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La Iglesia en los medios Boy scouts: La buena acción del día

EL PAÍS | Suplemento QUE PASA |

LOS BOY SCOUTS LLEVAN MAS DE CIEN AÑOS EN URUGUAY

Hay unos 2.200 boy scouts en el pais, una cifra que supo ser mayor pero el movimiento está recuperándose.

La imagen de los boy scouts suele asociarse con niños buenotes, que entre campamentos y cantos aprenden a manejar una brújulas. Un estereotipo un tanto universal considerando que el movimiento tiene mas de 40 millones de seguidores en todo el mundo. Pero según sus miembros, ser un scout es mucho mas que prender fuego con hojas y palitos. Y el escultismo -del inglés scouting- más que recreación, es forma de educar.

No es raro ver a los boy scout paseando por las calles, de camisa verde y pañuelos al cuello. De hecho, llevan más de 100 años en Uruguay.

Antes, el movimiento tenía mas de seis mil seguidores, pero la crisis de 2002 hizo estragos en todas las formas de voluntariado, y los scouts no fueron la excepción. De seis mil pasaron a 1.600 miembros , pero en los últimos años empezaron a recuperar el terreno perdido.

Hoy, el Movimiento Scout del Uruguay (MSU) reúne a 2.245 jóvenes de entre ocho y 19 años. Es la organización juvenil mas grande del país. Por eso dicen que uno de cada tres uruguayos está en contacto con un boy scout. Los educadores son otro pilar importante. Si bien el movimiento tiene mas de 500 colaboradores, según Gonzalo Iribarne, encargado de comunicación del movimiento, se necesitan más.

Los scout pagan una cuota anual de 150 pesos a la organización y un aporte mensual al grupo particular al que pertenecen. Los aportes y una donación anual del Parlamento de 100.000 pesos son los principales formas de financiación.

Su mayor presencia es en Montevideo. Allí funciona la sede central del MSU y hay 16 grupos de unos 100 miembros cada uno. Maldonado, Salto y Colonia son los departamentos de mayor presencia en el interior, donde existen 19 grupos, y se planea abrir más. Iglesias, escuelas, intendencias y otras instituciones facilitan sus instalaciones para las reuniones.

La exploración y la naturaleza son un pilar fundamental. Pero si bien los campamentos y las propuestas lúdicas son un buen anzuelo para los jóvenes, las actividades no se limita a ello. “Ser boy scout es mucho mas que salir de campamento y hacer fuegos y caminatas”, dice Iribarne, y aclara que el principal objetivo de la institución es educar.

Para ello, el movimiento cuenta con un programa, según la psicología de las diferentes edades. Lobatos, Scouts, Pioneros y Rovers son las distintas categorías. En las primeras etapas se prioriza la integración y la creatividad, y a medida que los niños crecen empiezan a tener una participación mas activa en la comunidad. Por ejemplo, el año pasado se organizaron redes de recolección de ropa y alimentos, y un grupo logró reunir una biblioteca para una escuela.

“La buena acción del día” es una de las facetas de los boy scout mas difundidas entre la población. Pero según Iribarne, el escultismo es mas una filosofía de vida que un requisito concreto. “El lema, a nivel global, es `Construyendo un mundo mejor`”, dice.

Quizás una filosofía un poco idealista, pero que no daña a nadie. Y, la verdad, quizás no vendría mal un poco más de boy scouts.