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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Cada vez más jóvenes uruguayos se inician al sacerdocio y aceptan el celibato

LA REPÚBLICA |

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TIENEN SEIS AÑOS DE ESTUDIO Y LOS FINES DE SEMANA COLABORAN EN PARROQUIAS

El cambio en la Iglesia Católica desde la asunción del papa Francisco impulsando una mayor apertura hacia la sociedad, hacia una iglesia “entre la gente” y a derribar prejuicios para hablar de ciertos temas, ha repercutido también en la cantidad de jóvenes que se vuelven seminaristas para llegar al sacerdocio. Uruguay no está fuera de ese fenómeno y cada vez más los jóvenes se vuelven hacia la religión y el celibato. Esta situación está revirtiendo una tendencia que iba hacia la baja.

De hecho la última encuesta de Factum en 2016, sobre confianza de uruguayos en las instituciones, ubica a la Iglesia Católica seis puntos más arriba que en 2015 y está por encima de empresarios, Justicia, Parlamento, sindicatos y partidos políticos. “Creo que hubo una disminución global, pero en estos años se está revirtiendo.

Creo que en parte tiene que ver con el efecto Francisco. Y hay otra parte que tiene que ver con que los jóvenes buscan cosas que les llene la vida”, ha indicado el cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla. De hecho las celebraciones de la Jornada Nacional de la Juventud convocaron a más de seis mil jóvenes católicos solo en Montevideo.

“El perfil de los jóvenes que ingresa varía mucho, el camino es propio pero este año por ejemplo empiezan dos jóvenes que se acaban de recibir profesionalmente uno de ellos es veterinario por ejemplo. La edad varía entre 18 y 20 años y también de 30 años, porque algunas personas sienten la vocación ya de mayores”, contó a LA REPÚBLICA Fermín Otegui que será, desde el próximo 30 de enero, el secretario personal de Sturla. También será ordenado diácono en el primer semestre de este año.

Consultado Otegui sobre la imagen formal, solemne y estructurada que los jóvenes pueden tener de la Iglesia desde fuera, éste indicó que “yo por ejemplo me considero normal y creo que a todos los jóvenes les gusta divertirse, en los seminaristas hay alegría, siempre está el espacio para compartir con amigos como cualquier joven normal, pero además es una experiencia que te hace unirte mucho y hay una dimensión festiva que se plasma en eventos, hay deporte todas las semanas y también la festividad de la propia Fe”, apuntó.

Si bien para los seminaristas no hay bailes, ni novias, “está la dimensión esponsal, hacia Dios, la Iglesia y quienes son personas bautizadas”, dijo Otegui.

En el Seminario el primer año es introductorio “se lleva una vida más para adentro, donde uno no inicia todavía la Facultad. Y después seis años de estudio, dos de filosofía y cuatro de teología, además de estudio, los fines de semana se va a una parroquia se aprende y das una mano”, contó Otegui.

Cambio de planes

Otegui nació en una familia católica y aprendió la Fe desde niño, sin embargo no estaba en sus planes el sacerdocio, pensaba tener familia y seguir administración de empresas.

“A los 20 años viví un proceso de Fe profundo de la mano de la Virgen María, solo buscaba vivir más cercano a Dios, ser su amigo. Con 24 años un señor me hizo una pregunta: ‘¿no te imaginás como sacerdote? Yo nunca me lo había preguntado, a los días esa pregunta empezó a encontrar cierta apertura, siempre pensé tener una familia, terminaba administración de empresas pero esa pregunta me llevó a rezar y hablarlo con Dios. Con el tiempo hablando con un sacerdote me decidí y entré al seminario, porque pensaba que era la única manera de darme cuenta si era lo mío o no”, contó Otegui.

En cuanto a la zozobra humana que puede llevar a flaquear la Fe el próximo secretario personal de Sturla, afirmó que “somos personas y no es una debilidad el saber que la Fe pasa por momentos en que uno se siente que le cuesta más creerla o vivir algunos aspectos de la vida cristina, pero eso es permitido, cuando me cuesta le pido a Dios que me aumente y sostenga la Fe”, explicó Otegui.

En cuanto a su nuevo rol como secretario personal del arzobispo, Fermín dijo estar “muy contento de este nuevo servicio a la Iglesia”. Enfatizó que es un desafío y por tanto “tengo que prepararme lo mejor posible para cumplir con el servicio. Al principio, cuando me lo planteó hace unos meses, lo veía como algo más lejano. De a poquito voy asumiendo que esto comienza ahora, el 30 de enero y espero, con la ayuda de Dios, poder hacerlo bien”.

Para Fermín este año es su ordenación como diácono en vistas al sacerdocio. Preguntado sobre el ministerio sacerdotal en la actualidad comentó “es ser un instrumento de Dios, y tratar a las personas con amabilidad, con amor. Y sobre todo intentar, que por medio de la Iglesia, se acerquen a Dios. Que la gente pueda conocerlo tal cual es. Porque a veces en la sociedad de hoy hay una imagen de la Iglesia o de Dios, que fueron quedando en la cultura, que no es el Dios Amor que conocemos en la Iglesia. Si uno conociera realmente cómo es Dios, muy pocos, por no decir nadie, lo rechazaría”.