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La Iglesia en los medios Abusos sexuales en la Iglesia Católica: dos exmonjas cuentan sus padecimientos

UY PRESS |
https://www.uypress.net/auc.aspx?93712

LONDRES (Uypress) – Dos exnovicias relataron los abusos que sufrieron durante el tiempo que pertenecieron a la estructura de la Iglesia Católica.

El papa Francisco ya había admitido que, dentro de la Iglesia Católica, sacerdotes y obispos habían sometido a monjas como “esclavas sexuales” durante décadas, marcando un hito más en la ya larga hilera de abusos cometidos y que uno tras otro vienen saliendo a luz.

En ese escenario, dos exnovicias fueron entrevistadas por la cadena BBC para contar en primera persona los ataques sufridos.

En febrero, el suplemento femenino del diario vaticano L’Osservatore Romano, dirigido por Lucetta Scaraffia, ya se había hecho eco del padecimiento de las monjas en el seno de la iglesia, lo que fue tema central del mes.

Esto que provocó luego la aclaración del pontífice en su viaje de regreso desde Emiratos Árabes Unidos hacia Roma.

Las revelaciones del diario italiano, sumado a la admisión del papa, han conducido a la aparición de testimonios directos que narran ese abuso.

Según reseña Clarín, en el programa “Woman’s Hour” (Hora de la Mujer), de la BBC Radio, fueron entrevistadas dos exmonjas respecto a los ataques que sufrieron durante su tiempo en la Iglesia Católica.

Rocío Figueroa, oriunda de Perú, es actualmente una teóloga  y vive en Auckland, Nueva Zelanda.

En su entrevista con la BBC explicó que se unió a la vida religiosa como una adolescente, ya que vivía en una zona muy pobre, y necesitaba “hacer algo”. Fue allí donde sufrió abuso sexual a manos de un vicario, el cual había sido designado como su “guía espiritual” por el líder de la congregación.

“Tenía 15 años. Luego de unos meses en los que hablábamos, y buscó ganarse mi confianza, un día nos pidió a todos los que nos estábamos formándonos con él que fuéramos a una clase de yoga. Eventualmente pasamos a sesiones personales, en las cuales él decía que iba a ayudarme a desarrollar autocontrol sobre mi sexualidad”, explicó Figueroa.

“Yo era muy ingenua, no tenía ningún tipo de experiencia previa. Empezó a tocarme, y yo pensaba (equivocadamente), que eso estaba bien, y que yo era la malvada. Me sentía culpable y desorientada”, continuó. “Nunca me violó, pero sí abusó de mí. No pude darme cuenta de eso hasta que tuve 40 años”, completó.

Figueroa dijo que se decidió a hablar luego de que el hombre que la había abusado murió, dado que era considerado una suerte de santo en su comunidad, y ella quiso contra la verdad acerca de quién era él.

La otra exmonja que habló sobre los abusos sufridos en el seno de la iglesia católica fue la alemana Doris Wagner-Reisinger.

En su relato, el abuso sexual fue precedido por lo que ella llama un “abuso espiritual”: “no me dejaban leer nada ni hablar con nadie, perdí confianza y me volví una persona débil”.

“Cinco años después de ingresar al seminario, un sacerdote de la congregación empezó a acercarse a mí cada vez que me veía sola. Después empezó a entrar a mi habitación, y se quedaba ahí, hablando”, relata Wagner-Reisinger. “Con el tiempo, empezó a abrazarme, y luego ya venía y, sin decirme nada, me sacaba la ropa y empezaba a violarme”, prosiguió.

“Yo estaba en shock. Entendía lo que estaba pasando, pero no lo podía creer. Sabía que no estaba bien, y no quería que pasara, pero estaba convencida: es un sacerdote, esta es una comunidad sagrada, esto es imposible -confesó- No podía entender que esto estuviera pasando, me llevó años darme cuenta que fue una violación, y poder hablar de esto”.

“Tuve una severa crisis de fe. Mi primer impulso fue pensar que, si decía algo, iba a dañar la iglesia, y que Dios quiere que me mantenga callada. Era insoportable”, remata Wagner-Reisinger. “No tengo por qué creer en esa clase de Dios”.

El escándalo se suma a la ola de denuncias contra sacerdotes pedófilos en numerosos países, desde Chile e Irlanda pasando por Estados Unidos y Australia.

El semanario del Vaticano denunció inclusive la violación de monjas, que fueron forzadas a abortar o a criar hijos que no fueron reconocidos por sus padres sacerdotes.

A raíz de las revelaciones sobre el abuso de niños por parte de curas y del impacto mundial del movimiento #MeToo, las monjas también han comenzado a romper el silencio.

La semana pasada, un alto religioso del Vaticano, acusado por una ex monja alemana de abusos durante la confesión, renunció después de cuatro años y de un juicio canónico que se limitó a llamarle la atención. Para las monjas víctimas de abusos no es fácil hablar de ello ya que temen que la denuncia repercuta contra ellas o contra la congregación.