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Mes vocacional 2021

La Iglesia en los medios Un largo proceso hasta los altares

EN LA ANTIGÜEDAD ERAN PROCLAMADOS POR “VOX POPULI”

El candidato a santo de la Iglesia católica debe recorrer un largo camino desde que alguien propone su nombre, pasados cinco años de su muerte, y superar el proceso de beatificación.

Antiguamente los santos eran proclamados por “vox populi” (aclamación popular) pero, para evitar abusos, los obispos asumieron la responsabilidad y se convirtieron en el primer filtro en el largo proceso hacia la beatificación, paso previo a la canonización.

La propuesta de beatificación es realizada por una persona que debe contar con la aprobación del obispo y de la Congregación de los Santos, que ha de ser experta en Teología, Derecho Canónico e Historia y vivir de manera regular en Roma.

En el informe que presentará al obispo sobre el candidato a siervo de Dios, que pasará a llamarse `beato`, debe figurar una biografía de éste, sus escritos y testimonios.

El obispo podrá tratar directamente dicha información o delegar esta labor en un sacerdote. Posteriormente, designará a un promotor de justicia y recabará la opinión de dos teólogos tras el examen de los escritos del candidato.

También tendrá que recoger las pruebas de los milagros y testimonios antes de convocar una especie de tribunal contrario a la causa, así como a los expertos encargados de estudiar los documentos y a médicos en caso de que se haya producido una curación milagrosa.

El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamente por la iglesia local.

Con la canonización, al beato le corresponde el título de santo. Para la canonización hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del beato, ocurrido después de la beatificación.

Demostrar la validez de los milagros no es tarea fácil. La Congregación para las Causas de los Santos se vale del asesoramiento de un equipo de 70 médicos y de distintos expertos, así como de los estudios clínicos a los que es sometido el individuo supuestamente curado por milagro.