosa de una persona”, y que no tiene “sospechas sobre su gestión”. El diputado nacionalista Jaime Trobo precisó que “la moral y ética republicana de Amarilla no puede ser puesta en duda porque sería poner en duda la moral del Partido Nacional”.

El último orador fue el presidente saliente Alejandro Sánchez (MPP), quien destacó a Amarilla: “Esta Cámara, mi partido y mi persona pueden confiar en él”, subrayó.

En la sesión que presidió Amarilla, se votaron unas veinte licencias de legisladores.

Réplica de Amarilla: proclama la defensa de la “libertad y laicidad”.
Tras ser proclamado presidente de la Cámara de Representantes, el diputado nacionalista Gerardo Amarilla subrayó que será defensor de “la libertad y la laicidad”, en claro mensaje a quienes lo cuestionaron.

“Seremos defensores de la libertad y de la laicidad, cuestión que nuestra sociedad resolvió sabiamente en la Constitución de 1917 y desde allí la entendemos como el encuentro y la tolerancia de todas las concepciones, en el pleno ejercicio del respeto”, sostuvo.

Anunció que será “responsable primero en el cumplimiento y defensa de la Constitución y la ley en todos sus términos”, y en “la defensa de los derechos y libertades fundamentales reconocidos por la Constitución”.

Los cuestionamientos recibidos por el flamante presidente de Diputados en la sesión quedaron a un lado por el aplauso recibido luego de su discurso de asunción por los legisladores y gente que vino desde Rivera, el departamento al cual representa en el Parlamento. Y también por la larga serie de saludos que recibiera en la sala de Senadores, particularmente del líder de su sector, Luis Lacalle Pou.

Amarilla presidirá esta tarde una sesión de Diputados donde se deberán votar los vicepresidentes que acompañarán su gestión durante 2016. También se hará mediante un acuerdo político.