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Noticeu Testimonio de Salesiano misionero en Etiopía: “África me enseñó a valorar las pequeñas cosas”

nacho

Hace más de 15 años que el Padre Ignacio Laventure sdb es el único misionero uruguayo en Etiopía. Actualmente es maestro de novicios y director pastoral en Debre Zeit, a 50 kilómetros de la capital del país. Sus primeros pasos en esas tierras fueron cargados de incertidumbre pero hoy valora la riqueza cultural y espiritual del intercambio interreligioso que vive en la misión.

¿Cómo te decidiste a ser sacerdote?
Más que una decisión propia fue algo que me hicieron descubrir. Mi niñez y adolescencia están marcadas y llenas de recuerdos y vivencias de mi paso por Maturana. Vivía en el Colegio y participaba en todas las actividades y grupos. Pero nunca se me había pasado por la cabeza ser religioso.
El Padre Félix Irureta, que en aquel tiempo era el Director del Colegio, un día me preguntó si alguna vez había pensado en ser sacerdote. Me acuerdo que le contesté que “ni borracho” pero la semilla quedó plantada en mi corazón y tiempo más tarde germinó. Hoy soy muy feliz de ser Salesiano.

Cuando llegaste a Etiopía, ¿te costó adaptarte a esa nueva realidad?
La capacidad de adaptarse es parte de la vocación misionera. El día que partí hacia África me dije “esto va en serio”, cuando crucé la puerta del Aeropuerto de Carrasco me puse en las manos de Dios. Siempre estaba el miedo a no poder acostumbrarme a las comidas, el clima o el lenguaje. Gracias a Dios no tuve problemas en ese sentido, culturalmente fue interesante.
En Etiopía estamos en otro año, es el 2008, porque se utiliza el Calendario Juliano y la hora se mide distinto. Se celebra la Navidad el 6 de enero. Es un mundo más oriental, no he conocido a nadie que se proclame ateo.

¿Cómo es ser un católico, en un mundo predominantemente musulmán?
Mi experiencia es positiva. En nuestro Oratorio no tenemos ningún católico, los animadores son todos ortodoxos o musulmanes. Uno de ellos siempre me invita a participar del final de Ramadán, yo voy a la casa, lo visito y él me saluda en Navidad.
Es interesante conocer esta realidad un poquito más de cerca, porque tenemos la visión que nos llega desde los medios de comunicación y normalmente tienen la tendencia de generalizar y estigmatizar a todo el mundo musulmán. La mayoría de ellos son personas que viven realmente su fe, los extremistas son una minoría.

¿Cuáles son las principales dificultades de los jóvenes etíopes?
Desde el 2000 se está en paz. En estos 16 años hubo un gran cambio en el país, están invirtiendo mucho en educación y salud.
En cuanto al trabajo, ya es más complejo, sobre todo en algún sector. Siempre es más fácil si tienen contactos o si son de determinado grupo étnico, el que no tiene esa suerte siempre queda un poco relegado.
Además el problema del SIDA todavía es grande y afecta sobre todo a la población más joven.

¿Cuál es el principal aporte de los Salesianos en Etiopía?
La primera escuela técnica en todo el país fue la nuestra. Una de las grandes contribuciones que hacemos es a nivel educativo, preparar profesionales que puedan ayudar al crecimiento del país.
Otro aporte que va a ser importante, es que vamos a comenzar un proyecto sobre el tráfico humano, que es uno de los grandes problemas que el país está viviendo ahora.
Esta es la nueva esclavitud, se va gente que está desesperada porque no tiene nada pero también personas con cierto estudio que piensan que yendo a Europa van a recibir un mejor salario y empezar una nueva vida. Pero a veces terminan presos en Egipto o en Yemen, llaman a sus familias para extorsionarlas o los abandonan en el desierto.

 

“El misionero no es el que va a llevar a Dios sino el que va a compartir su experiencia de Dios”

 

¿Qué es lo que más te atrae de las tareas que hacés?
Mis actividades son fundamentalmente dos: soy el maestro de novicios y además soy el director de la obra pastoral, que incluye el Oratorio y el Centro Juvenil.
No puedo hacer a Don Bosco africano, porque soy uruguayo y eso no me lo puedo sacar. Pero puedo compartir mi experiencia con estos seminaristas que tienen el gran desafío de inculturar a Don Bosco y que necesitan que alguien les transmita la tradición y el carisma salesiano. Me ha motivado mucho ser misionero en este contexto.
Siempre recuerdo lo que me dijo un profesor cuando estudiaba teología: “El misionero no es el que va a llevar a Dios sino el que va a compartir su experiencia de Dios”.
Además, me gusta mucho estar en la realidad del barrio y la cercanía con los jóvenes más pobres.

¿Qué cosas aprendiste de la cultura y las costumbres de Etiopía?
La imagen que uno tiene de África es muy negativa, hay situaciones difíciles y dramáticas pero también hay mucha riqueza cultural. Eso te ayuda a ver la realidad de forma distinta.
Una de las cosas que me enseñó África es a valorar las pequeñas cosas, como tener un lápiz para escribir, un colchón para dormir o el tomar una ducha, que en muchos hogares etíopes no es posible.
También es interesante la hospitalidad y la alegría que tiene el africano, que en occidente se está perdiendo un poco. Esa cercanía y cómo a pesar de las dificultades, disfrutan de la vida, los niños siempre tienen una sonrisa, eso realmente contagia.

Entrevista de Emiliano Del Puerto para Comunicación Salesiana