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La Iglesia en los medios Serie de Netflix denuncia decenas de violaciones sexuales por parte de un cura; la iglesia lo niega y hasta se burla

LA RED 21 |

Una serie documental, aparecida en Netflix en mayo, desató la ira y los clamores de justicia, tras destapar el caso de un cura católico que abusó sexualmente por años a decenas de estudiantes en un colegio conducido por sacerdotes y monjas.

En la serie The Keepers (Los Encubridores), de la productora Netflix, se cuentan los horrores que pasaron decenas de chicas en un colegio católico en Baltimore, Maryland, tras ser abusados sexualmente por el padre Joseph Maskell y varios hombres allegados a este.

La monja Catherine “Cathy” Cesnik empezó a sospechar de los abusos, y trató de increpar a Maskell, y apareció una noche de 1969, dos meses después de haberse perdido, en un bosque al lado de un río. Su cuerpo estaba congelado porque había entrado el invierno y había sido tapado parcialmente por la nieve.

Pero todo va más allá de los abusos y la muerte de Cesnik: la narrativa del documental apunta a la Iglesia Católica, a la que señalan de encubrir todos los hechos, incluyendo el asesinato.

A lo largo de siete capítulos, dirigidos por Ryan White, Gemma Hoskins y Abbie Fitzgerald, dos ex alumnas de Cesnik y entradas en sus sesentas, cuentan cómo han dedicado años de sus vidas a recolectar información para esclarecer un crimen que quedó impune. También se investiga el crimen de la veinteañera Joyce Malecki, desaparecida dos días después que Cathy y apareció muerta en circunstancias semejantes.

La serie empieza medio endeble, y el argumento puede parecer floro y lento al principio, pero a como avanza se van destapando informaciones cada vez más perturbadoras para la audiencia.

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Manipulación y encubrimiento
El padre Joseph Maskell usaba su psicología para atraer y engatusar a las colegialas para luego abusar sexualmente de ellas, y amenazarlas para que no hablaran con nadie. Esto le funcionó a la perfección, porque los casos de violación permanecieron ocultos por décadas.

El documental presenta pruebas con las que se aseguran la Iglesia Católica tenía conocimientos previos de comportamientos indebidos con niños, a los que había violado en un templo católico, antes de moverlo para encubrir sus fechorías al Instituto de Mujeres Arzobispo Keough, un secundario exclusivo para jovencitas.

Su nexo con políticos, policías y comerciantes de la zona volvieron a Maskell intocable. Era capellán de la Policía de Baltimore, de la Guardia Aérea Nacional y del Estado de Baltimore. Además, la Iglesia Católica cerró filas para ayudarlo a escapar cada vez que metía la pata.

Lo movían de un lado a otro, y luego lograron que desapareciera, siendo encontrado años después en un centro de retiro para personas de la tercera edad, en donde falleció con demencia senil avanzada.

Burlas de la Iglesia
La cuenta de Twitter oficial de la Arquidiócesis de Baltimore está completamente dedicada a ridiculizar y desmentir todo lo afirmado en The Keepers. “No discutimos los abusos cometidos por el padre Maskell, pero las premisas y conclusiones de la serie The Keepers son equívocas”, afirman desde la alta curia de la ciudad. “Estamos comprometidos a proteger a los niños y jóvenes”, tuitearon el pasado 19 de mayo.

Incluso se burlaron diciendo: ¡Alerta de spoiler! En la exhumación del cuerpo del padre (Maskell) no se encontró conexión con el ADN encontrado en la escena del crimen de la Hermana Cathy #TheKeepersTruth @The_Keepers”.

Claramente, el tuit fue borrado a las pocas horas de su publicación, y sustituido por uno bastante más modoso y correcto. Ryan White criticó que “cuando ustedes se burlan con poca seriedad sobre la muestra de ADN del violento abusador, siguen hiriendo a los sobrevivientes. Me enferman. #TheKeepers #WeHearYou.

“Esto me hizo estar al teléfono con los supervivientes de Maskell en lágrimas preguntándose porqué esta institución sigue escurriendo todo lo que hizo este hombre de esta manera. Después de pasar tres años con estos supervivientes a quienes creo. . . me enfada”, concluyó el enojado director.