Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Todo el mundo en Copacabana

EL OBSERVADOR |

Multitudinario. “Jesús cuenta con ustedes”, les dijo el papa a más de 3 millones de personas en la playa

La playa de Copacabana, siempre testigo del acontecer brasileño, alojó ayer a 3.200.000 personas, una multitud casi igual a la población de Uruguay en número (3.286.314 según el censo de 2011), pero en este caso variadísima en su origen, cultura y modo de vivir la fe. Los millones de personas celebraron la misa del envío al cierre de la Jornada Mundial de la Juventud que celebró el papa Francisco.

La experiencia marcó al Sumo Pontífice. “Marcho con el alma llena de recuerdos felices (…) En este momento comienzo a sentir un inicio de saudade (nostalgia) de Brasil, este pueblo tan grande y de gran corazón”, dijo el papa antes de regresar a Roma, tras la multitudinaria misa.

Francisco llenó de arengas y mensajes a los jóvenes durante sus siete días en Brasil. “Saquen la Iglesia a la calle”, “armen lío” en las diócesis, exijan cambios y salgan “sin miedo a evangelizar” fueron algunas de sus frases más notorias recogidas por la agencia AFP. Además, pidió a los obispos que “amen la pobreza”, que no se comporten como “príncipes” y que reconquisten a los fieles que se alejaron. Otro pedido: “Los jóvenes en las calles quieren ser protagonistas del cambio. Por favor, no dejen que otros sean protagonistas del cambio”, dijo tras las recientes protestas callejeras que sacudieron el país motivadas por la exigencia de mejores servicios públicos y en contra de la corrupción y el millonario gasto público en la organización del Mundial de fútbol 2014.

Previa internacional

Los peregrinos que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se fueron acomodando desde la noche del viernes –con frío y lluvia– en el sitio escogido para la vigilia de oración del sábado y misa de envío del domingo, último evento de la celebración que comenzó el martes 23. A medida que llegaban, los grupos iban marcando su territorio con banderas, lonas en el suelo o cordones. Los que no tenían opción hacían murallas de arena y los más previsores –entre estos un grupo de franciscanos de Estados Unidos– habían llevado baldes para trasladar la arena y una suerte de lampazo ancho para despejar el terreno. Todo esto era necesario para evitar que los miles transitaran entre los campamentos o los invadieran al menor descuido.

En la playa iluminada, que durante toda la madrugada siguió acogiendo gente como si nunca hubiera llegado la noche, los distintos grupos se organizaban de diversa forma. Algunos intentaban dormir entre el trajín constante de gente y otros charlaban en rondas. Tocaban la guitarra, cantaban, bailaban a la luz de la luna creciente o incluso se bañaban en el mar, hasta que los guardavidas pidieron por favor que nadie más se metiera en el agua para evitar accidentes.

Parecía que a muchos les resbalaba el rocío frío, no necesitaban las horas de sueño perdidas o no les dolían las piernas después de la peregrinación de nueve kilómetros y tras una semana de filas y caminatas.

Pero no solo la arena fue sede del pijama party más grande del mundo: los peregrinos se acostaron también en la calle, en la vereda y entre los puestos de ventas. Incluso la escalinata del Copacabana Palace, el hotel más lujoso de Río, fue tomada.

Desde Grecia y Senegal

De acuerdo con las autoridades locales, la gran mayoría de los que participaron en el evento final de la JMJ fueron brasileños que viajaron a la antigua capital. Pero entre tantas banderas de Brasil y de países latinoamericanos o europeos, en la vigilia se distinguían mástiles y campamentos de naciones más remotas.

Uno de ellos era el de Senegal, presidido por la bandera tricolor con una estrella verde en el medio. El padre Alain, coordinador del grupo, contó a El Observador que el viaje fue posible gracias a la ayuda económica del Vaticano –es decir, al fondo peregrino con el que colaboraron todos los inscritos– y del Estado. De otra forma no hubiera sido posible que los 23 jóvenes siquiera soñaran con la Jornada, pues viven en uno de los países con la mayor tasa de desempleo del mundo y con el menor PIB per cápita del planeta.

Otro grupo que viajó con ayuda económica fue el de Grecia, compuesto por 14 personas. “Esta es una experiencia hermosa. Es nuestra primera JMJ y aquí en esta atmósfera, vemos que, a pesar de las diferencias de culturas, Jesús es el que une”, transmitió el padre Jorge. Grecia es un país donde apenas el 0,5% de la población es cristiana y sufre marginación social visible, por ejemplo, a la hora de conseguir trabajo.

Antes de la celebración, miles de jóvenes protagonizaron un masivo flash mob, con música y coreografías, al que se unieron miles de sacerdotes, obispos y cardenales.

La excepción en la zona

Desde el único país de Medio Oriente donde los musulmanes tienen libertad para bautizarse llegaron unas 400 personas. De ellas, 46 vinieron en el grupo del padre Joseph Daiif, un sacerdote de unos treinta y pocos años. En ese contexto, el Líbano es una excepción, explicó a El Observador Majid Akiki, de unos 28 años. “En la región hay un proyecto para que desaparezcan los cristianos (…). Nosotros vinimos aquí para conocer al nuevo papa y para contarle al mundo que hay cristianos en Medio Oriente, que existimos y somos muy fuertes”.

De Corea del Sur, uno de los países geográficamente más alejados de Brasil, llegaron 183 personas a Río. Viajaron 28 horas y la experiencia les costó US$ 5.000. Por eso la aprovecharon al máximo: en la madrugada del domingo, cuando todavía faltaba para que se escucharan las últimas palabras del papa Francisco, ellos corrían por la orilla, mojándose y sacándose fotos con todos los que pasaban. “Esta es una oportunidad única de reunirnos con todo el mundo en un mismo evento”, dijo Jaehyun Jun, rodeado de los de su equipo. l
Carolina Bellocq – Desde Río De Janeiro

“¡Vale la pena ser generosos con Cristo!”

En la misa de envío, último evento de la JMJ, el papa Francisco centró su homilía en tres conceptos: ir, sin miedo y servir. Comenzó señalando que la experiencia de la JMJ fue un momento para “experimentar la belleza de encontrar a Jesús” y sentir “la alegría de la fe”, pero animó a los jóvenes a “transmitir esta experiencia a los demás. El mejor ejemplo de evangelización a los jóvenes son los otros jóvenes”, sostuvo.

A lo largo de su discurso, el papa hizo varios pedidos a los que lo escuchaban. “La Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que les caracteriza”. Y, antes de terminar, volvió a hacer énfasis en la misma realidad: “Jesús cuenta con ustedes, la Iglesia cuenta con ustedes, el papa cuenta con ustedes. Vayan sin miedo y hagan discípulos”.

Más tarde, después del ángelus, volvió a invitar a los jóvenes a entregarse a Dios. “No tengan nunca miedo de ser generosos con Cristo. ¡Vale la pena! Salgan y vayan con valentía y generosidad, para que todos los hombres y mujeres encuentren al Señor”.

http://www.elobservadormas.com.uy/noticia/todo-el-mundo-en-copacabana_428063/