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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Un rabino en el Vaticano

EL OBSERVADOR |

Skorka es amigo del papa y, como tal, pasó una semana a su lado en Santa Marta

“Solo un amigo que tiene un sentimiento muy fuerte por el otro se preocupa así”, dijo acerca del papa. M CERCHIARI

 

El encuentro interreligioso en el que iba a participar en Roma coincidía con días de fiesta judíos y no podía viajar. Tampoco le era sencillo encontrar un lugar cercano del templo adonde quería acudir y su amigo, el papa Francisco, lo invitó a quedarse en su casa. Así es como Abraham Skorka, rabino de Buenos Aires, pasó una semana en el complejo de Santa Marta, como si fuera uno más entre los clérigos y escasos civiles que viven en el Vaticano. Todos los días, a las ocho de la mañana, encontraba al papa en el comedor y compartían el desayuno, tal como lo harían más tarde en el almuerzo y la cena. Francisco se preocupaba por que Abraham tuviera comida kosher y por que supiera el camino al templo. “Somos amigos”, resumió Skorka. En la década de 1990, rabino y arzobispo coincidieron en varias actividades, se “brindaron” el uno al otro en el diálogo e hicieron trascender ese vínculo en un libro y 31 programas de televisión, que demostraron que el diálogo es real.

¿Cómo ve la comunidad judía que usted sea amigo del papa?

Bien, absolutamente bien. Y creo que en la comunidad judía se está esperando un nuevo tiempo en el que –en este caso específico– católicos apostólicos romanos y judíos puedan dar un paso reafirmando los buenos sentimientos de uno para con respecto al otro. Después, lo que queda es seguir estudiando el tema ‘qué es el uno en los ojos del otro’, qué es realmente el judío en los ojos del cristiano (…). Queremos rearmar las imágenes que el uno tiene del otro para poder, con hermandad y claridad, ayudar a enhebrar un mensaje, para que los judíos miren a los cristianos de una manera dada y los católicos contemplen a los judíos con una manera definida, para que nunca más haya odios.

¿Cuál es la mirada de un judío típico hacia un cristiano?

Depende de qué judío, de la experiencia de cada uno. Pero, evidentemente, hay cuentas del pasado. El propio cardenal Walter Kasper, que fue la cabeza de la comisión pontificia de diálogo con el judaísmo, escribió en el prólogo de un libro que, si bien no se le puede achacar al cristianismo haber engendrado el nazismo –porque este a la postre quería destruir también al cristianismo–, indudablemente el antisemitismo nazi se pudo conformar basado en siglos de teología antisemita cristiana. Todas esas cuentas del pasado siguen pesando, en mayor o en menor medida. Y a esas cuentas hay que tratar de darle alguna respuesta y es muy difícil, no es una respuesta fácil. Tampoco es imposible, pero hay que hacerla bien y ese es el próximo paso.

¿Cómo impactó en el judaísmo la eliminación de la expresión “pérfidos judíos”, en la oración de los fieles del viernes santo, durante el papado de Benedicto XVI?

Fue un cambio significativo, pero hay que seguir cambiando mucho, mucho más. Bergoglio y yo caminamos con coraje, el papa es un hombre de mucho coraje, y queremos caminar con inteligencia, con la sapienza, que podamos aportar. Queremos ver cómo elaborar este punto, que se cierren las heridas del pasado y que el judío vea al cristianismo como una rama de un tronco que hace 2.000 años, por distintas razones, emergió.

Pero hay muchos escépticos que piensan que no vale la pena intentarlo, porque el judaísmo y el cristianismo nunca van a llegar a un acuerdo.

Es que hay cosas en que no tenemos por qué ponernos de acuerdo. Pero hay cosas que tenemos que cerrar, como para que ese “no ponerse de acuerdo” no pueda después ser la base de odios y desencuentros.

¿Cuáles son esas cosas a cerrar?

De alguna forma, debemos volver a aquellos diálogos primigenios de hace 2.000 años entre judíos referentes a la imagen de Jesús. Por supuesto, unos van a decir “blanco”, los otros van a decir “negro”, pero van a entender que ese blanco y ese negro derivan de una misma base. Que esa percepción de blanco o negro no es nada más que una percepción de un momento de un ser y de un momento histórico, pero que deriva de una misma base moral, ética.

¿Cómo ve a su amigo? ¿Lo ve cambiado?

Parece que le hubiesen dado una inyección de fuerza, está trabajando increíblemente, ¡y la vitalidad! Es impresionante la atención intelectual que tiene para analizar, entender y estar atento a los problemas que lo afectan directa o indirectamente.

¿Lo ve cómodo en su nuevo rol?

Lo veo como el hombre que sabe que tiene que hacer una misión, que debe asumirla, y que se esfuerza mucho por cumplirla.

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Carolina Bellocq twitter.com/@CaroBellocq

Cómo “sondearon” a Jorge antes de la elección

Francisco, que no pensaba que podía ser papa, le contó a Skorka: “Un día se me acerca alguien y me pregunta cómo andaba de salud. ‘¿Qué me preguntan a mí eso?, yo ando perfecto’, pensé. No entendía nada de lo que estaba pasando. Otro día se me acerca otro cardenal y me pregunta: ‘Si a usted lo eligen como papa, ¿acepta?’ Y yo digo: ‘A aquel que lo elijan como papa, en la situación presente de la Iglesia, no puede negarse’. Yo no sabía lo que pasaba. Al principio tampoco tenía tantos votos, después empezó a subir sustancialmente y, antes de la última elección, el arzobispo de Cuba se me acerca y me dice ‘¿no me daría la ponencia que usted escribió ayer?’ La tenía escrita en una página y, como no tenía para sacar fotocopia, la copié a mano y se la di. En ese momento me dice: ‘Es que quería tener de recuerdo el discurso del papa’. En ese momento me di cuenta realmente de lo que me estaba pasando”.

Skorka no le preguntó a Francisco qué sintió cuando lo eligieron, pero se imaginó cuál fue su reacción. “Se habrá preguntado una y mil veces ‘¿soy yo realmente la persona?’ Conozco su humildad, su sinceridad, no me cabe duda”. En junio, el papa le contó a su amigo que estaba “muy en paz, durmiendo bien y muy tranquilo” Y el rabino explicó: “Me quiso decir que siente la presencia de Dios, que lo está afirmando en que está en lo correcto”.