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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Un liceo distinto (Sobre el Liceo Providencia)

EL PAÍS |

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El centro Providencia comenzó a dictar clases a más de 60 jóvenes uruguayos. Busca potenciar la experiencia de un liceo gratuito pero gestionado por privados.

Desde el lunes 17 de febrero abrió sus puertas el liceo Providencia en el corazón del Cerro. Un centro educativo público, pero de gestión privada. Asisten 60 niños a los cursos de primer año, desde las 8 de la mañana hasta las seis de la tarde.

Si bien el liceo está dando sus primeros pasos, el centro educativo Providencia cuenta con 20 años de experiencia en la zona. Desde 1994 funciona el Club de Niños Providencia. Allí los niños reciben apoyo en las actividades de la educación formal y en actividades lúdicas y deportivas.

También hay un Centro de Jóvenes. Luís Arocha, director del Centro Educativo Providencia, explicó a El País que “en total hay unos 200 niños en todo el centro, divididos en el liceo, club de niños y el centro de jóvenes”.

Este año hay dos grupos de liceo de 30 alumnos. Para poder ingresar los niños debieron inscribirse en diciembre pasado, y fueron seleccionados en un sorteo con escribano público. 100 jóvenes se inscribieron y finalmente quedaron 44. Otros 16 provienen del club de niños.

“Desde el minuto uno hablamos con los padres para que entiendan que es un liceo gratuito, que va a dar todo de sí para dar una buena educación, pero que también exigimos mucho de la familia y de los chiquilines” señaló Arocha.

“Nosotros no estamos educando a los chiquilines unilateralmente, sino que entre los padres y el liceo hay que conformar un equipo para que los chiquilines tengan un tránsito educativo placentero y también, para que aprendan mucho” explicó Arocha.

Sobre el mediodía se hace una pausa, para realizar un espacio de encuentro, y luego almuerzan. “Es un espacio que pretende ser educativo. Dónde se trabajan en hábitos de higiene” señala Arocha.

Luego de almorzar, vuelven a clase y se encuentran con los 30 niños del centro de jóvenes, que no concurren al liceo pero sí al centro. En estos primeros días realizan tareas de integración pero a partir del 5 de marzo también participarán en los talleres.

Las autoridades del Providencia definen a la financiación del centro como “un gran puzzle”. Para la construcción del liceo, fueron necesarios varios fondos concursables, de la embajada de Japón, la embajada de Canadá, y del ministerio de Transporte y Obras Publicas.

Para la estructura educativa, es decir salarios y gastos de la institución, el “puzxle” es más complejo aún. “Por un lado tenemos un evento de recaudación de fondos en octubre, además tenemos padrinos que pagan una beca anual por un chiquilín, y después tenemos socios que donan $ 100, $ 200, $300 y también tenemos el aporte de empresas” explicó Arocha.

Si bien el centro surge del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, la educación religiosa es opcional para todos los alumnos.