Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Cardenales ya iniciaron su sutil proceso para elegir al nuevo Papa

EL PAÍS |

Despedida. Benedicto XVI hoy dará su último Ángelus en la Plaza San Pedro y el próximo jueves 28 de febrero los fieles lo verán por última vez

CIUDAD DE VATICANO | THE NEW YORK TIMES Y AFP

No existe un proceso formal de nominación para elegir al hombre que sucederá al papa Benedicto XVI, y hacer campaña por uno mismo es contraproducente. Sin embargo, los cardenales que entrarán en la Capilla Sixtina el mes entrante para elegir al nuevo líder de la Iglesia católica llevan años evaluando discretamente a los candidatos potenciales.

Los cardenales se reunirán el primero de marzo, un día después de que Benedicto XVI deje el cargo y parta rumbo a Castel Gandolfo, la casa papal de verano en las montañas en las afueras de Roma. Los cardenales se reunirán cada mañana para discutir hacia dónde se dirige la Iglesia y, durante las comidas y las cenas, se medirán unos a otros el carácter, el talento y la experiencia, con base en las relaciones personales y las observaciones. Sin duda que también considerarán la geografía, el enfoque doctrinal y el estilo. Para cuando los 117 cardenales electores entren en el cónclave para elegir al próximo papa, deberán estar listos para votar. Según la normativa eclesiástica, el cónclave podría comenzar el 15 de marzo, pero el portavoz del Vaticano dijo el miércoles que Benedicto XVI podría, por decreto, adelantar los plazos. Los cardenales, ansiosos por concluir el proceso para el domingo de Pascuas, el 24 de marzo, podrían reinterpretar el período obligatorio de 15 días de espera, había adelantado antes el mismo vocero, el reverendo Federico Lombardi.

El propósito del período de espera es permitir que los cardenales tengan tiempo para reunirse después de la muerte del papa, pero, debido a que ya se anunció la renuncia de Benedicto XVI, los cardenales tiene notificación por adelantado y, de hecho, muchos ya empezaron las discusiones por teléfono y correo electrónico.

“La gente es renuente a hablar de sí misma”, señaló el cardenal Francis George de Chicago, quien votó en el cónclave en el que se eligió a Benedicto XVI en 2005. “Así es que vas con un amigo y le dices: `¿Puedes decirme algo sobre el cardenal fulano de tal?`”.

“Por lo general, las preguntas son sobre las cualidades que quieres ver en un Papa. ¿Es un hombre de oración? ¿Está profundamente enraizado en la fe apostólica? ¿Puede gobernar? ¿Le preocupan profundamente los pobres?”, ejemplificó George en entrevista telefónica. “Importa muchísimo menos dónde es que vive o de dónde es”.

Las audiciones empezaron el pasado domingo, cuando el cardenal Gianfranco Ravasi, un italiano y presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, predicó durante toda la semana del retiro papal de Cuaresma, al que asistió Benedicto XVI y muchos de los cardenales y obispos que trabajan en el Vaticano. Predicar en el retiro cuaresmal es un gran honor, uno conferido a Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger antes que se convirtieran en los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.

“En general, la forma en la que los candidatos salen a la palestra no es por lo que están haciendo en sus arquidiócesis, que es lo que más les importa a sus propios feligreses”, señaló John Thavis, el jefe retirado de la oficina en Roma del Servicio Católico de Noticias, una agencia de información afiliada a la Iglesia, y autor de “The Vatican Diaries” (Los diarios del Vaticano). “Es por lo que hacen en el centro de la Iglesia universal”, explicó.

LOS NOMBRES.

El caso de Ravasi ejemplifica la forma en la que los cardenales examinarán cuidadosamente y sopesarán los atributos del candidato en relación a las necesidades de la Iglesia. Los dirigentes eclesiásticos ahora dicen que su mayor reto es confrontar una ola creciente de secularismo en Europa, Estados Unidos e, incluso, en Latinoamérica, y que Ravasi ha comprometido enérgicamente a los no creyentes de toda Europa a participar en destacados actos en ciudades como Estocolmo, París, Tirana en Albania y Bucarest en Rumania.

En un momento en el que muchos prelados dicen que la Iglesia debe aprender a utilizar los medios sociales para evangelizar, Ravasi cuenta con más de 35.000 seguidores en Twitter.

No obstante, para los cardenales y obispos en el Vaticano, según Sandro Magister, un experto en la Santa Sede en la revista L`Espresso, “se considera que Ravasi es muy ambicioso y que está demasiado inclinado a perseguir el aplauso del público”.

Los otros italianos que son candidatos más firmes, dijo Magister, son el cardenal Angelo Scola, el arzobispo de Milán y un teólogo que con frecuencia ha abordado los desafíos del secularismo y el islam en Europa, así como el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Genoa y presidente de la Conferencia del Episcopado Italiano.

Es posible que la personalidad sea preeminente, pero la geografía ha sido cada vez más un factor. Dado que la Iglesia se está reduciendo en Europa, y la mayoría de los católicos ahora viven en África, Asia y América Latina, muchos llaman a que los cardenales entreguen las riendas a un líder del sur mundial. La Iglesia nunca ha tenido un Papa que no sea europeo en la edad moderna. (El último, según archivos vaticanos, fue Gregorio III, un sirio que fue Papa hasta 741.)

Benedicto XVI incrementó realmente el porcentaje de cardenales italianos y redujo el de los del mundo en desarrollo. Sin embargo, no necesariamente votan en bloques geográficos. Se dice que los cardenales de Italia están divididos en facciones, según expertos en la Iglesia en Roma, al igual que los de Latinoamérica. Para los que se dice son favoritos, conceder entrevistas en los medios informativos en las semanas previas al cónclave podría resultarles contraproducente, dicen observadores de la Iglesia.

Es probable que el cardenal Peter Turkson de Ghana, quien ya quedó marcado porque exhibió un video imperdonablemente en contra del islam en un acto de la Iglesia el año pasado, haya dañado sus probabilidades recientemente al hablar con The Daily Telegraph de Londres como si ya lo hubiesen elegido Papa: “Va a ser una experien- cia que cambia la vida, y creo que eso es lo que ha sido para Benedicto XVI y aquéllos que se han ido antes que nosotros”.

En América Latina, en tanto, el cardenal brasileño Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo, es el que más posibilidades tiene de llegar al papado, según anticipan los expertos y se lee de los resultados de las casas de apuesta.

RELACIONAMIENTO.

En el pasado, los cardenales con cargos en la burocracia vaticana tenían ventaja porque habían pasado más tiempo con los obispos que llegaban de visita provenientes de todo el mundo. Se nombra a los obispos creados cardenales para los comités vaticanos y se ven unos a otros con mayor frecuencia en Roma.

“Lo más importante es el contacto personal”, dijo monseñor James P. Moroney, el rector del Seminario de San Juan en Boston, y liturgista que ha trabajado en el Vaticano y en la Conferencia del Episcopado Estadounidense en Washington. “La reputación de alguien es muy importante, pero cuando estableces una relación personal, ahí es cuando realmente te decides”.

Benedicto XVI creó intencionalmente más oportunidades para que los cardenales llegaran a conocerse unos a otros antes de elegir al siguiente Papa, dijo Rocco Palmo, un escritor de Filadelfia que sigue muy de cerca los acontecimientos en la jerarquía en su blog “Whispers in the Loggia”.

El Papa promovió a nuevos grupos de cardenales cinco veces durante los ocho años de su papado, y en todas las ocasiones, salvo por una, los convocó a una reunión de todo un día antes del rito formal de promoción. “Todos los cardenales tuvieron la oportunidad de evaluarse unos a otros y escucharse mutuamente, y no hubo antigüedad en términos de quiénes podían hablar”, dijo Palmo.

En el cónclave anterior, hace ocho años, hubo alianzas de cardenales liberales y conservadores. Sin embargo, esta vez, el espectro se estrechó porque Juan Pablo II creó a 50 de ellos y Benedicto XVI a 67, ambos conservadores doctrinarios. (Los cardenales mayores de 80 años no pueden participar.)

“Lo que va a ser muy importante en este cónclave es la persona, la personalidad”, dijo monseñor Anthony Figueiredo, el director del Instituto para la Educación Teológica Continua en el Colegio Norteamericano en Roma. “¿Es un hombre que realmente pueda hablarle al corazón de las personas en este mundo secularizado, descristianizado, donde la gente, seamos realistas, abandona a la Iglesia y es necesario atraerlos al mensaje?”.

DESPEDIDA.

El papa Benedicto XVI hoy dará su último Ángelus y formalizará su renuncia al pontificado el próximo jueves 28 de febrero, al que se espera que asistan miles de personas, sobre todo de Italia y Alemania. El Santo Padre ya anunció que se “esconderá” del mundo tras despedirse.

La decisión del Papa marca un precedente en la historia de la Iglesia católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos que la milenaria institución exige para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de 1.200 millones de católicos. “Es una oportunidad para el cambio, un gesto de ruptura, que obliga a la Iglesia a hacerse un examen de conciencia para volver a comenzar con el pie correcto”, declaró el italiano Paolo Colonnetti, del movimiento católico de los Focolares.

“Un gesto elevado, que pone un sello extraordinario a su pontificado, pero que abre una nueva época en la forma de entender y administrar el ministerio del papado”, escribió por su parte Piero Coda, rector del Instituto Universitario Sophia, del mismo movimiento.

Por lo sorpresivo y radical de la renuncia, sus efectos reales sobre la institución son aún difíciles de prever. Antes de irse, Benedicto XVI ha pronunciado varios discursos en los que pide una “verdadera renovación de la Iglesia”, lo que ha sido interpretado como su “testamento” espiritual y político al llamar a sus miembros a superar “hipocresías” y “rivalidades”, que marcaron sus difíciles ocho años de pontificado.

Por ello muchos observadores se interrogan sobre “la convivencia” con el nuevo Papa e inclusive se debate sobre cómo deberá ser llamado cuando se marche del pontificado (¿exPapa?) y si cobrará jubilación cuando se instale dentro de dos meses en el apacible convento de los jardines del Vaticano que le están adecuando.

“Será seguramente discreto con su sucesor, es una persona con un fuerte sentido de la Iglesia. No molestará ni concederá entrevistas, y si acepta serán verificadas milimétricamente”, comentó un veterano cardenal a la prensa.

Para el padre Sergio, superior general de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, la renuncia del Papa no ha generado alegría sino sorpresa. “No sabemos las consecuencias que tendrá para la elección del futuro Papa ni cómo se va a comportar envejeciendo. Lo que sí creo es que servirá para renovar a la Iglesia”, asegura.

“Por ello queremos que su sucesor sea de América Latina, de América del Norte, de Asia. Sin duda nos enriquecerían. El futuro de la Iglesia está allá”, sostiene.

VALENTÍA O RENDICIÓN.

Celebrada por clérigos y laicos como un gesto de valentía y dignidad, e incluso de humildad, la renuncia de Benedicto XVI constituye para otros un acto de rendición frente a la compleja maquinaria de poder que es el Vaticano y sobre todo la Curia Romana, blanco de críticas y polémicas.

“Se va del Vaticano dejando intacto un sistema esencialmente corrupto”, escribió en su blog el teólogo vasco José Arregi, quien pide con irreverencia al Papa que concluya su gestión con una declaración solemne: abolir el modelo monárquico del papado. “La tiara y el trono, la terrible infalibilidad, el tremendo poder absoluto, siguen intactos, esperando al siguiente candidato”, se lamentó.

El futuro Papa deberá encarar un asunto aún más delicado, según consideró el jueves pasado el diario italiano La Repubblica: la trama de corrupción y tráfico de influencias que reinan en el Vaticano, sostuvo. Según el rotativo, el Papa decidió renunciar tras recibir un informe de 300 páginas, realizado por tres ancianos e “intachables” cardenales, en el que salen a relucir las luchas por el poder y dinero dentro de la Santa Sede.