Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios “Tuve fe en que estaba sana y fue real, se podía probar” (Entrevista a Floribeth Mora)

EL OBSERVADOR |

¿Cómo fue su curación? ¿Rezaba con fe o por descarte?

Siempre tuve mucha fe, por supuesto que pedía la intercesión a Juan Pablo II porque él está más cerca de Dios que yo. Porque, como pecadores que somos, siempre buscamos un santo que interceda por nosotros para que Dios escuche nuestras súplicas en los momentos más críticos de nuestra vida.

¿Le empezó a rezar a Juan Pablo II desde el principio de su enfermedad?

Por supuesto que sí: cuando caigo en este estado bastante fuerte de enfermedad pedía la intercesión de Juan Pablo II porque estaba asustada, no sabía cómo era posible que me estuviera sucediendo eso, no entendía lo que pasaba conmigo, de ser una persona sana a sufrir un impacto cerebral tan severo. No comprendía y, sin embargo, siempre le pedía a Dios que me ayudara, a Juan Pablo II para que intercediera por mí, para que Dios escuchara mis palabras y clamores en mi momento de dolor.

¿Cómo sintió la curación?

En el momento en que escuché esa voz que me indicaba que me levantara, que no tuviera miedo, el Señor trabajó en mí. En mi parte espiritual me dio paz y en la parte externa, se puede demostrar. Lo más importante es que ya no tenía esa agonía en mi cuerpo, ese cansancio. Y ya no tenía miedo, me sentía diferente, era una mujer llena de paz, con mucha más confianza de la que tenía anteriormente y con la certeza de que estaba sana, aunque en ese momento no tenía un documento clínico que lo dijera. Sabía que estaba sana, que Dios me había sanado.

¿Y qué hizo? ¿Fue al médico?

Meses después me correspondía un examen que era muy ilógico. Siempre me reí –y me río– de eso, porque me dieron un mes de vida y me mandaron un examen siete meses después. Yo bromeaba: “¿Me van a hacer una exhumación?” Pero la gracia de Dios fue así, me permitió llegar a ese momento y ya no era solo lo que yo sentía –esa sanación y ese verme día a día mucho mejor–, era diferente porque ya podía comprobarlo con un documento que decía que ya no estaba el aneurisma.

¿Por qué cree que el papa intercedió por su curación?

Porque él escucha la voz de todas las personas que claman a él. Así fue cuando estaba vivo, él trataba de hacer lo mejor posible por ayudar a la gente. En su humildad, él siempre estuvo presente en las pobrezas de mucha gente y en las penas de los hombres. ¿Y por qué no escuchar? Me escuchó porque es misericordioso, porque siempre amó al Señor y se regía por eso. Él escuchó mis súplicas y las subió a Dios.

¿Cómo surge la certeza de que fue curada por un milagro?

Es como trabaja el Señor en uno (…). El milagro se siente en el alma, en el cuerpo. Se va sintiendo ese bienestar y esa paz que solo Dios otorga. Tuve esa fe, que se acrecentaba aun más, de que estaba sana. Y fue real, ya no era solo lo que yo sentía, sino era algo que podía comprobarse por medio de cosas médicas. Ya no era que Flori dijera “estoy bien, estoy sana”.

¿Y qué le dice a los que no tienen fe, a los que creen que le hicieron mal un análisis, que tal vez el diagnóstico inicial no era tan terrible como se lo habían presentado?

No tengo manera de explicar, cada quien piensa como quiere. Yo los respeto, no lo comparto. El que quiera creer, que crea. Y el que no quiera creer aun viendo, pues no puede creer. Se lo dejo a cada uno, que lo tomen como gusten, pero que Dios existe, Dios existe. Y la fe es la que mueve montañas.

¿Cómo fue la certificación?

Es un proceso muy solemne, muy serio y hermético. Yo tenía un pacto de silencio con el Vaticano, no podía hablar. En Costa Rica se me hicieron todos los estudios, ya no solo a nivel de seguro social –que me habían hecho antes– sino que se me practicaron bastantes exámenes a nivel privado. Fui vista por varios neurólogos, no solo por uno o dos. Después de eso pasamos al plano neutral, que implicaba viajar a Italia, donde se me practicó de nuevo el procedimiento quirúrgico y llegaron de nuevo a mi cerebro y vieron que definitivamente estaba bien.