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La Iglesia en los medios A los alumnos finlandeses “les va muy bien” pero “no se divierten en clase” y por eso es necesario “cambiar”, sostiene especialista [de interés]

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Entrevista de Juan Pittaluga

Un aula sin pupitres en fila sino con una gran mesa repleta de tablets en el centro, donde distintos maestros se turnan o atiendan simultáneamente a los alumnos, que aprenden a la misma vez sobre Ciencia y Música al trabajar en equipos en un proyecto basado en el análisis de la última película de moda. ¿Parece divertido, no? Eso es justamente lo que quiere Irmeli Halinen: que los alumnos finlandeses empiecen a disfrutar en el aula.

Directora de Desarrollo Curricular y Consejera de Educación Emérita por el Consejo Nacional de Educación de Finlandia, Halinen dictó esta semana una conferencia en la Universidad Católica para explicar cómo lideró la reforma del currículo básico nacional de Finlandia.

A pesar de ser uno de los sistemas educativos de referencia desde el comienzo del siglo XXI, Finlandia cambió su currículo desde primera infancia hasta bachillerato, con el objetivo de que los estudiantes se sientan “bien” en clase para “aprender mejor”. Este es el resumen de la charla de Halinen con Búsqueda.

—¿Cuáles son los principales elementos de la reforma del currículo finlandés?

—Es realmente difícil resumirlo, porque es difícil incluso de entender la reforma, pero hay dos líneas muy importantes: una es apoyar a las escuelas para que sean realmente comunidades de aprendizaje donde los estudiantes disfruten, y la otra es pensar menos en asignaturas y más en competencias transversales.

—¿Eso supone eliminar las asignaturas?

—Eliminarlas no, porque las asignaturas están definidas por ley en Finlandia, que estipula que debe haber Matemática, Lenguaje, Ciencia, Música, Historia… Pero alentamos a los docentes a que colaboren entre ellos. Por ejemplo, que un maestro de Matemática vaya a la clase de Historia y allí los alumnos estudien un fenómeno interesante y utilicen elementos de ambas asignaturas para entenderlo. No es importante que los alumnos piensen que están cerrados en una clase de Matemática o de Historia.

—¿Y de qué tratan las competencias transversales?

—Son habilidades. Habilidad para pensar, para aprender, para entender la cultura, para comunicarse con otros, para expresar tus ideas, para saber utilizar las herramientas digitales que hay a tu alrededor. Las competencias transversales son objetivos que todas las asignaturas tratan de alcanzar.

—¿Cree que en el futuro las asignaturas dejarán de enseñarse?

—Sé que hay mucha gente que así lo piensa, pero creo que seguirá siendo necesario entender las bases de Matemática o de Historia para alcanzar esas competencias transversales. Se debe aprender lo básico, no todo pero sí lo básico. Incluso en nuestra reforma reducimos el contenido de las asignaturas, pero los maestros saben que el contenido que existe deben enseñarlo para que los estudiantes luego decidan cómo usarlo. Además, con eso logras que los alumnos no esperen a que el docente les diga qué hacer.

—¿La repetición escolar forma parte de la reforma?

—La repetición sí existe, hay alrededor de un 2%, pero no la usamos mucho porque no es una buena manera para que el alumno aprenda. Creemos que el alumno debe ser apoyado en las áreas que le son difíciles de aprender y no ser forzado a repetir todo un curso, porque en algunas áreas realmente es bueno. Entonces tratamos de ser proactivos en sus áreas débiles. La repetición solo se utiliza si creemos que será útil para el desarrollo del alumno. Además es realmente cara: si tienes niveles de repetición altos es caro para el Estado y de alguna manera también es caro para el alumno, que pierde un año de su vida.

—¿A qué se refirió cuando dijo que la reforma es “difícil de entender”?

—A que la reforma tiene mucha teoría, establece ciertas pautas pero luego da libertad para que las escuelas y los docentes decidan cómo utilizarlas. En nuestro sistema los docentes hacen la práctica. Tienen mucha independencia, autonomía y entrenamiento, teórico pero también práctico. Cuentan con maestrías, son respetados en la sociedad y creativos para dictar los cursos, entonces confiamos en que les damos un marco y ellos sabrán cómo actuar después.

—¿Los docentes apoyaron de inicio la reforma o se opusieron?

—Ellos fueron el grupo más importante con el que trabajamos. Incluso antes de comenzar a diseñar la reforma recorrimos el país y hablamos con los docentes. Y las ideas principales vinieron de ellos. En esa recorrida les preguntamos: “¿Cuál sería la escuela de tus sueños?”. Nos ofrecieron entonces sus propuestas. Los docentes finlandeses son muy responsables y muy comprometidos, al punto que no nos dijeron que no querían hacerla, sino que nos dijeron “cómo podemos hacerla mejor”.

—En Uruguay el sindicato de docentes es muy fuerte y al gobierno le cuesta realizar cambios si no está de acuerdo. ¿Cómo se lidia con eso?

—Sé que los sindicatos pueden ser un gran problema. En Finlandia también el sindicato de docentes es muy poderoso pero hemos aprendido a colaborar con ellos. Claro que podemos tener opiniones diferentes pero sabemos cómo zanjarlas. A veces nosotros cedemos y a veces ellos ceden.

—¿Qué tan importantes han sido los recursos económicos para llevar adelante la reforma?

—El factor económico siempre juega un rol importante, pero no es decisivo. En Finlandia el 6% del PBI está destinado a la educación, pero hay países que tienen mucho más que eso y hacen mucho menos. De la misma manera, cuando en Finlandia el gobierno cortó los recursos por debajo del 6%, la situación ha sido complicada. Claro que hay cierta relación, es imposible hacer maravillas si no tienes nada, pero no es la clave. La clave es que tenemos maestros preparados dispuestos a llevar adelante su trabajo.

—Finlandia es reconocido como uno de los mejores sistemas educativos del mundo. ¿Por qué decidieron realizar este cambio?

—Principalmente porque el mundo está cambiando y no podemos seguir de la misma forma. Si cerráramos las puertas y las ventanas de nuestras aulas, igual los alumnos traerían el mundo de afuera con ellos. Entonces tenemos que cambiar. Sabemos que nuestra educación es buena y sabemos que a los alumnos les va bien académicamente, pero hoy ellos viven de forma diferente. Cuando les preguntamos si se divierten en clase, nos dicen que no. Entonces buscamos maneras más divertidas de aprender. Los neurólogos dicen que aprender está relacionado con los sentimientos: si te sientes bien, aprendes mejor.

—¿Ha tenido algo que ver el resultado de Finlandia (12º) en la última prueba PISA?

—Aunque no son tan importantes como se pueda creer, miramos con atención los resultados en pruebas internacionales. Hemos estado casi siempre dentro de los tres mejores países en PISA y en los últimos resultados bajamos un poco. Queremos mantenernos arriba y esperamos que la reforma ayude, pero no queremos hacerlo en la manera en que lo hacen otros países, que requieren de sus alumnos estudiar más cosas y estudiar más tiempo. Nosotros creemos que deben disfrutarlo y divertirse más.