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La Iglesia en los medios Casavalle apuesta al juego para bajar los niveles de conflictividad

EL OBSERVADOR |

Cadi. Creador de pazbol estuvo en montevideo y entrenó a educadores de la zona

Si alguien dice una palabrota, es tiro directo para el otro equipo”, advirtió el entrenador en portuñol. “Nosotros trabajamos desde el juego para que las personas sean protagonistas de la práctica de la no violencia”, continuó.

A su alrededor, los participantes del juego escuchaban atentamente las instrucciones. En total eran 34. Hombres y mujeres se preparaban para iniciar en Uruguay una de las primeras prácticas de pazbol, el juego de los círculos de la paz.

El escenario sería el galpón de CADI (Centro de Apoyo al Desarrollo Integral) ubicado en el barrio Casavalle. El entrenador era Joao de Aguiar Nadaes, un psicólogo y filósofo experto en mediación comunitaria, creador de pazbol, que desde 2005 se dedica al entrenamiento y práctica de su invención.

Con este objetivo, e invitado por CADI, llegó a Uruguay la semana pasada. Durante tres jornadas entrenó a educadores y animadores de diversas instituciones educativas de Casavalle y Manga en el juego de los círculos de la paz.

El pazbol es un juego de estrategias colectivas, que deriva del korfebol (o corfebol), un deporte holandés creado en 1902, con el propósito de que fuera practicado por hombres y mujeres juntos en un mismo equipo. Actualmente se practica en los cinco continentes y tiene jugadores de alta competición. No obstante, también se puede jugar recreativamente, para potenciar el aspecto colaborativo entre sus participantes.

Fue esta veta la que interesó a De Aguiar Nadaes y la que lo llevó a incluir el korfebol en sus técnicas de mediación, que por aquel entonces desarrollaba en las cárceles y favelas de Río de Janeiro.

“El korfebol ayuda mucho a desenvolver habilidades colaborativas, pensamientos colectivos y a deconstruir el individualismo, y la práctica de la no violencia”, indicó Aguiar Nadaes a El Observador. “Por eso, pensamos en las prácticas de korfebol no como un deporte, sino como un juego colaborativo”, agregó. La combinación del juego con las prácticas de mediación fue lo que dio lugar al pazbol.

La pelota y los círculos

La potencia del pazbol consiste en que quienes participan aprenden a alcanzar sus objetivos pensando colectivamente y practicando la no-violencia.

Además, el pazbol incluye en sus prácticas herramientas específicas de mediación a través de los círculos de diálogo, que tienen lugar durante los partidos. En ellos, los participantes toman decisiones respecto a la continuidad del juego de forma conjunta. Por esta razón, se denomina el juego de los círculos de la paz.

En el pazbol no existen jueces como en los deportes de pelota. En su lugar existen dos facilitadores, pero la idea es que a lo largo del juego estos vayan adquiriendo cada vez menos protagonismo.

“El objetivo es que las participantes se empoderen. Trabajamos en el empoderamiento de las personas y en la autogestión”, explicó el creador del juego.

En un partido de pazbol pueden participar hasta 20 personas divididas en dos subgrupos. Como en el básquetbol, el objetivo es encestar la pelota en un aro. La particularidad es que la persona que encesta cambia de subgrupo.

El juego comienza con un círculo donde los participantes acuerdan diferentes aspectos del juego. En el transcurso del partido, cualquier participante puede solicitar que se forme el círculo para llegar a consensos sobre algún asunto.

En el pazbol no se puede tocar a la persona que tiene la pelota. Su recuperación solo se puede hacer mediante la anticipación del pase. Esta, como todas sus reglas, tiende a evitar la competencia violenta y a desarrollar en forma paralela el pensamiento colectivo.

Mudanza interior

Actualmente, Aguiar Nadaes trabaja con el pazbol en distintas comunidades y centros educativos de Minas Gerais y Río de Janeiro. Además, continúa con su labor en cárceles cariocas. Su experiencia le ha permitido advertir “la mudanza interior” que experimentan las personas una vez que han conocido y practicado pazbol. El objetivo es que las personas aprendan a resolver los conflictos sin llegar a la violencia y esta experiencia la transmitan a los demás.

“Hay personas que empezaron jugando de adolescentes y ahora de adultos transmiten la experiencia a otros”, aseguró. “El propósito es crear una cultura de paz para todos los ciudadanos del planeta, para que todos podamos mejorar como personas. Precisamos mudar este planeta”, advirtió.

Justamente este es el objetivo que buscan CADI, y otras instituciones de Casavalle y Manga, cuando pensaron en este proyecto. “El objetivo es generar una cultura de paz, que ayude a los vecinos a ir cambiando y ellos mismos agentes que deconstruyan las características típicas de este tipo de barrios”, dijo a El Observador, Guzmán Haretche, coordinador del proyecto Espacio de diálogo de CADI.

Según un sondeo realizado por CADI –en setiembre de este año– entre educadores y técnicos que trabajan en las zonas de Casavalle y Manga, la conflictividad entre los usuarios de sus servicios socio educativos públicos y privados es frecuente. Según los datos, divulgados por el centro, un 70% de los encuestados considera que los conflictos intrafamiliares son muy recurrentes. El 41% considera que en los centros educativos también lo son. En tanto, 68% de los consultados señala que el nivel de agresividad física o verbal en estos barrios es alta o muy alta. A su vez, 68% de los encuestados manifestó que estas personas poseen pocos recursos para la resolución pacífica de los conflictos. El 23% restante desconoce en qué medida cuentan con estos.

Con el objetivo de atacar esta realidad, CADI trabaja en diferentes estrategias de mediación de conflictos. La inclusión del pazbol en sus actividades es uno de ellos, aseguró Haretche. l

“Trabajamos desde el juego para que las personas sean protagonistas de la práctica de la no violencia”

Joao de aguilar nadaes

Psicólogo, creador de pazbol

“El objetivo es crear una cultura de paz que ayude a los vecinos a cambiar y ser agentes que deconstruyan las características típicas de estos barrios ”

Guzmán haretche

Coordinador del programa espacio de diálogo – cadi