Iglesia al día

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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Un millón de personas palpitan la ceremonia de los cuatro papas

EL OBSERVADOR |

Carolina Bellocq – Enviada a Roma

Católicos. Los peregrinos pueblan la ciudad eterna de exotismo y devoción para un día histórico

El hecho de que los pronósticos den lluvia para la mañana de hoy era inverosímil para las decenas de miles de personas que estaban dispuestas a pasar la noche en algún empedrado centenario con tal de conseguir un buen lugar en la ceremonia que hoy comienza a las 10 en el Vaticano. La aventura no resulta extrema si se entiende en su contexto, pues en la Plaza de San Pedro caben unas 250 mil personas y se cree que hasta un millón querrá acceder a ella. El motivo es histórico: el papa Francisco declarará santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II, dos de los pontífices más recientes de la Iglesia Católica, con la presencia también de su antecesor, Benedicto XVI.

Poco importó que la Gendarmería hubiera anunciado que no permitiría dormir en la plaza de Bernini y ayer a mediodía ya había cientos –si no miles– de personas instaladas en ella con sus sobres de dormir, bancos plegables y paraguas para protegerse del sol. Guardaron la ilusión de poder estar en la plaza hasta mitad de la tarde, cuando los oficiales los despidieron con la ya habitual cara seria que no da lugar a reclamos de ningún tipo. Desplazados, estos miles de personas se conformaron con las calles adyacentes y allí desplegaron sus guitarras, banderas y tertulias, con el objetivo de entrar hoy a la plaza a las 6, cuando abra al público.

El eje de la jornada de hoy es una misa presidida por el papa Francisco donde se declarará que los dos beatos son santos. Concelebrarán entre 130 y 150 cardenales llegados de todas partes para esta ocasión, así como 1.000 obispos. Unos 870 sacerdotes se encargarán de repartir la comunión.

Desde el ámbito civil se confirmó que estarán presentes representantes de 92 delegaciones, así como 24 jefes de Estado y Gobierno. Por Uruguay asistirá Daniel Ramada, embajador ante el Vaticano.

Noche blanca

Decenas de miles de personas anoche recorrían las calles de la ciudad para entrar en alguna de las 12 iglesias que quedaron abiertas para una vigilia de oración. Aunque las piernas hubieran trabajado durante todo el día, los peregrinos muchas veces enfundados en la bandera de su país estaban de rodillas ante las custodias doradas que exponían la hostia.

Los que no eran tan persistentes cenaban en sus casas y se iban a acostar temprano para comenzar la peregrinación de madrugada. Algunos a las 3, otros a las 4. Los más tempraneros eran los que vivieron la beatificación de Juan Pablo II, cuando en mayo de 2011 ríos de personas hicieron verdad aquello de que todos los caminos conducen a Roma.

Ahora la multitud parece que será mayor y no quieren arriesgarse a tener que ver otra vez la ceremonia desde la Via della Conciliazione o más allá.

Al margen de todo, muchos romanos, superados por la situación, prefieren ver todo por televisión. Bastante cansados están de esta invasión de gente que avanza a paso de turista y enlentece los recorridos por los museos pero también el transporte y el tránsito. Es que la estrechez medieval de las calles romanas no imaginó que debería albergar a tanta gente siglos después.

El país desde donde llega más gente es Polonia, de donde es oriundo uno de los protagonistas. En concreto, se informó que llegaron a Roma más de 1.700 ómnibus, cinco trenes y casi 60 vuelos chárter. Esto sin tener en cuenta a aquel hombre que llegó a pie, el deportista que viajó en bicicleta o las familias que se acercan en auto y hasta en moto. Todos devotos del antiguo obispo de Cracovia.

Por otra parte, en este caso excepcional, uno de los protagonistas murió hace menos de 10 años. Así, muchos de los que lo conocieron en persona todavía viven y para otros tantos es el papa de su generación, con lo que más personas tienen motivos de cercanía para hacerse presentes. l

Flores ecuatorianas para los papas santos

l l l Una decena de personas trabajaba ayer en torno al altar de la Plaza de San Pedro de la capital italiana colocando las flores que estarán en la ceremonia, unas 40 mil rosas enviadas por el gobierno de Ecuador para la ocasión. Maite Mijares, representante comercial de la embajada del país sudamericano, explicó a El Observador que fueron los propios floristas ecuatorianos los que hicieron el regalo para la ceremonia de canonización que se celebrará hoy. El gobierno de su país se encargó de la logística y el traslado, tareas que insumieron cerca de dos semanas. “Lo que más me hace ilusión es que esto fue una idea mía y ahora la veo concretarse”, relató la señora, hasta hace unos meses coordinadora sectorial florícola de un programa de promoción de inversiones que depende de la cancillería de su país. Las rosas fueron dispuestas por colores en un círculo que semeja una aureola que hace referencia a la santidad, según un diseño elaborado por un arquitecto y paisajistas que ayer daban las indicaciones precisas a sus asistentes. Luego de la ceremonia muchas de esas plantas se usarán para decorar los lugares donde trabaja y vive el papa Francisco, así como despachos de cardenales y otras instancias del Vaticano.

Cuatro papas

Habrá cuatro papas en el mismo evento. Dos son los santos, otro es el celebrante principal, Francisco, y también Benedicto XVI, papa emérito.