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Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2020

La Iglesia en los medios Uruguay tiene aproximadamente un 83% de “creyentes”

LA REPÚBLICA |

LA SENSACIÓN ES QUE NUESTRO PAÍS NO ES UN PAÍS RELIGIOSO

simbolos

Es un país que esconde la religiosidad pese a que hay más de 100 grupos diferentes

El tema religioso en Uruguay es un tema tan extenso como polémico, del que existen tantas lecturas quieran dársele. Para muchos un país laico, casi sin religiosidad, aunque por el contrario “es más religioso de lo que realmente se cree” dijo a LA REPÚBLICA Nicolás Iglesias, licenciado en Trabajo Social y quien fuera durante algunos años, facilitador del diálogo interreligioso uruguayo, “lo que me permitió a través de la práctica y la investigación conocer a varios líderes religiosos, distintos grupos, distintos centros y conocer un poco la realidad religiosa uruguaya, que es algo bastante oculto enfocado a lo privado”, comentó.

“Hay una tradición cultural en Uruguay que dice que no se habla ni de religión ni de política pero especialmente de religión porque se presenta como tabú. Las personas entonces guardan su creencia religiosa al ámbito privado, la reservan, no la comparten en lo público y genera una imagen en Uruguay -más allá de que tiene niveles de práctica religiosa más bajo que otros países de América Latina-, una sensación de país no religioso. Y eso es una percepción errónea cuando uno comienza a conocer la profundidad de lo religioso” indica.

¿Y eso es difícil de visualizar o precisamente por ser un país pequeño es más accesible llegar a esa información?
Quizás lo que se hace fácil en Uruguay por lo pequeño es el acceso al encuentro concreto con alguna religión si uno está con esos “lentes y esa mirada”, si uno esta abierto al tema. Por lo pequeño, en Uruguay quizás se puede dar que en un mismo barrio y cerca uno de otro, haya distintos centros y prácticas religiosas. Hay que decir que es muy fuerte la dimensión de tabú cultural en Uruguay, por más que se observa un cambio en los últimos diez años, como que se va perdiendo ese miedo y se va haciendo más público cada día.

Pero de acuerdo a tus estudios y siendo un país que aún reserva ciertos parámetros religiosos, ¿igual se puede estimar cifras de personas que profesan algunas de las religiones en nuestro país?
Hay distintas investigaciones. Hace poco repercutió un informe que hablaba de que Uruguay era el país más laico con un índice de práctica religiosa muy bajo. Pero el informe más contundente es el que nos brinda el censo. El Instituto Nacional de Estadísticas, tiene un estudio, una encuesta que si bien es del 2006 se puede establecer igualmente una aproximación de la realidad religiosa uruguaya. Allí las cifras plantean por ejemplo que el porcentaje de católicos en Uruguay ronda el 47%, el porcentaje de cristianos no católicos (Evangélicos, Protestantes, Testigos de Jehová, Mormones, Pentecostales), anda en un 11%; Judíos 0,3, Umbandistas 0,6; Creyentes sin concepción (o sea los que creen en Dios pero no pertenecen) que es en realidad la segunda religión más grande con un 23%. Son los que tienen fe religiosa sin sentido de pertenencia con ninguna. Y el número de ateos, agnósticos solo es un 17%. Eso es un poco distinto a la percepción del uruguayo y la religión. O sea que pese a que los números indiquen que hay un 83% de “creyentes”, la percepción es que Uruguay es mayoritariamente ateo, pero tiene que ver con otros factores para llegar a eso.

Vemos permanentemente un bombardeo publicitario de religiones diferentes, pero en ese sentido ¿cuál ha sido el grupo religioso de los que existen en nuestro país que ha tenido mayor crecimiento en los últimos años?
Los grupos que más han crecido en los últimos diez, veinte, treinta años son los grupos pentecostales, aunque en los años sesenta se dio un crecimiento importante y crecieron fuerte hasta los 90, cuando se dio otro empuje importante. Y dentro de los pentecostales los grupos que se han hecho más visibles públicamente fueron los neopentecostales, que son los “Pare de Sufrir” y “Dios es amor”. Estos grupos, lograron trascender públicamente en base a una capacidad de comprar medios, espacios publicitarios, tienen templos en avenidas principales, tienen un trabajo de mercadeo muy fuerte y eso permite que en un país donde eso no se regula lo que termina primando es la ley del mercado.
Los grupos religiosos que pueden comprar espacios y tener presencia, la tienen. Y aquellos que quizás cuantitativamente igual son significativos pero no tienen capacidad de tener presencia en medios, tienen muy poca visibilidad. Los otros grupos que han crecido bastante en los últimos años, son los vinculados a las religiosidades orientales, que no tienen una única estructura institucional religiosa pero sí se puede señalar que el uruguayo está muy abierto a la búsqueda de la meditación, el budismo, yoga, que no son practicas específicamente religiosas pero tiene ese componente de la sensibilidad oriental.

Pero se entiende que más allá de los que tienen visibilidad como mencionabas hay otros que están presentes sin tener esa posibilidad de llegar al público masivamente.
Hay estudios que hablan de la existencia de un par de miles de templos religiosos en Montevideo, ya que si sumamos la existencia de parroquias católicas, templos evangélicos y los templos de todos los grupos religiosos que hay, la cifra sobrepasa los 1.500. Y por lo menos estimamos que hay más de 100 grupos religiosos organizados, diversos. Al menos más de un centenar es lo que está relevados en la guía de la diversidad religiosa de Montevideo. Y muchos de estos grupos a su vez tienen muchas subdivisiones que lleva mucho tiempo entender. Y si por ejemplo hasta la propia Iglesia Católica tiene su diversidad, por lo que, los demás están también subdivididos.

Y si bien todas las religiones que se profesan en Uruguay inevitablemente tienen raíces foráneas, existe algún grupo que se pueda señalar como autóctono de este país…
Es difícil la pregunta porque primero habría que definir que es lo más nativo. Hay un grupo de descendientes charrúas, en defensa de la Nación Charrúa precisamente, que se podría decir que están constituidos y que es un grupo de muchos años. Obviamente estos grupos charrúas tenían sus prácticas religiosas y la espiritualidad, proveniente de los pueblos latinoamericanos y de todo el vínculo con la tierra, con el agua, con la naturaleza en general. Así que podríamos decir que un grupo autóctono religioso es algo inusual, porque si consideramos que la identidad uruguaya se conforma por inmigrantes, por personas que llegaron esclavizadas, mismo por lo charrúas, por lo que seguramente para hablar de religiosidad uruguaya o de un grupo tienen que incluir todo eso y a todos. Lo interesante de descubrir o de alguna forma de redescubrir la identidad religiosa uruguaya, es descubrir aquellos grupos que han estado en nuestro país desde hace muchos y no son muy visibles para el colectivo uruguayo.

¿Y cuáles son esos grupos religiosos no tan visibles?, ¿se mantienen con sus prácticas, tienen influencia aún?
Debemos señalar en primer término que por la colonización obviamente que la Iglesia Católica es una de las que llega primero a Uruguay, después con los inmigrantes llegan los ingleses y la Iglesia Anglicana, que son de los primeros templos no católicos en Uruguay. Y el primer grupo de inmigrantes no católicos que se asientan en el interior del país son los valdenses, que son conocidos por la Colonia Valdense pero tienen presencia en varios departamentos del país, con más de 150 años en el país. Pero hay grupos que tienen vinculación étnica como los armenios, los judíos, los menonitas, de origen alemán, que vinieron en la época de la segunda guerra mundial y así podríamos recorrer los rusos en San Javier, los suizos en Colonia Suiza, etc, etc.
Y hoy si enfocamos la mirada como novedoso, están a punto de llegar niños sirios que también vienen con una práctica religiosa diferente, particular, aunque también existen desde hacen muchos años en nuestro país. Pero bueno habría que ver a niños musulmanes parando en la escuela a rezar cuatro veces. Son discusiones que se abrirán en cuanto Uruguay siga creciendo en el tema cultural y de recibo con otras etnias, con otras religiones.

Y se pueden establecer dentro de todo este panorama religioso quiénes son los buenos o los malos, quiénes van por un lado u otro…
En el dialogo interreligioso uruguayo se encuentran unos cuarenta grupos que son los que tienen actitud de buscar el diálogo, la pluralidad y el encuentro ciudadano con el otro. No son grupos sectarios o fundamentalistas en el sentido de separarse o de tener prácticas discriminatorias hacia otros o prácticas que podamos decir que son contra el sentido de la religión. Y se debe entender que la espiritualidad es propia del ser humano y es algo que dignifica y busca el desarrollo pleno de la persona, más allá de cual sea la práctica. Una espiritualidad saludable busca ser liberadora e ir al encuentro del otro. No busca ser opresora, oscura ni separar.
En Uruguay como en todo el mundo hay todo tipo de práctica religiosa y la religión puede ser mal usada, como por ejemplo cuando prendemos la televisión y vemos que el discurso religioso puede ser utilizado para matar o para justificar la opresión o las guerras.
No me toca a mí decir quiénes son buenos o malos en Uruguay, pero de lo que podemos dar fe es que hay de todo y en los espacios interreligiosos se da una actitud de diálogo y no hay ninguno, con actitud hegemónica de unos sobre otros.

Muchos religiosos en Uruguay plantean un debate abierto, al tiempo que reclaman de parte del Estado otra postura en cuanto a que las religiones puedan ser incluidas en la enseñanza…
Lo que pasa es que la educación uruguaya habla de una laicidad que es plural, que es el debate de todo tipo de creencias. Entonces nuestra educación laica uruguaya de la educación pública, en la escuela, liceos y Universidad es muy pobre. Está carente y casi totalmente ausente la presencia del estudio sobre las religiones, desde un punto de vista histórico, desde un punto de vista filosófico, no dogmático, catequético sino de un punto de vista de un conocimiento. Entonces eso genera que cualquier persona tiene pocas herramientas y desconoce lo religioso y al desconocer, tiene miedos, prejuicios y se queda guardado en eso de lo privado. Entonces un reclamo de los grupos religiosos, que es muy pertinente para una perspectiva de Derechos Humanos y practica de culto religiosos como derecho humano, es el tema de la educación sobre las religiones.

Esta es una demanda que se le presentó el año pasado al vicepresidente Danilo Astori, cuando nos reunimos junto a un grupo religioso; también se presentó en el Ministerio de Educación y Cultura en varias ocasiones y en la escuela se reconoce que este tema podría tratarse como enseñanza.
Pero las maestras no están preparadas culturalmente para hablar del tema, como no estaban preparadas antes para hablar de sexualidad en las escuelas, algo que aun hoy es difícil de abordar.

Entonces al no estar en las escuelas cuesta mucho hablar de una práctica religiosa que seguramente los alumnos tienen, o vieron o lo miraron en la tele; entonces ese tema de la religión que no va a la escuela, esa religión fuera del ámbito educativo, desde el punto de vista del conocimiento hace que la sociedad muchas veces actué de forma discriminatoria.
Sin dudas es un tema de debate y sería bueno que se siguiera hablando del mismo…”

Una secretaria de culto

“Las religiones le reclaman al Estado, y el diálogo interreligioso uruguayo se lo ha reclamado y el arzobispo Sturla se lo reclamó hace poco, que Uruguay debería tener una Secretaría de Culto, Oficina de Asuntos Religiosos o el nombre que se le quiera dar porque si no, el Estado uruguayo en la medida que no tiene un espacio de diálogo específico se pierde de recoger esta diversidad porque no existe un lugar del Estado donde se puede conocer, se investigue, se le preste atención al fenómeno religioso.”