Iglesia al día

" En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios (2 Co 5,20). "
Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2020

La Iglesia en los medios Sturla apunta a iglesias «recaudadoras»

EL PAÍS |

El arzobispo criticó a los templos que se aprovechan de personas necesitadas

El arzobispo Daniel Sturla criticó a los «grupos o sectas» que realizan promesas falsas a los uruguayos. El religioso propuso la creación de un organismo de contralor estatal de los centros religiosos y criticó la mala interpretación de la laicidad.

GABRIELA CORTIZAS

«Hay grupos y sectas que no le están haciendo bien a la gente. Hacen promesas fáciles con un afán de recaudación que llama la atención», dijo el arzobispo de Montevideo a El País. Sturla explicó que hay ciertos grupos que abusan de los sectores más necesitados de la sociedad.

«Yo creo que esa es una realidad que está muy latente. No estoy hablando de algo que la mayoría de los uruguayos no conozca», agregó.

En Uruguay rige la libertad de culto. Es un país laico en donde las religiones no son censuradas e incluso cuentan con beneficios fiscales. Pero no existe una institución oficial que se dedique a controlarlas.

«La libertad es un bien preciosismo. El tema es cómo salvaguardar la libertad y cómo impedir abusos que puedan haber. Eso no es algo que le corresponde a la Iglesia (Católica) sino que a la sociedad toda, donde un rol lo tiene el Estado y otro la sociedad civil», puntualizó el arzobispo.

«Tendría que haber un diálogo mayor que procure salvaguardar la libertad y, al mismo tiempo, intentar que no haya abusos», afirmó el arzobispo.

Sturla puntualizó que en otros países se han creado organismos específicos que se dedican a esta tarea.

«Entiendo que en Uruguay falta una oficina de asuntos religiosos o un departamento de asuntos religiosos que casi todos los Estados del mundo tienen, para atender el tema», dijo.

Sturla reconoció, además, que la Iglesia Católica se ausentó de algunos sectores de la sociedad, pero advirtió que ya ha subsanado esta situación.

«Yo creo que en muchos barrios populares, muchos asentamientos, estuvieron más presentes los hermanos evangélicos que la Iglesia Católica. Y yo digo: `Bendito sea Dios que han estado estos hermanos llevando la palabra de Dios`. No se trata de entrar en una especie de competencia, sino de que Dios sea conocido, de que Jesucristo sea amado y la salvación de Dios llegue a todos», afirmó.

Sturla aseguró que no son las iglesias evangelistas las que preocupan, pero declinó especificar a cuáles con el término «recaudadoras».
Polémica.

Algunas están en el ojo público desde hace años por la magnitud de sus inversiones en Uruguay y las exigencias que hacen a sus fieles.

Primero fue el caso de Dios es Amor, que adquirió por US$ 4 millones el excine teatro Plaza. Luego fue el turno de la Iglesia Universal del Reino de Dios, más conocida como Pare de Sufrir, de origen brasileño, que en agosto de 2013 inauguró un templo de US$ 10 millones en la avenida 18 de Julio entre Pablo de María y Martín C. Martínez.

Esta iglesia, que hasta el momento estaba constituida en el excine Trocadero, decidió abrir una sede más amplia. El nuevo megalocal es el primero en propiedad de esta iglesia, que hasta ese momento alquilaba.

Pare de Sufrir arribó a Uruguay a mediados de la década de los 90, pero tomó impulso entrada la década siguiente, cuando la crisis económica azotaba al país.

Tanto esta iglesia, como Dios es Amor, Misión Vida, y otras tantas pentecostales, tomaron especial impulso en esta época.

El diezmo que piden a sus fieles -la mayoría de un nivel económico restringido- es lo más cuestionado. «¡Si usted da, Dios le da!», es repetido por sus pastores. En principio se solicita a los fieles que entreguen 10% de lo que llega a sus manos, lo que en un sueldo mínimo nacional representa $ 896.

Otra polémica, que terminó en la Justicia, es el de un hombre parapléjico que había brindado una entrevista a Canal 10 sobre accidentes de tránsito. La iglesia Pare de Sufrir había utilizado estas imágenes como un ejemplo de sanación divina, lo que fue denunciado.

Pero los cuestionamientos no se ciñen solo a Uruguay.

Incluso, el líder religioso de Pare de Sufrir, Edir Macedo, enfrentó varias crisis. Este pastor, autoproclamado obispo y fundador de la iglesia, fue descrito por la revista Forbes como el «nuevo multimillonario» de Brasil. «Edir Macedo es uno de los líderes religiosos más ricos de Brasil y un destacado barón de los medios de comunicación», informa la revista, refiriéndose a la cadena Rede Record.
Experiencia.

El poder que ejercen estos cultos sobre sus fieles es innegable. Basta con participar en uno de ellos para notar la fe que depositan los fieles en sus pastores.

Y el culto es por demás cinematográfico. A medida que los fieles llegan, son recibidos por el personal de la iglesia prolijamente vestido con uniforme y bien peinado.

El nuevo templo de la Iglesia Universal nada tiene que envidiar a los mejores salones de conferencias del país: buen sonido, un escenario visible desde toda la platea, asientos cómodos. Nada está fuera de lugar.

El pastor gasta mucha energía. Primero atiende a una persona que, en cuestión de cinco minutos, se dice aliviada de dolor en el hombro. Luego, todos los que sienten algún mal pueden pasar a ser «sanados» en vivo y en directo. Milagros que también se dan cuenta en la web (iurduruguay.com). Todo sucede con gran agilidad, como si cada minuto estuviera cronometrado.

El momento de reflexión llega tras la recomendación del pastor de cerrar los ojos por unos minutos. En este lapso, los fieles uniformados recorren las butacas y susurran, aleatoriamente, algunas palabras a los fieles que parecen más acongojados. Los mismos uniformados son los que interrogan, insistentemente, a aquellos que deciden retirarse antes: «¿Pasó algo? ¿Te sentís bien? ¿Por qué te vas tan temprano?».
Cuestión de fe.

Sturla también se refirió a las distintas interpretaciones que se le dio a la laicidad en Uruguay, efecto que terminó secularizando a la sociedad.

«Uruguay tiene una fuerte tradición laicista que fue más allá de lo que es una sana laicidad. Sana laicidad es que el Estado defienda la libertad religiosa y admita la religión como un hecho social, público, que tiende a manifestarse libremente», opinó el arzobispo.

Según Sturla, Uruguay aplicó una versión equivocada de este concepto de laicidad. «En Uruguay de principios del siglo XX lo que hubo fue una sistemática campaña de descristianización de la sociedad. No fue un Estado neutral y que admitía lo religioso, sino que fue un Estado que combatía lo religioso de la sociedad», dijo.

«Hubo como una especie de cerrazón y que hizo mucho daño a la gente más sencilla. Y no sé si esta realidad no es la que influye en todos los grandes males de la sociedad uruguaya», afirmó Sturla.

Para el arzobispo este fenómeno podría ser una de las causantes de la baja natalidad, el envejecimiento de la población y la alta tasa de suicidios. «Me parece que el gran problema de los uruguayos es la falta de sentido de la vida que muchos compatriotas tienen», opinó el arzobispo.

«Creo que eso ha cambiado positivamente en el Uruguay de hoy. Creo que vivimos una realidad de una laicidad positiva. Pero creo que se le hizo un daño al pueblo uruguayo cuando se ninguneó a Dios de la realidad social y pública, llegando a cosas casi ridículas», explicó.

Según los últimos datos del Latinobarómetro, Uruguay es el país más agnóstico de América Latina y con el menor porcentaje de católicos en su población. Además, es el único país de la región en el que se da un proceso «acelerado de secularización».

En 2013, 41% de los uruguayos se declararon católicos, diez puntos porcentuales menos que en 2011, cuando era de 51%. Según Latinobarómetro, la experiencia uruguaya es «por demás interesante» ya que está viviendo un proceso de secularización acelerada.

«Cuatro de cada diez uruguayos son agnósticos, cuatro de cada diez uruguayos son católicos. Uruguay ha seguido el paso de otras sociedades como las europeas donde la modernización, el crecimiento económico, han traído consigo la secularización», dice el estudio.

«Lejos de abandonar las religiones, los latinoamericanos lo que hacen es abrazar otra religión cuando abandonan el catolicismo», afirma el informe titulado «Las religiones en tiempos del Papa Francisco».