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La Iglesia en los medios Católicos demandan a una web que ofrece servicios de sexo extramatrimonial

SUBRAYADO |

Gleeden.com choca con el Código Penal francés que desde hace dos siglosexpone a las mujeres infieles como criminales

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Una asociación católica francesa interpuso una demanda contra el sitio web Gleeden.com, dedicado a ofrecer relaciones extramaritales para mujeres.

La Asociación de Familias Católicas (AFC) se molestó por una “provocativa” publicidad de la empresa en el sistema de transporte público francés, informa BBC Mundo.

Los demandantes consideran que promover la infidelidad es una incitación al delito y ahora un juez deberá decidir si están o no en lo cierto.

“Hay muchos sitios web que promueven el contacto sexual entre individuos, pero lo que hace a Gleeden distinto es que su modelo de negocio se basa en la infidelidad marital”, dice Jean-Marie Andres, presidente de la AFC.

El argumento puede parecer exagerado en una era de permisividad como la actual, pero abogados especializados en el tema coinciden en que las posibilidades de éxito de la demanda son buenas.

La razón es que el concepto de fidelidad como parte fundamental del matrimonio está claramente estipulado en el Código Civil francés. Según el artículo 212 del Código Civil francés, “las parejas casadas se deben fidelidad, asistencia y respeto mutuo”.

El sitio web, fundado en 2009, afirma cuenta con dos millones de miembros en Europa, incluyendo un millón en Francia. Tiene una base más pequeña de seguidores en EE.UU. y en otros países.

Gleeden afirma que 80% de las personas que usan el sitio web están casadas, pero es imposible obtener información precisa al respecto.

Los abogados consideran que la demanda de la Asociación de Familias Católicas no es frívola.

“El caso tiene una base sólida desde el punto de vista jurídico. Al promover relaciones entre gente casada, se puede argumentar que Gleeden está incitando a las parejas para que no cumplan con sus deberes cívicos”, afirma Stephane Valory, especialista en derecho de familia.

“Hace 50 años mucha gente habría estado molesta con la oferta de Gleeden. Hoy en día, es una minoría. Así que el tribunal no emitirá el mismo fallo que habría emitido hace 50 años”.

Sin embargo, en la letra del viejo Código Penal sigue vidente y consideraba el adulterio como un crimen.

En Francia es toda una tradición. El primer texto legal era de 1810 y estipulaba que una mujer adúltera podía recibir una sentencia de prisión de dos años. Pero si se trataba de un hombre el castigo era una multa.

Tal era la dureza de la cláusula que se convirtió en letra muerta mucho antes de que fuera derogada, en 1975.