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La Iglesia en los medios Birmania: Limpieza étnica contra rohinyás encubre toda clase de abusos

 

EL OBSERVADOR |

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Mujeres, en su mayoría jóvenes, embarazadas, menores e incluso parturientas, denuncian a médicos de la Organización Nacional para las Migraciones (OIM) los abusos de que han sido objeto.

Militares birmanos que llegan a sus aldeas suelen violarlas en grupo y además golpearlas, como forma de humillarlas para favorecer su expulsión del país.

La mayor parte de estas violaciones ocurren en sus casas y ante sus propios hijos, ya que en algunos casos los esposos optaron por huir.

El calvario que enfrentan estas mujeres equivale al sufrimiento y la humillación que ha venido padeciendo desde agosto pasado la comunidad rohinyá, una mimoría musulmana en Birmania, a la que no se le reconoce su nacionalidad y que ha estado expuesta al exilio aún en su propio país y sobre todo en el vecino Bangladés.

En ese país, los rohinyás expulsados de su tierra deben convivir hacinados y en condiciones sanitarias deplorables.

La mayoría de las veces, las violaciones no son denunciadas porque las víctimas temen ser excluidas por el resto de la comunidad, además del posible abandono de sus maridos.

Médicos que atendieron a algunas de las mujeres que sí denunciaron todo tipo de atropellos en los campos de refugiados de Bangladés comprobaron en algunos casos señales de un ataque “agresivo e inhumano”.

Sus padecimientos incluyen otro tipo de abusos: suelen realizar trabajos forzados, padecen la confiscación de sus tierras y el acceso a la educación y otas prestaciones públicas es bastante limitado.
Una médica, Tasnuba Nourin, afirmó hace algún tiempo que llegó a atender casos de mujeres que presentaban desgarros vaginales, claras señales de mordiscos y penetración con objetos metálicos semejantes al del cañon de un arma, informó el diario español El Mundo.

AFP

Estos casos no solo no son aislados sino que forman parte de un plan de “limpieza étnica” de esa minoría musulmana en Birmania, como lo calificó la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En los hechos, la violencia sexual y los abusos constituyen una estrategia del ejército birmano para sojuzgar a los rohinyás.

Militares birmanos que llegan a sus aldeas suelen violarlas en grupo y además golpearlas, como forma de humillarlas para favorecer su expulsión del país.
La responsable de violencia sexual de la OIM, Irene Loria, tiene bien claro el propósito de las violaciones.

“El propósito es expulsarlas (de Birmania) lo antes posible”, comentó recientemente.

Otra muestra de los abusos es que algunas mujeres que llegan a Bangladés con la esperanza de tener una vida menos miserable son incluso vendidas por traficantes de personas para que se prostituyan y trabajen en burdeles.

Discriminación

Para Amnistía Internacional, la comunidad rohinyá es víctima de un “apartheid”, producto de un plan de discriminación “respaldado por el Estado, institucionalizado”.

El nivel de discriminación es tal que las autoridades evitan utilizar el término rohinyá; a lo sumo, de manera despectiva los denomina bengalíes.

Los rohinyás son una minoría musulmana, que es discriminada en Birmania, por lo cual deben refugiarse en Bangladés. M. Uz Zaman.
Los rohinyás son una minoría musulmana, que es discriminada en Birmania, por lo cual deben refugiarse en Bangladés. M. Uz Zaman.

En ese marco, por ejemplo, los rohinyás son considerados extranjeros en su propio país y en caso de que quieran ir de una ciudad a otra precisan un documento especial que los habilite.

Sus padecimientos incluyen otro tipo de abusos: suelen realizar trabajos forzados, padecen la confiscación de sus tierras y el acceso a la educación y otas prestaciones públicas es bastante limitado.

Estos casos no solo no son aislados sino que forman parte de un plan de “limpieza étnica” de esa minoría musulmana en Birmania, como lo calificó la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Amnistía Internacional –que al igual que la ONU ha condenado sistemáticamente los abusos contra esta comunidad– es categórica respecto a que hay que “romper el ciclo de los atentados contra los derechos humanos” y además permitir el retorno de los refugiados a Birmania.

De hecho, ese país y Bangladés acordaron la semana pasada el regreso de los refugiados rohinyás en un plazo de dos meses.

La mayoría de los desplazados de esa comunidad son habitantes del estado Rakáin.

CLAVES

Represión

La persecución contra la minoría rohinyá, sobre todo en el estado de Rakáin, se acentuó desde el pasado mes de agosto.

Refugiados

Desde ese momento, unos 700.000 rohinyás se refugiaron en Bangladés, donde viven hacinados en campos de refugiados.

Nacionalidad

En 1982, se les retiró la nacionalidad birmana; el gobierno restringe su libertad de circular libremente por el país.

Discriminación

Desde el año 2012, los niños de esa comunidad musulmana no tienen derecho de asisttir a las escuelas públicas, y los maestros se niegan a viajar a zonas de población musulmana.

Papa se reunió con jefe del ejército

El papa Francisco se reunió este lunes durante su visita a Birmania con el jefe del ejército, acusado de dirigir una “limpieza étnica” contra la minoría musulmana rohinyá.

El general Min Aung Hlaing dijo al Sumo Pontífice que en ese país “no hay en absoluto discriminación religiosa”, indicó un mensaje divulgado por su oficina en Facebook tras la reunión.

El ejército “obra por la paz y la estabilidad del país”, añadió.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan al general de ser el principal responsable de la represión contra ese grup.

La semana pasada, Birmania y Bangladés habían anunciado un acuerdo para el retorno de refugiados rohinyás, pero el jefe del ejército se declaró contrario a un retorno en masa.

El encuentro entre el papa y el general, “de cortesía” según el Vaticano, solo duró unos 15 minutos.

“Hablaron de la gran responsabilidad de las autoridades del país en este período de transición”, comentó la Santa Sede.

El papa sabe que sus palabras sobre los rohinyás serán cuidadosamente analizadas durante su visita de cuatro días, iniciada este lunes.

Francisco no dudó en denunciar en los últimos meses el trato que reciben quienes califica de sus “hermanos rohinyás”, aún a riesgo de causar molestias en la mayoría budista del país.

La opinión pública birmana, con un fuerte nacionalismo budista anti musulmán, está indignada con los cuestionamientos de la comunidad internacional sobre la manera cómo el gobierno gestiona el conflicto.

Pero los aproximadamente 700.000 católicos de Birmania –algo más del 1% de los 51 millones de habitantes del país– tienen muchas expectativas puestas en esta visita.

El pontífice otorga gran importancia al desarrollo del catolicismo en Asia, donde solo 3% de la población pertenece a esta religión, en pleno crecimiento en la región.