Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Liturgia

EDITORIAL | 42ª Jornada Nacional de la Juventud

“Se acercó y caminó con ellos” Lucas 24,13-35

Los dos caminaban entristecidos, recordando acontecimientos dolorosos que habían frustrado sus esperanzas. Jesús, el “profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo” había sido condenado a muerte y crucificado. Tres días después, algunas mujeres habían traído la historia de que su cuerpo no estaba en el sepulcro y unos ángeles les dijeron que él vivía. Al oír ese relato, fueron algunos al sepulcro “pero a él no lo vieron”.

Todo esto se lo contaron al desconocido que “se acercó y caminó con ellos” y que, casualmente, como despistado, les preguntó de qué hablaban, qué era lo que había sucedido en esos días.

“Ah, sí… es muy triste lo que sucedió”, podría haberles dicho, sumándose a ellos en sus lamentaciones. Tal vez aquellos dos se hubieran sentido un poco menos solos en su dolor, pero su esperanza seguiría sepultada…

Sin embargo, no fue eso lo que sucedió. Aquel hombre que parecía ignorar los acontecimientos les mostró que todo aquello tenía sentido: “era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria”.

Por amor, el Hijo de Dios ha abrazado y ha hecho propio en la cruz todo el dolor humano. Dios no abandona a sus hijos. Se hace presente en medio del dolor, la soledad, la tristeza, la angustia, el abandono.

Es desde allí que nos habla en estos tiempos de pandemia: desde la cruz. Con lenguaje humano, pero con palabra divina, es decir, con una Palabra que hace lo que dice; que levanta, que anima, que da vida. Es la palabra del crucificado y resucitado. Del que con amor ha vencido al pecado, al mal y a la violencia de los hombres. Del que vuelve cada día a acercarse y a caminar con nosotros.

La resurrección no es una utopía: es una Presencia. La de Jesús resucitado, caminando con nosotros, levantándonos con su perdón de todas nuestras caídas y alimentándonos con su Cuerpo, Pan de Vida. En el medio de la noche, su luz está siempre encendida. Celebramos su presencia. Pedimos y dejamos que Él toque y sane nuestro corazón enfermo, dando sentido a nuestra vida, rescatándonos del egoísmo y abriéndonos a recibir y a dar el amor con que Él nos amó.

Queridas hermanas, queridos hermanos: jóvenes, animadores, asesores de los grupos y movimientos juveniles, de todo esto que en la Iglesia llamamos Pastoral Juvenil: celebremos con alegría y esperanza la presencia y el amor de Jesús en nuestras vidas. ¡feliz 42ª JNJ!

Canelones, 29 de junio de 2021, solemnidad de San Pedro y San Pablo.

+ Heriberto, Obispo de Canelones
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil
Conferencia Episcopal del Uruguay

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