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Noticeu Cardenal Sturla: “El amor a la patria es parte de nuestra vida como cristianos”

misa militares

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El amor a la Patria “es parte de nuestra vida como cristianos”, aseguró el Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, en la Misa que presidió el 18 de mayo, Aniversario del Ejército Nacional, a pedido de algunos miembros de la familia militar que quisieron celebrar la fiesta desde la fe.

En primera fila de la Catedral Metropolitana estaban el comandante en jefe del Ejército, Gral. Guido Manini Ríos, y el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Brig. Gral. Alberto Zanelli, junto a sus familias y otros militares. Uno de los concelebrantes era el padre Genaro Lusararian, coronel que se ordenó sacerdote y es capellán de la iglesia del Hospital Militar.

En su homilía, el cardenal se refirió a un valor compartido por militares y católicos: el amor a la patria. “Es parte de nuestra vida como cristianos. La tradición la unió al cuarto mandamiento (honrar padre y madre), pide amar al país con los mismos sentimientos con que tratamos a nuestros padres. Todos los orientales estamos llamados a amar y servir a la patria”, comentó el cardenal Sturla.

Antes de llegar a este punto, el cardenal hizo un racconto histórico del país y destacó que “la Iglesia fue la partera de la patria”. Entre los primeros seguidores del Gral. José Artigas había muchos sacerdotes amigos suyos y, de hecho, en el atrio de la catedral hay una placa en honor del “clero de la independencia”. Se destaca la figura de José Benito Monterroso, franciscano, “secretario del héroe, que tuvo un puesto destacado en elaboración del ideario artiguista y en la redacción de las leyes del gobierno patrio desde 1815”, subrayó el card. Sturla.

El 205º aniversario del Ejército se celebra el día de la Batalla de Las Piedras, en 1811. “Es el día también en que Artigas quiso que la espada del ejército derrotado fuera entrega al sacerdote José Valentín Gómez para no humillar al vencido. Se atribuye al héroe además esa frase de ‘clemencia para los vencidos’, que es una indicación de la magnanimidad propia del que sabe que la victoria no da derechos sino que sobre todo indica obligaciones y que no hay mayor señal de coraje que el respeto al derrotado”, recordó el cardenal.

Acto seguido, el card. Sturla retomó algunas palabras que más temprano había pronunciado el Gral. Manini Ríos en el acto oficial de la mañana, cuando en su “hermoso discurso se refería a aciertos y errores en la historia del Ejército nacional y a este elemento clave en una victoria, que es el trato al prisionero”. “Se tienen las armas para ser constructores de paz y disuadir a posibles enemigos. Todo lo que hoy contribuya a la paz y a la reconciliación de los orientales quiera Dios que encuentre unidos a todos los orientales desde el lugar que ocupe cada uno en la sociedad”, apuntaló el cardenal.

El combate espiritual

En la iglesia matriz de Montevideo yacen los cuerpos de generales como Juan Antonio Lavalleja y Fructuoso Rivera, así como de sacerdotes que acompañaron a los revolucionarios desde el primer momento, como Dámaso Antonio Larrañaga y el venerable Jacinto Vera.

La lectura elegida, de una carta de San Pablo, también refirió a la vocación militar y el cardenal Sturla explicó por qué en la Iglesia se recurre a estas imágenes: “San Pablo nos pone en posición de combatientes: la vida entendida cristianamente no es un simple pasar por ella tratando de que sea lo más placentero posible. La vida cristiana es milicia, compromiso, combate”.

“Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo”, dice la Carta a los Efesios. En efecto, el escritor tomó muchos conceptos de la vida militar y les dio un sentido espiritual: la necesidad de estar firmes de pie, con la cintura ceñida, usar el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del espíritu.

El vínculo entre la fe y la familia militar podría seguir, recordó el card. Sturla, con la idea de que aquellos que reciben el sacramento de la Confirmación se convierten en “soldados de Cristo”. O con una de las meditaciones de san Ignacio de Loyola. El fundador de los jesuitas, que tenía un pasado militar, en una de sus prédicas hablaba de dos banderas y de cómo la gente tenía que elegir bajo cuál iba a pelear.

Mencionó igualmente el cardenal el evangelio del milagro que concedió Jesús a un centurión, un oficial romano a cargo de hasta 100 soldados que le pidió que sanara a uno de sus dependientes.

“Podemos pedirle al Señor que nos salve y nos sane. Y que sane las heridas que existen en la patria”, aconsejó el card. Sturla, y a continuación propuso centrar la súplica en su madre María, la Virgen de los 33, patrona del país.

“Ante ella se inclinó la bandera de Libertad o Muerte. En Florida luce la corona de oro que Manuel Oribe, segundo al mando de los 33 Orientales, le ofrendó. Ella es la que vio nacer el sol que nos ilumina. Que nos proteja y proteja al Ejército de la patria”, concluyó el cardenal.

Al terminar la ceremonia el comandante en jefe del Ejército, Manini Ríos, quiso dar testimonio del agradecimiento de la Fuerza al cardenal “por haber presidido la Santa Misa, por sus palabras esclarecedoras durante la homilía, por la paz que lleva a cada uno de nosotros”.

Tomado de www.arquidiocesis.net