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" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Sobre proyecto de ley día de la laicidad 2 [Opinión]

MONTEVIDEO PORTAL | Columnistas |

Susana Andrade
Para declarar una fecha Día de la Laicidad deberíamos saber de qué estamos hablando con criterios unificados. Bienvenido todo debate pero no hay unanimidad en el concepto que encierra la palabra “laicidad”. Algunos lo ven como inclusivo, otros como negacionista. Creo que en realidad lo que quiso resaltar nuestra Constitución fue la libertad de cultos y no su contracara y por eso no recoge el controvertido término “laicidad” a texto expreso. NO ESTOY PARA NADA CONVENCIDA DE LA NECESIDAD Y OPORTUNIDAD DE DECLARAR UN DÍA DE LA LAICIDAD. No me convence una laicidad que en los hechos no se cumple porque sabemos de las predominancias que existen y se reflejan en continuos y diversos hechos públicos y cotidianos. Voy a poner solo un ejemplo nada más: en los protocolos de los actos estatales cuando se reserva un lugar especial para dignatarios católicos, nunca se tiene la delicadeza al menos de constatar si otras autoridades religiosas se harán presentes para dejar un espacio específico para estas personas representativas de sus comunidades espirituales. Y este es solo un ejemplo. Una laicidad que ha sido flagrante indiferencia ante la problemática histórica, grave y notoria de inserción social que padecemos los afroumbandistas y que no se arregla con una virgen en la rambla. Libertad de cultos de fachada que no impidió que en el 2004 dijera una sentencia vergonzosa para el país que los ataques diarios y televisados -que aún continúan- de los telepastores neopentecostales los Pare de Sufrir la llamada IURD, eran “libre expresión”. Libertad de cultos es letra muerta cuando denunciamos la personería jurídica de la IURD para que revisaran sus estatutos como iglesia que seguramente no dicen que existen para denostar a los cultos afro, porque bien que los usan como fachada de santos y con eso exoneran millones en impuestos, dinero que luego invierten en espacios de televisión para insultar a los afroumbandistas públicamente, y el Ministerio de Cultura nos contestó; luego de años de trámites y tiempo perdido; que las asociaciones civiles no cometen delitos. Otra situación de relegamiento en las reivindicaciones afroindígenas; desde el 2011 pedimos que el Parlamento debata y le cambie el nombre al Día de la Raza (Carpeta 1524/2012 está en Constitución y Códigos) gesto que tendría una simbología importante de reparación para las comunidades indígenas y afro Y ESO TODAVÍA NO SE DEBATE. Va más para atrás que para adelante una transformación que no aliviaría en nada la desventaja social, pero que supondría un mero resarcimiento espiritual podría llamarse. Sin embargo lo de la “laicidad” inmediatamente se toma y se resuelve express. Hoy el Parlamento está por votar la Convención Interamericana Contra la Intolerancia y la Discriminación, y aún no se nos reconoce como población vulnerada, ni se hace algo al respecto como mandata esta propia Convención, instrumento legal de derecho internacional que nos incluye a texto expreso a las religiones africanas como víctimas de intolerancia y discriminación. Pienso honestamente que antes de una declaración de “día de”, sería imperioso ocuparse de los DDHH lesionados de las comunidades que integran los tratados que suscribimos. La laicidad, para los cultos afro parece una burla ya que en nada nos soluciona una problemática de relegamiento social que no solo se arrastra históricamente sino que se acrecienta al carecer de soluciones reales y debido a factores externos interesados que alimentan estereotipos y estigmas y por ende la discriminación religiosa que sufrimos. Cultos Afro es cultura afro, son religiones étnicas. Esto significa que cuando son practicadas se genera identidad aunque no las profesen personas afrodescendientes. El ser parte de la cultura de poblaciones esclavizadas nos hace padecer la misma suerte -mala suerte- de estos pueblos en todas sus manifestaciones incluida la religiosidad. Más aún por las creencias, ya que este aspecto es especialmente atacado por ser factor de resistencia cultural, vinculado a brujería, magia negra. Somos naturalizadamente demonizados desde la historia de la historia, por no pertenecer a las tradiciones religiosas de los sectores dominantes. Me parece necesario informar sobre nuestro enfoque como culturas minoritarias y en definitiva poblaciones vulneradas como somos los afro, los indígenas y todas sus expresiones culturales incluida y más que más, la religión proveniente de estos pueblos, que por supuesto se siente tocada cuando en el Parlamento se habla de laicidad.