Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Cardenales Poli y Sturla en asunción de Monseñor Fernando Gil como Obispo de Salto

LA PRENSA |

En contra de las predicciones y alertas meteorológicas de tormentas fuertes y mal tiempo se llevó a cabo en el día de ayer a la tarde y en el Templo Catedral-Basílica la ordenación episcopal del nuevo Obispo de Salto, Monseñor Fernando Gil. No llovió ni soplaron vientos como sucedió en Montevideo y Buenos Aires en la noche anterior y amenazaba para la presente jornada en nuestra ciudad, de donde vinieron autoridades eclesiásticas como los Cardenales Daniel Sturla y Mario Poli, el nuncio apostólico apostado en Uruguay, Mons. Martín Krebs, obispos de ambos lados del Río de la Plata y sacerdotes de toda la Diócesis.

Un templo especialmente acondicionado con audio e imagen para que los cientos de feligreses que concurrieron pudieran apreciar la ceremonia de la manera más cómoda posible. Funcionó a la perfección, ningún micrófono acopló y la transmisión en imágenes fue impecable, el trabajo de los técnicos de días y horas anteriores dio su resultado de acuerdo a las expectativas.  Atestado de gente, sentada y parada, como en los viejos tiempos o en fechas festivas, la misa concelebrada duró casi tres horas y media. Comenzó exactamente a las 16:00 como estaba previsto, con puntualidad vaticana, y finalizó cerca de las 18:30. Fueron cientos de peregrinos –en varios ómnibus- que vinieron de la Diócesis de Merlo-Moreno a la que pertenecía el apreciado cura párroco Gil devenido luego en Obispo de Salto por designación del Papa Francisco. Todos se emocionaron, aplaudieron y vitorearon al nuevo obispo –considerado una joya de la Iglesia Católica argentina tal como lo definió el Cardenal Sturla, Arzobispo de Montevideo en la homilía oportunamente. Se leyó la designación papal oficial y al final el acta de la sesión por presbíteros de la diócesis.

La eucaristía fue masiva y administrada por varios sacerdotes, entre ellos una primera fila con el Cardenal Sturla, el Obispo saliente Monseñor Galimberti y el Obispo entrante Monseñor Gil. En su momento los feligreses aplaudieron largamente a Galimberti en gesto de agradecimiento por su legado de 12 años al frente de la iglesia diocesana. En sus palabras finales Monseñor Gil se dirigió a su pueblo en breve pero rica alocución en la que se manifestó a favor de la vida como don de Dios, seguidor a ultranza de la obra  de Cristo y partidario del mensaje del Papa Francisco de una Iglesia al servicio del hombre y la justicia social. A lo largo de la misa, en todo momento y en especial por el Obispo salteño la figura del Papa, cardenal Mario Bergoglio, ex arzobispo de Buenos Aires, fue mencionado con admiración fervorosa, el Papa sudamericano que pensaba y hablaba en el español que hablábamos todos. Mostró el Basculo que había pertenecido al Obispo Marcelo Mendiarhat y dijo que su uso era símbolo de continuidad en la gestión de la iglesia diocesana, además de asegurar, tal como lo había planteado su tío Daniel, también obispo de Salto, en su legado testamentario, que habría de querer y mucho a todos los feligreses de la Diócesis.

Entre los invitados a la celebración estaban numerosos familiares del Obispo Gil, entre ellos su hermana y sobrinos, uno de ellos también seminarista en la ciudad de Buenos Aires. Además y como se dijo parroquianos argentinos entusiasmados con el nuevo destino de su querido párroco. En primera fila estaba el intendente de Salto, Andrés Lima, el presidente de la Junta Departamental, Alberto Subí, con su esposa e hijos, la cónsul argentina en nuestra ciudad y otros representantes de instituciones públicas y privadas.

Luego de terminada la misa y acto de asunción, el obispo y demás autoridades eclesiásticas saludaron al público en las escalinatas del templo. Al final mucha gente también concurrió a un  brindis que se realizó en instalaciones del colegio María Auxiliadora.

Hizo calor pero no tanto como en los días insoportables de verano. No llovió ni hubo mayores contratiempos climáticos, ni durante ni al final de la celebración. Solo fue el cariño de unos, que lo vieron partir de sus ámbitos cotidianos y otros que lo vieron llegar para ser su pastor diocesano, pero todos contentos y felices, del primero al último.