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La Iglesia en los medios Aborto: el MSP enseña a docentes cómo actuar

EL PAÍS |

Taller. Énfasis en que se debe respetar la autonomía de las adolescentes

FEDERICO CASTILLO

El Ministerio de Salud instruyó a los profesores de los liceos sobre cómo actuar ante las adolescentes que les planteen su intención de abortar. Se enfatizó que se debe respetar su “autonomía progresiva” para decidir interrumpir el embarazo.

Los docentes de secundaria suelen compartir muchas horas del día con los jóvenes y en varias ocasiones son casi los únicos depositarios de sus inquietudes o problemas. Por ejemplo, un embarazo no deseado.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) entiende que los profesores de los liceos están en una especie de primera barrera de contención en este tema y por eso ayer realizó una videoconferencia que abarcó a todos los departamentos del Uruguay para explicar en detalle la ley de interrupción del embarazo, sus alcances, limitaciones y qué es lo que debe hacer un docente cuando se enfrenta a una adolescente que quiera abortar.

Leticia Rieppi, coordinadora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del MSP, aseguró que lo primero que tienen que tener claro los profesores es el marco legal en que se pueden mover. Recordó los requisitos para que una mujer pueda acceder a un aborto. Que sea siempre y exclusivamente a solicitud de la mujer, que sea ciudadana uruguaya o con más de un año de residencia y que su embarazo esté por dentro de las 12 semanas de gestación.

Unas de las preguntas que más repitieron los participantes de la videoconferencia es hasta dónde una joven, menor de edad, es libre para decidir abortar y cuál es el rol de sus padres en estos casos.

Rieppi insistió en que se debe manejar un concepto que se ha esgrimido mucho en esta discusión: la “autonomía progresiva”.

Si la joven tiene la capacidad de entender y asumir los riesgos del procedimiento, ella por si misma puede firmar el consentimiento informado (sin necesidad de que lo firmen los padres) y quedar habilitada para realizarse el aborto.

La autonomía progresiva de la adolescente la definirá el equipo multidisciplinario con el que tiene la primer entrevista antes del eventual procedimiento.

“Allí se puede identificar si los padres son buenos o malos acompañantes” en este proceso, explicó Rieppi, que aclaró que lo que las autoridades recomiendan es que las jóvenes consulten siempre acompañadas de sus padres o algún adulto responsable.

Admitió que pueden existir casos en que los padres, enterados de la intención de abortar de su hija, se nieguen a que se le ejecute el procedimiento. Si la joven, con autonomía progresiva ya definida por los médicos, mantiene la idea, la situación puede ser zanjada por la Justicia. Rieppi insistió en que el “eje principal” es la mujer. “No hay nadie que pueda obligar a la mujer a abortar o decidir por ella”, enfatizó.

Alguien desde Cerro Largo preguntó qué pasaría si algo sale mal en el aborto de una joven que definió el procedimiento sin el consentimiento de los padres. Si la institución no quedaría expuesta a demandas judiciales. La coordinadora del MSP respondió que cuando la joven firma el consentimiento informado ya está al tanto de que hay riesgos y posibilidades de fallas. Y sobre la autodeterminación de la joven a la hora de abortar, aseguró que el MSP está amparado por leyes nacionales que así lo establecen.

CONSULTAS.

Rieppi ilustró a los profesores sobre cómo deben ser las consultas de las mujeres con el equipo multidisciplinario. Con ejemplos, les dio insumos para que éstos estén empapados en cómo es (o cómo debería ser) el clima de esas charlas.

La funcionaria dijo que la entrevista debe tender a “evitar demoras”, que tiene que haber un “clima de aceptación”, “privacidad adecuada”, “asegurar la confidencialidad” y dar siempre la “opción a que exista un acompañamiento” durante todo el proceso.

La coordinadora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva destacó que se debe evitar la “terminología inespecífica” cuando se habla de una interrupción del embarazo. No hablar de “eso” o del “asunto” o hasta de la “cosa”. Argumentó que estos términos contribuyen a seguir viendo al aborto y todo lo que lo rodea como “algo oscuro”.

Asimismo, señaló que el profesional debe mantener una mirada fría, no involucrarse más de la cuenta, no incidir, no aconsejar ni para uno ni otro extremo.

Rieppi recordó una consulta reciente. “Una mujer que consultó para hacerse un aborto me preguntó tras la entrevista: ¿Usted piensa que soy una egoísta?”.

La funcionaria dijo que los médicos no deben contestar estas preguntas. “Estas cosas pasan, pero no hay que decir ni que si ni que no”, dijo.

Los médicos deben mantener su “neutralidad”, agregó.

E hizo un pequeño punteo con recomendaciones a los profesionales en esas charlas: “No dar consejos, no alarmar, no imponer convicciones, abstenerse de hacer juicios de valor”. También recalcó que se debe promover que la decisión sea siempre de la mujer, pero aclaró que eso no implica que esté sola durante las consultas y el acto del aborto.

Rieppi contó que, en promedio, las mujeres que van a consultar por aborto llegan con unas seis semanas de gestación. Subrayó que cuanto antes sea la consulta, mejor.

Objeción de conciencia en debate

El próximo viernes 15 de marzo el Ministerio de Salud Pública (MSP) organizará una especie de taller con el Colegio Médico del Uruguay y la Universidad de la República para definir el alcance y los límites éticos de la objeción de conciencia.

La cuestión ha estado en el centro de la polémica ya que más del 30 % de los ginecólogos han hecho uso de esta opción y hay departamentos -como en Salto y Paysandú- donde o todos los médicos son objetores o solo uno no lo es.

La coordinadora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva, Leticia Rieppi, aclaró que el tema de la objeción de conciencia, que se debatirá en ese encuentro, no solo abarcará a los ginecólogos sino a otras especialidades porque hay un marco ético general sobre la conducta de los profesionales para ser discutido.

Ayer, en la videoconferencia para todo el país un abogado del MSP expuso sobre la objeción de conciencia y recordó algunos puntos que han sido objeto de cuestionamientos. Remarcó que la objeción “nunca ” puede ser entendida como una “desobediencia civil” sino como una pretensión a ser excluido de participar de la misma.

La ley no se puede modificar porque uno no esté de acuerdo con ella, dijo. Además, señaló que lo único que se puede objetar es la participación directa en el aborto (ya sea emitiendo recetas para fármacos o de manera quirúrgica), no todas las consultas y asesoramiento previo a la interrupción, ni todo lo que viene después.