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La Iglesia en los medios Un liceo donde padres e hijos estudian juntos

EL OBSERVADOR |

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Jubilar. El centro de adultos nació de la demanda de los padres de los alumnos

Ay! Esta era mi clase el año pasado”, expresó con emoción y cariño Valeria al ingresar a uno de los cuatro salones que el liceo Jubilar destina al liceo de adultos, que funciona en horario nocturno.

Valeria (32 años), es exalumna del liceo de adultos y madre de Brian (12 años), un estudiante del liceo Jubilar que este año cursa segundo año.

Valeria contó a El Observador que lo que la impulsó a retomar sus estudios fue el hecho de ser madre y querer dar el ejemplo a sus hijos. “Tengo tres nenes. Brian es el mayor. Lo que me impulsó a empezar el liceo de grande fue dar el ejemplo a mis hijos de que siempre hay que seguir adelante, nunca bajar los brazos. Y el ejemplo hay que darlo con hechos, no con palabras”, expresó.

El deseo de los padres

El liceo de adultos del Jubilar comenzó a funcionar en 2011, a pedido de los padres de los adolescentes que concurrían al centro.

“Era un reclamo que le realizaban a Gonzalo, el padre Aemilius, en aquel momento director general del liceo, con la intención de acompañar y poder ayudar a sus hijos (en los estudios) ”, ya que muchos de ellos no habían completado el liceo o habían cursado solamente la escuela, explicó Ernesto Correa, coordinador del liceo de adultos del Jubilar a El Observador. Correa agregó que más allá de esto también se trataba de “una necesidad básica” para el barrio, dado que en la zona no existen liceos para adultos.

Así fue que en el 2011 se abrieron las puertas a los primeros 100 estudiantes adultos. Los requisitos para ingresar son ser mayor de 21 años, porque así lo exige Secundaria, y en lo posible ser vecino del barrio. No obstante, el coordinador del liceo señaló que han tenido alumnos de otras zonas. “Nosotros intentamos dar prioridad a los alumnos del barrio porque es muy difícil sostener esta propuesta en un horario de nocturno, cuando vivís del otro lado de Montevideo”.

En 2012 la demanda de la zona llevó al liceo a aumentar la capacidad para 120 adultos, que se dividen en cuatro grupos de 30. Este año fueron 50 los que se inscribieron y quedaron afuera.

El liceo de adultos trabaja con el plan Uruguay Estudia, un programa de ANEP, destinado a adultos que trabajan o que por problemas de salud no pueden concurrir a un liceo en horario normal.

El plan funciona de forma anual, pero incorpora los tres años de Ciclo Básico. Durante el año se trabaja sobre la base de dos módulos. En el primero se trabajan seis materias y en el segundo otras seis, incorporando todas las asignaturas de educación media básica. La diferencia, comentó Correa, es que se trata de un sistema que se acredita a través de competencias y no de contenidos.

Marcelo Mónaco, otro de los coordinadores del liceo de adultos, subrayó a El Observador que frente a esto lo importante es el trabajo de los profesores porque no existe el examen escrito a final del módulo. “Ahí está la capacidad de los profesores de poder adaptar la currícula a competencias y tratar de que los alumnos puedan irse del liceo con algo que les pueda servir para su vida y con competencias adquiridas”, afirmó.

Por su parte, Correa señaló que la experiencia es enriquecedora, ya que a veces acompañan a familias enteras. “Hemos tenido marido y mujer con sus hijos estudiando en el nocturno los cuatro, en distintos grupos, o madre e hija en la misma clase, con su nieta viniendo en la mañana”, manifestó.

Un sueño

Para Valeria, que de niña estudió hasta sexto de escuela, la edad no es impedimento para estudiar. “Siempre se puede seguir estudiando”, aseguró. “A mí me costó mucho porque tengo mi casa y mis hijos, pero al final lo logré”, agregó.

Contó que el retomar los estudios significó una revolución en su familia. “Pero entre todos fuimos acomodando los horarios y lo pude hacer”.

Brian, su hijo, comentó a El Observador que se siente muy orgulloso de que su mamá haya podido terminar el Ciclo Básico. Y contó cómo muchas veces intercambiaban los esfuerzos. “Yo la ayudaba en matemática y ella me ayudaba en idioma español”, dijo.

A futuro, Valeria quiere cursar bachillerato. Brian sueña con ser ingeniero o empresario. A los dos les quedó bien grabada la frase que, Mónaco aseguró, le repiten una y otra vez en el Jubilar: “Qué bueno que arrancaste, este es tu sueño”. l

Apunte
Profesores tutores

En el liceo Jubilar de adultos los profesores se transforman en tutores de los alumnos. Correa explicó que cada uno tiene asignado un grupo de alumnos al que debe realizar un seguimiento personal. En caso de ser necesario, los derivan a los coordinadores, al equipo psicopedagógico o a organizaciones de la zona para que el alumno salga adelante. Además, hay clases de apoyo. Los alumnos que han desertado es porque consiguen trabajo, aseguró Mónaco.

Lo dijo
“Lo que me impulsó a empezar el liceo de grande fue dar el ejemplo a mis hijos de que siempre hay que seguir adelante, nunca bajar los brazos”

Valeria

EXALUMNA DEL LICEO DE ADULTOS Y MADRE DE brian, ALUMNO DEL JUBILAR

“Lo que más me gustó del liceo fueron los profesores, que son muy responsables, y te ayudan en lo que necesites”

Brian

Alumno de SEGUNDO AÑO DEL JUBILAR