Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Día de los muertos, una mezcla de tradiciones

EL OBSERVADOR |

América. Cada país tiene su forma de honrar a los difuntos

En México recuerdan el ciclo de la vida. efe

En Uruguay se recordó ayer viernes el Día de los Difuntos, una tradición con fuerte arraigo en diversos países de Latinoamérica.

La Iglesia Católica recuerda y honra con oraciones a los difuntos el 2 de noviembre, pero, además,mexicanos y algunos centroamericanos les agasajan con comida, bebida y música, pues según creencias prehispánicas este día los muertos regresan del más allá para disfrutar de la compañía de sus seres queridos y los placeres terrenales.

En México también se acostumbra a armar los famosos altares de muertos, con objetos y fotos del finado, adornos de vivos colores y símbolos de la muerte, a veces comestibles como las calaveras de azúcar.

Las embajadas de México suelen levantar altares en capitales de otros países para dar a conocer esta costumbre. Este año la embajada en Buenos Aires dedicó el suyo, armado en un museo porteño, a dos insignes mexicanos fallecidos este año, el escritor Carlos Fuentes y la cantante Chavela Vargas, así como a los argentinos Carlos Loiseau “Caloi”, dibujante, y Astor Piazzolla, músico.

En otros países de la región también hay costumbres similares, como en Nicaragua, donde se suele comer buñuelos y sopa borracha al pie de las tumbas de los seres queridos, también a veces al son de la música, o en Bolivia y Ecuador, donde se arman grandes banquetes para vivos y muertos en las casas o los camposantos.

Lo más común en la región sigue siendo, sin embargo, dedicar el día para limpiar, pintar y adornar con flores las tumbas, a pesar de que la práctica de la cremación como alternativa más económica que la inhumación también se está imponiendo en América Latina.

Los guatemaltecos no solo llevan flores a los difuntos, sino un plato especial elaborado con verduras, carnes, quesos, embutidos y mariscos, que se come frío y sobre las tumbas.

En la localidad de Tonacatepeque, en El Salvador, unos 16 kilómetros al norte de la capital, los vivos, que en este caso prefieren lo dulce a lo salado, van de casa en casa con los rostros pintados o enmascarados y bailando pidiendo ayote (calabaza) en miel.

Los ecuatorianos preparan guaguas, que son panes con formas humanas, doradas y pintadas, que representan el mundo de los vivos, y colada morada, elaborada con mortiño, otras frutas, harinas y plantas medicinales, que representa el de los muertos.

Los indígenas andinos suelen preparar grandes banquetes con cerdo horneado o frito acompañado de preparaciones con maíz y habas, y todo ello servido junto a las tumbas de los seres queridos.

En Bolivia, con altares llenos de fruta, bebidas, dulces y las tradicionales “t´ant´awawas”, figuras antropomórficas hechas con pan, la gente acude masivamente a los cementerios para “despedir” las almas de sus familiares fallecidos que, según creen, visitan el mundo de los vivos desde el primer día de noviembre.

Algunas personas, especialmente los indígenas, suelen almorzar junto a los altares al pie de los nichos en los cementerios y también comparten la música que disfrutaron en vida sus familiares. (EFE)