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La Iglesia en los medios Treinta voluntarios se reunieron a limpiar la Iglesia del Cordón

ECOS.LA.UY |

Por: Anaclara Trengone

El párroco dijo que la Iglesia actúa en silencio y sin alharaca. Una asistente invitó a “las chicas que hicieron esto” a ir “como hermanas”.

Treinta personas, la mayoría jóvenes, mujeres poco menos de la mitad, se congregaron en la mañana de este sábado con el objetivo de limpiar la que consideran no solo la casa de Dios sino también la suya propia.

“Así la sentimos”, explicó a ECOS una de las voluntarias.

El objetivo de la limpieza eran las paredes de la Iglesia del Cordón, a la que un pequeño grupo de militantes feministas le arrojó bombas de pintura durante la manifestación del 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer.

El ambiente era de trabajo. Muchos no sacaban sus ojos de las manchas rojas impregnadas en la piedra irregular del piso y de la fachada. Con esponjas y cepillos refregaban una, dos, tres veces con toner y removedor de pintura: las manchas se volvían menos intensas, pero permanecían pese al esfuerzo.

Los jóvenes le daban otra impronta a la jornada, más alegre. Algunos pararon para sacarse selfies, consiguieron un guitarra y cantaban mientras refregaban. Hablaban entre ellos y se reían, bastante. En contraposición a ellos, algunos adultos permanecían en silencio, abocados a su tarea.

Silencios y alharacas

El párroco de la Iglesia del Cordón, Washington Hernández, dijo a ECOS que la jornada de este sábado fue “una experiencia muy linda donde lo que motiva es la fe”. Pero reflexionó sobre la jornada de limpieza pero también habló de las feministas, las marchas y el papel de la mujer en la iglesia.

“Es una lástima que hayan querido estropear la fachada de esta iglesia tan linda que nos identifica a todos los montevideanos”, dijo el sacerdote sobre lo que ocurrió el 8 de marzo. Además, sostuvo que se generó un clima que “no favorece al diálogo ni la tolerancia” y, agregó que “es triste que un grupo tan pequeño de personas pueda hacer tanto daño”.

Las organizadoras de la marcha sostuvieron que más de 300 mil personas participaron de la manifestación, que fue pacífica en su inmensa mayoría pero con incidentes aislados como lo ocurrido con ese templo. La Coordinadora de Feminismos dijo que ese episodio era una forma más de expresión y que no merecía condena.

“Hay una cierta confusión porque reivindicamos derechos con violencia. Si estas expresiones son manifestadas públicamente así, lo que me preocupa es la violencia dentro, lo que pasa por esos corazones, al interior de esas familias”, reflexionó el párroco.

Por otro lado, Hernández, sostuvo que la Iglesia, a través de tantos testigos de fe, enseña que “el bien actúa en silencio” y que “no hay que hacer tanta alharaca para que triunfe”.

“La iglesia comparte muchas de las reivindicaciones feministas. Pero, creo que más allá de hacer grandes manifestaciones, el tema pasa por los gestos sencillos, de lo que pasa puertas para adentro”, opinó.

“En la Iglesia Católica la mayoría son mujeres y si bien se ve a la institución como una visión machista la base son ellas. Y en estas organizaciones (las feministas) yo no lo veo tan así, hay un tema de poder en el fondo, se busca imponer”, señaló.

Para el párroco “hay que pensar un poco mejor y ponerse a trabajar en serio”.

“Veo personas que organizan marchas y están en organismos de poder. Parecería que organizaron la marcha para estar de directoras de algo. No va por ahí la cosa, hay que generar espacios pero es algo que las propias mujeres deberían hacer”.

De acuerdo con Hernández hay que reivindicar y favorecer “todo lo que es el reconocimiento de la gracia que tiene la mujer por naturaleza”.

“La iglesia somos todos”

Romina, asiste regularmente a la iglesia Armenia pero se puso a las órdenes ni bien se enteró de lo que las acciones que ella cree son “muy injustas” con la iglesia del Cordón que queda siempre en medio de este tipo de marchas.

Nicolás, otro de los jóvenes que también es parte de la comunidad de esa iglesia, interrumpió a Romina y opinó: “el feminismo radical se opone a tres pilares que conforman la cultura occidental: la iglesia, la familia y el ejército por sus principios de verticalidad, jerarquía y respeto. Por eso, la agresión”.

Jacinto es comisario y cristiano, contó que estaba en la Iglesia en el momento que le tiraron pintura roja. “Están equivocadas”, reflexionó. “Después de un aborto o de sufrir violencia doméstica, acá las esperamos con las puertas abierta”, agregó, en referencia a las mujeres que así lo requieran.

Aldo estaba junto a su hija de seis años. Él le daba instrucciones, ella lo miraba e imitaba. Explicó que se enteró por whatsapp de la jornada y decidió traer a su pequeña para enseñarle los principios del trabajo y la colaboración.

Federico, Juan y Diego estaban contra una punta de la Iglesia, apenas levantaban la vista de su trabajo, pero a la par conversaban. Afirmaron que a través de esta jornada se vé las diferencias entre los valores de quienes estropearon la fachada de la Iglesia y de quienes buscan limpiarla. “Las acciones hablan por sí solas, la iglesia somos todos”, sostuvo uno de los jóvenes.

María José, siempre va a misa a la iglesia del Cordón y siente “mucho amor” por la institución. “El mensaje para las chicas que hicieron esto es que las esperamos con las puertas abiertas con mucho cariño, no para que vengan a ensuciar, como hermanas”, expresó.