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Noticeu Uruguayos en reunión de coordinación del CELAM 

uruguayos CELAM

Mons. Carlos Collazzi, Dra. Susana Nuin y Mons. Heriberto Bodeant

del martes 21 al viernes 24 de julio se celebró en Bogotá la reunión general de coordinación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con la nueva presidencia que integra, en su carácter de Vicepresidente, el Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi.

En esta reunión participaron, además los nuevos presidentes de los Departamentos del CELAM, los obispos responsables de las secciones, del Comité Económico y de los Centros y los secretarios generales de los episcopados de 22 países de América Latina y el Caribe. Junto a Mons. Collazzi asistió a la reunión el Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, en su doble condición de flamante Presidente del Departamento de Comunicación (DECOS CELAM) y Secretario General de la Conferencia Episcopal Uruguaya.

Asimismo, participó de esta instancia de encuentro otra uruguaya, la Dra. Susana Nuin, quien hasta las elecciones de mayo se desempeñaba como Secretaria Ejecutiva del DECOS CELAM y ahora asumió como Directora de la Escuela Social y Editorial del CEBITEPAL.

Se presentó el Marco de Realidad para el Plan Global 2015-2019

Al compás de la metodología latinoamericana ver-juzgar-actuar, el Marco de Realidad expresa, justamente, la importancia que se da al discernimiento de los Signos de los Tiempos para “descubrir el soplo del Espíritu Santo” y hacer una lectura hermenéutica de la realidad, con sus ambigüedades y contradicciones.

De este modo, durante la presentación del Marco de Realidad, los miembros de la Presidencia del CELAM, de los Departamentos y del CEBITEPAL asumieron la tarea de contemplar la realidad, desde una lectura creyente y consciente de los impactos del actual cambio de época en todos los ámbitos de la vida (social, económico, cultural, político, religioso…).

Concretamente, a partir de los informes de las realidades nacionales y regionales que se han socializado en las últimas Asambleas Plenarias del CELAM, se postularon algunas cuestiones fundamentales que configuran la realidad de la sociedad y de la Iglesia, las cuales interpelan la misión de la Iglesia latinoamericana y caribeña.

A nivel de la sociedad, cinco son los escenarios sobre los cuales el CELAM centra su mirada: en primer lugar, la justicia social ante la inequidad, la brecha social, el creciente empobrecimiento, el desempleo, la economía de mercado, la exclusión social, las políticas clientelistas…; en segundo lugar, el cuidado de la creación en la perspectiva propuesta por el papa Francisco en la reciente encíclica Laudato Si’ y desde la particular emergencia ecológica que vive el continente; en tercer lugar, la construcción de la paz como alternativa frente al crecimiento de la violencia y la persistencia de los conflictos, asumidos desde las raíces que los originan; en cuarto lugar, el movimiento migratorio con sus diversas causas y consecuencias, sin dejar de considerar la realidad de las familias desplazadas de sus tierras, las víctimas del tráfico de personas y el mundo de los refugiados; y, finalmente, la integración continental en el reconocimiento de la unidad en la diversidad.

Asimismo, a nivel eclesial, en su vocación de constructora de la historia, se reconoció que “la Iglesia es un actor importante en el continente Latinoamericano, forma parte e interactúa en sus pueblos, tiene voz propia y para ser fiel a su misión está llamada a ser un signo claro de vida, y proclamar la buena nueva del Reino transformando la realidad” (CELAM, Plan Global 2015-2019. Instrumento de Trabajo, No. 40).

De este modo, la Iglesia en el espacio público está llamada a asumir una postura crítica y dialéctica frente al Estado, a la sociedad civil, a la cultura, a la academia y al mundo de las comunicaciones.

Por otra parte, desde el punto de vista pastoral, la Iglesia precisa asumir algunas “actitudes e inercias pastorales que la mantienen en su auto referencialidad y le impiden ser una Iglesia ‘en salida’ misionera” (Instrumento de Trabajo, No. 59). De ahí que sea necesario asumir el “debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica” (Instrumento de Trabajo, No. 61), para lo cual el CELAM espera asumir acciones concretas en el ámbito de la pastoral catequética, litúrgica, familiar y de la piedad popular, entre otras, valorando particularmente “el desarrollo que ha tenido la Pastoral Social como expresión concreta de la opción preferencial por los pobres” (Instrumento de Trabajo, No. 71).

En el campo de la formación de agentes de pastoral, también se constató “que aún es necesaria una mayor toma de conciencia por parte de los obispos, presbíteros y demás agentes para que esos itinerarios formen parte de los planes diocesanos, parroquiales y de todas las comunidades” (Instrumento de Trabajo, No. 74). Del mismo modo, preocupa la formación integral de los futuros pastores en los seminarios y en las casas de formación para la Vida Consagrada, al tiempo que se destaca cómo “las Comunidades Eclesiales de Base ha sido escuelas que han ayudado a formar cristianos comprometidos con su fe” (Instrumento de Trabajo No. 78).

Al concluir el análisis de la realidad, se resaltó el deseo de ratificar a la luz del pontificado del papa Francisco el compromiso del CELAM con los sujetos que mayormente sufren: “los pobres, los excluidos, los desechados, quienes interpelan el caminar de la Iglesia en el Continente, los destinatarios privilegiados de la Alegría del Evangelio” (Instrumento de Trabajo No. 81).

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: NOTICELAM , CELAM