Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Bastante más que una transición

EL OBSERVADOR |

Entre otros temas, enfrentó las denuncias de abusos sexuales. EFE

Papado. Después de un papado de 27 años y a la sombra de Juan Pablo II, Joseph Ratzinger asumió la sede de Pedro en 2005, cuando ya tenía 78 años y era evidente que no iba a estar durante muchos años al frente de la Iglesia.

De ahí que se dijera que el suyo sería un papado dirigido por un anciano sin carisma y con fama de frío. Pero a los cuatro meses, Benedicto XVI presidió la Jornada Mundial de la Juventud convocada por su predecesor y los millones de jóvenes que acudieron a darle la bienvenida dejaron en claro que lo seguirían a él tal como lo hicieron con Juan Pablo II.

Con el tiempo esto se comprobó y la Prefectura de la Casa Pontificia, que en 2006 estimaba que poco más de 3 millones de personas habían asistido a actos papales, a principios de este año indicó que el total de asistentes a sus celebraciones en siete años rondó los 20 millones.

También se dijo que sería un período de transición, uno de esos en los que no se toman decisiones a la espera de que el siguiente haga lo suyo. Este no fue el caso del alemán, que tal vez lo más radical que hizo fue ponerse al hombro las denuncias de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en las décadas de 1970 y 1980. Pidió perdón en nombre de la Iglesia y se reunió con las víctimas –aunque dijo saber que nada de esto era suficiente–, decidió cómo actuar ante cada sacerdote pedófilo y redactó una carta en la que estableció cómo se actuaría de ahí en más.

Cometió un error (su famoso discurso de Ratisbona) que le hizo remozar las relaciones con el islam, que después de varios comunicados de prensa en los que el papa pidió perdón, entendió su gesto cuando lo vio rezando en una mezquita. Algo similar sucedió con los judíos, que criticaron que le levantara la excomunión a un obispo que había negado el holocausto, pero que después agradecieron que cambiara la redacción de la oración de los fieles del Viernes Santo en la que se pedía “por los pérfidos judíos”.

También dejó una huella en Inglaterra, donde se reunió con la reina y con el arzobispo de Canterbury, autoridades de la Iglesia Anglicana, en la primera vez en que había un acercamiento de este tipo.

Y soportó también los vientos huracanados de hace casi un año, cuando quien era su mayordomo filtró miles de documentos a un periodista italiano y, entre otras cosas, se habló de un complot en su contra. Bastante si se tiene en cuenta que asumió a los 78, que no tenía carisma y que en su primera misa solemne se definió como un “débil siervo de Dios”.