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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios “Destruir barreras de odio y egoísmo”

EL PAÍS |

SU SANTIDAD FINALIZÓ VARIOS DÍAS DE CONTACTOS DIRECTOS CON SUS FIELES

El papa Francisco, en un último exhorto al cierre de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), pidió valor a los jóvenes para salir y convertirse en misioneros y desconocer fronteras y límites en esa labor que encomienda Jesús.

“Vayan sin medio para servir“, llamó el pontífice a los jóvenes al hablar ayer en la homilía de la multitudinaria misa final de la Jornada.

“El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos”, dijo el primer Papa latinoamericano de la historia.

La víspera, al inicio de la vigilia, el Papa pidió a los jóvenes “meterse en la vida” y no mirarla pasar desde el balcón.

Según las autoridades, unos tres millones de personas participaron de la misa en la playa de Copacabana, quienes recibieron al papa Francisco, en medio de ensordecedores vivas al pontífice que conquistó a una de las audiencias más selectas del mundo con sus palabras sencillas y su espontaneidad.

La playa de Copacabana fue una torre de Babel. En sus arenas se escuchaba cantar en portugués, rezar en polaco, las conversaciones iban y venían en inglés, francés, árabe o chino. En cualquier idioma que hablaran los peregrinos que llegaron a Río de Janeiro para la JMJ, todos parecían sintonizados con el español mezclado con portugués que habló la estrella del evento: el papa Francisco.

Su llegada en la mañana de ayer en un vehículo abierto, terminó de despertar a millones de jóvenes que pasaron la noche en la playa en la vigilia final de la jornada, durmiendo en tiendas o a cielo abierto, en sacos de dormir o envueltos en frazadas.

“Franciscoooo, Franciscoooo“, se oyó gritar a la compacta multitud a lo largo del recorrido de más de cuatro kilómetros de la rambla que bordea la famosa playa, y que ha sido escenario en el pasado para famosas bandas de rock y eventos deportivos.

Ser misioneros es una tarea en la que “no hay fronteras, no hay límites“, agregó el Papa, que como a lo largo de su visita a Brasil ha usado indistintamente el portugués y el español. “No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente… La iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que les caracteriza“ a los jóvenes, insistió Francisco, quien a lo largo de la JMJ iniciada el 22 de julio ha machacado la necesidad de que la iglesia salga a la calle, cuente con los más jóvenes, pero también con los ancianos.

En la misa dominical además estaba una de sus compatriotas, la presidenta de Argentina Cristina Fernández. Cerca de la tarima, a Fernández la acompañaron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el mandatario de Bolivia, Evo Morales y el de Surinam, Desiré Bouterse.

Y como lo hizo a los jóvenes, Francisco pidió a los obispos y cardenales brasileños no tener miedo de involucrarse en asuntos relativos a “la educación, la salud, la paz social”, que son “las urgencias de Brasil”, instándolos a comprometerse más con la realidad social.

En vela.

Para otros, la vigilia estuvo tan animada que pasaron la noche sin dormir. “Pasé mucho frío en la madrugada pero valió la pena, estuvimos tocando guitarra, cantando y rezando toda la noche. Pasaba gente de otros países y se quedaban con nosotros o nos íbamos nosotros con ellos a cantar las canciones de ellos“, narró la argentina Agustina Díaz-Cooke, de 17 años, quien estuvo acompañada de un grupo de jóvenes de la ciudad de Córdoba. Una bandera argentina identificó a su grupo como compatriotas de Francisco.

El carisma del papa Jorge Mario Bergoglio contagió a todos, no sólo a los que hablan su lengua. Banderas de países tan distantes como China, Corea y Tailandia, hasta otros más próximos como Bolivia, Honduras y Francia, fueron el mejor testimonio de la diversidad de la fiesta y del entusiasmo que provoca Francisco en los jóvenes.

“Este es un momento que marcó mi vida, pude ver de cerca al Papa y escuchar sus palabras directamente de su boca“, contó Eliéser Capangue, estudiante de economía de Angola. “Yo participo en la Pastoral Universitaria en mi ciudad (Luanda), y siempre oramos juntos, discutimos sobre la Biblia, pero después de esta jornada quiero involucrarme más en la iglesia, salir al encuentro de los más desfavorecidos y llevarles esta vivencia, compartir con ellos el mensaje del Papa“.

El sol y sus calurosos rayos benefactores fueron otros convidados especiales del día, después de una semana de frío y lluvia en Río de Janeiro que complicó la vida de peregrinos y organizadores de la jornada.

Con la llegada de Francisco, el campamento playero se transformó en un inmenso templo a cielo abierto, con oleadas de fieles y peregrinos que llegaron desde todas las direcciones para incorporarse a la festividad religiosa.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, indicó que fue la segunda jornada más grande desde la de Filipinas en 1995, que logró juntar a cinco millones de personas.

Fue una fiesta como nunca ha visto la célebre playa, de la que los cariocas se jactan de tener la mayor celebración de año nuevo del mundo, con más de un millón de personas cada vez.

Tan grande fue la multitud, que las 12 pantallas gigantes distribuidas a lo largo de la mitad norte de la playa no alcanzaron para tantos fieles, y muchos se fueron a acompañar la misa en los televisores de restaurantes y quioscos playeros.

La falta de preparación para tal multitud se hizo evidente en la cantidad de basura producida, que desbordó los depósitos de desechos y dejó las calles y aceras llenas de botellas plásticos, envolturas plásticas y restos de comida. Hasta los baños portátiles distribuidos a lo largo de la playa estaban colapsados.

Nada de eso desanimó a una juventud entusiasmada de encontrarse con su pastor, quien los sedujo con sus gestos simples, su hablar suave y su deseo de salir a su encuentro.

Vea las imágenes y el vídeo de la misa final de la Jornada Mundial de la Juventud.

Próxima JMJ se realizará en Polonia

Río de Janeiro | AP

El papa Francisco anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará en Cracovia, Polonia, en 2016.

“Queridos jóvenes, tenemos una cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud en 2016, en Cracovia, Polonia”, dijo el pontífice al concluir la misa en la playa de Copacabana.

La Jornada de Río de Janeiro congregó a cientos de miles de jóvenes peregrinos de todas partes del mundo, especialmente de América Latina.

“Pidamos por la intercesión materna de María, la luz del Espírito Santo para el camino que nos llevará a esta nueva etapa de gozosa celebración de la fe y el amor de Cristo“, expresó Francisco.

Para el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, la experiencia indica que tres años para organizar un evento tan masivo como la jornada es más apropiado que los dos años transcurridos desde la jornada anterior, celebrada en 2011. “Con la perspectiva de la canonización de Juan Pablo II en los próximos meses, será muy interesante tener la próxima Jornada en su ciudad, porque será santo“.

Regala zapatos al nieto de Cristina

Buenos Aires | EFE

El papa Francisco saludó a la presidenta argentina, Cristina Fernández, tras la misa de clausura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud y le obsequió unos zapatos y unos calcetines blancos para su nieto, Néstor Iván, nacido hace dos semanas.

“Miren lo que me regaló el papa Francisco para Néstor Iván”, dijo Fernández, según la agencia oficial de noticias Télam.

“Y me bendijo unos rosarios”, añadió la mandataria, quien asistió a la multitudinaria misa en la playa carioca de Copacabana acompañada de sus homólogos de Brasil, Dilma Rousseff, y de Bolivia, Evo Morales.

http://www.elpais.com.uy/mundo/destruir-barreras-odio-egoismo.html