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La Iglesia en los medios Un plato de comida caliente para estar más cerca de Dios

LA REPUBLICA |

http://www.republica.com.uy/comida-caliente/526380/

COMUNIDAD RELIGIOSA AYUDA A PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE

Desde hace 14 años un grupo de personas de extracción católica de una Parroquia en Villa Española cumple con una tarea, la que realizan en forma gratuita sin esperar nada a cambio, acaso una sonrisa, una palabra o solo sentirse bien consigo mismos; reparten más de 200 platos de comida caliente a personas que están en situación de calle en varios barrios de Montevideo.

Gabriel Muscarelli, creador de la iniciativa y referente hoy de este grupo denominado “Sembradores”, cuenta a LA REPÚBLICA algunos detalles de esta obra evangelizadora.

“Nosotros hace ya casi 14 años que dos veces a la semana (lunes y jueves) le llevamos un plato de comida caliente a una cantidad de personas que están en situación de calle. Antes salíamos tres veces, pero como actualmente hay otros grupos que salen otros días, de alguna forma nos organizamos para no salir las mismas fechas”.

Gabriel cuenta que todo comenzó hace 14 años saliendo con gente de la Parroquia San Vicente de Paul de Villa Española a repartir buñuelos y una taza de leche por la mañana. “Pero yo tenía otra inquietud, mi familia tenía otra idea, así que solicité permiso para repartir comida; incluso yo ponía una camioneta. Y así comenzó todo, repartíamos 30, 40 platos de comida en la zona de Villa Española, Unión, algo muy diferente a estos 200 que repartimos hoy, pero bueno, estos años nos dieron la forma de poder organizarnos y llegarle a tanta gente”.

Reconoce que son muchas horas de trabajo, pero no hay quejas. Todo se hace en forma desinteresada. Muscarelli incluso aclara que para la gente que está en la calle “lo principal no es el plato de comida o el abrigo que a veces les llevamos; lo importante para ellos es que les llevamos esperanza, afecto y los escuchamos, les prestamos un rato de nuestra vida. Pretendemos que por nuestra vía, por nuestro trabajo puedan llegar a Dios, aún en condiciones que no son las mejores”.

Muscarelli cuenta que la gente que encontramos en la calle muchas veces están con olor a orín, a materia fecal y nosotros los llevamos, los bañamos, les damos ropa limpia y un plato de comida y cuando hacés eso, nosotros que somos creyentes, vemos a Dios y eso nos reconforta. Es lo que me mueve a salir y quiero transmitir a los demás lo que yo siento”.

Desde muy temprano en la tarde, en una casa de Villa Española, la rutina de la tarde se torna diferente, pues Marlene, la madre de Gabriel (que hace seis años que cocina tras el fallecimiento de dos personas mayores que estaban desde el inicio) comienza a cocinar en una olla similar a un medio tanque de 200 litros, donada por Grupo Tacurú. Allí alguno ayuda a pelar alguna papa, da una mano mientras Marlene varias veces interrumpe su tarea para rezar el rosario.

Muscarelli cuenta que la comida “es igual a la que comemos nosotros, sabrosa, condimentada y es lo que nos da credibilidad. Cuando comenzamos probamos con otro tipo de comida pero como estamos tantas horas en la calle, la única comida que resiste es el guiso y tiene que ser de arroz parboilizado”.

Sobre las siete de la tarde, llega el resto de los “sembradores” quienes después de una breve oración salen a la calle a repartir esos 200 platos de comida, que serán entregados en una bandeja con cuchara descartable y una cocoa caliente. Para el verano el menú cambia y se transforma en una ensalada fría, arroz con papa, panchos, pollo, arvejas, choclo, etc.

Obviamente que para parar la olla se necesita del apoyo de todos, de mucha gente que aporta aunque sea lo mínimo. Funciona todo a base de donaciones ya que no tenemos ninguna fuente de ingresos, es realmente a pulmón”.