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Tiempo de la Creación

Noticeu “Santa Galla”: la casa de todos los uruguayos en Roma

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El Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo, el Domingo 17 de mayo tomó posesión de la titularidad de la Parroquia de la Santa Galla (sur de Roma) , en una Misa concelebrada por el Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi, y un grupo de sacerdotes, 5 de los cuales son uruguayos.

Asistió a la Eucaristía y posterior brindis, asimismo, el uruguayo Dr. Guzmán Carriquiry, Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) y feligreses de todas las edades de la Parroquia romana del Cardenal.

En esa tarde, el Cardenal Sturla y sus parroquianos romanos comenzaron a conocerse y a tejer un vínculo que los unirá por siempre. “ A partir de ahora” la Parroquia serà  “la casa de los uruguayos”, dijo el Dr. Carriquiry. “Nosotros nos vamos a hacer todos parroquianos de Santa Galla”, aseveró.

Compartimos una crónica del P. Guillermo Buzzo, sacerdote de la Diócesis de Salto que se encuentra estudiando en Roma, publicada por el Quincenario “Entre Todos”, en la que refleja las vivencias, gestos y expresiones que dieron forma a la primera cita del Cardenal Sturla con sus feligreses en la Ciudad Eterna.

 

Mons. Sturla en Santa Galla

«El Señor nos ha confiado el cuidado de un Cardenal»

por Guillermo Buzzo desde Roma

«Los cardenales se ́incardinan ́ [= se vinculan de modo permanente] a la diócesis de Roma, uno forma parte del clero de Roma, y eso se concreta recibiendo la titularidad de una parroquia romana. En mi caso me dieron la titularidad de una parroquia, Santa Galla, en Via Ostiense. Es una parroquia popular, en un barrio de la periferia romana. El párroco de Santa Galla y su vicario también fueron a saludarme con muchísima alegría. Es la primera vez que esta parroquia va a tener un cardenal como titular, entonces se sentían muy contentos de ello. En seguida nos comunicamos por mail para tratar de fijar la fecha en que iré a Roma para asumir la titularidad de esta parroquia.» (Cardenal Sturla, Entre Todos, n.º 348)

El domingo 17 de mayo, solemnidad de la Ascensión, se hizo patente este vínculo con la toma de posesión del título, junto a la celebración de una misa en la referida parroquia, presidida por monseñor Daniel, y donde también concelebraron un buen grupo de sacerdotes, entre ellos cinco uruguayos, y el obispo de Mercedes, Carlos Collazzi.

Un regalo del papa Francisco

En la homilía, que monseñor Sturla pronunció en un valiente italiano, dijo que asumía este nombramiento como un regalo que el papa Francisco le hacía a esa comunidad, y al mismo tiempo un regalo que le hacía a él.

“Los he sentido cercanos a todos ustedes —dijo Sturla— desde el día en que (una vez terminado el Consistorio) su párroco, don Paolo y el vicario parroquial, don Fabio, me visitaron y me acercaron sus saludos”.

El cardenal dijo también que agradecía a Dios la chance que tenían de comenzar a conocerse. Por eso aprovechó la oportunidad para compartir algo de su misión pastoral a través de la explicación del escudo y el lema elegidos por él para orientar su ministerio.

La asamblea vivió la misa con gran expectación, feliz de tener consigo un cardenal, pero seguramente sin poder sopesar lo que esto representa. Algunos lo expresaron de modo muy simple en el momento del brindis que siguió a la misa: “Todavía tenemos que habituarnos a esto de ser una parroquia titular  y profundizar qué significa este nombramiento —cuenta Lucía, quien forma parte de la comunidad desde hace 45 años— porque en realidad nos ha tomado por sorpresa aunque también con mucha alegría”.

Los jóvenes también opinaron

Mirko y Francesco —jóvenes integrados en la parroquia— dicen que, aun sin conocerlo mucho, ya lo sienten como una guía espiritual, alguien que muestra sentirse a gusto con ellos, y cuya presencia los ayuda a “sentirse más en familia con la Iglesia, más cercanos con el Papa, que se ha acordado de esta parroquia. Él es importante para nosotros —añadió— y sentimos que también nosotros somos importantes para él”.

La parroquia Santa Galla está ubicada en la ciudad de Roma, en el populoso barrio Garbatella, reconocido en el ámbito futbolístico por su amor exclusivo hacia el cuadro de “la Roma”, seguramente el más importante de la ciudad y uno de los más gloriosos de Italia. El barrio está enclavado en una zona periférica de la ciudad, como lo señala Elisa, otra de las jóvenes presentes: “Vivimos en Roma, pero la nuestra no es una parroquia para turistas”.

El Señor nos ha confiado un cardenal

Livia, una de las organistas de la parroquia mira este acontecimiento como una gran bendición para la parroquia, y al mismo tiempo un voto de confianza que el Señor les hace: “El Señor nos ha confiado el cuidado de un cardenal. Rezaremos por él, y él, a su vez, rezará por nosotros; así podremos sentir que la familia se ensancha. A través de este nuevo vínculo se abrazan dos extremos muy lejanos del planeta, y estoy segura que podremos ayudarnos mutuamente. Esperemos que los uruguayos nos adopten y nosotros a la vez podamos adoptarlos”.

¿Para qué un cardenal si tenemos a don Paolo?

Los niños de la parroquia Santa Galla no entendían mucho qué significaba todo ese alboroto. Se preguntaban: ¿por qué un cardenal tiene que tomar posesión de la parroquia, si ya tenemos a don Paolo? (el párroco).

“La pregunta suscitó una reflexión acerca de las motivaciones de este nombramiento” explica Francesca, la responsable de los más pequeños. “Somos una pequeñísima parte de Roma, pero el Papa nos considera también importantes, y nos ha hecho este gran regalo; ahora nosotros nos convertimos en familia de alguien que, por ser cardenal, es una parte importante de la Iglesia. Sentimos que nosotros, en una pequeña medida, participaremos en este gran servicio que él dará a la Iglesia. Por eso estamos muy felices. Aparte de esto, lo vemos muy afable con todos y eso es muy bueno para la comunidad”.

En efecto, que el cardenal Sturla haya recibido el título de esta parroquia no quiere decir que ahora deba encargarse de organizar y guiar pastoralmente a la comunidad parroquial, o hacerse cargo de los asuntos administrativos de la misma: para eso existe un párroco, un vicario parroquial y todas las personas que colaboran con él. La titularidad hace visible, simplemente, el vínculo del cardenal con la Iglesia de Roma, al tiempo que muestra la cercanía del obispo de Roma —el Papa— con esa parroquia.

Sorpresa y alegría

“Para nosotros fue una gran sorpresa —confiesa don Fabio, vicario parroquial de Santa Galla— porque por más que vivimos en Roma, no estamos habituados a esto de ser una parroquia titular. Además, esta parroquia no está en el centro, no está vinculada al circuito turístico que todos los peregrinos en Roma visitan. Es una parroquia bastante popular, y por lo tanto no es frecuente que sea titular”.

El padre Fabio no conoce Uruguay, pero sí algunas realidades de América Latina, sobre todo Panamá. “Nos alegró mucho además saber la procedencia del cardenal que el papa Francisco nos confiaba. Saber que se trataba del arzobispo de Montevideo, que era salesiano, y además joven, era todavía un motivo mayor de alegría, porque esta es una parroquia que está en consonancia con esas características. Lo vemos como una persona muy amistosa y por eso hemos tenido rápidamente un buen vínculo con él”.

La casa de los uruguayos

“El ingreso del cardenal Sturla en la parroquia de Santa Galla fue conmovedor, extraordinario. Le tocó una parroquia apenas hecha cardenalicia. Pero le toca una parroquia de pueblo. Lo que vimos fue una parroquia donde se nota que la gente no está de paso, como pasa en muchas de las parroquias del centro acá en Roma. Vivimos una misa muy participada, muy bien preparada, y con ese sabor de pueblo de Dios presente, con el párroco que se expresaba con la misma sencillez con la que se puede expresar un cura nuestro o el papa Francisco. Es importante que cada vez que le toque venir a Roma, el cardenal Sturla venga aquí a celebrar a su parroquia, y mostrar ese compromiso espiritual y pastoral que ha asumido hoy. Y como el párroco dijo que esta es también, a partir de ahora, la casa de los uruguayos, nosotros nos vamos a hacer todos parroquianos de Santa Galla”. (Dr. Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina).

¿Y qué conocen de Uruguay en Santa Galla?

Muchos de los encuestados reconocen no saber nada del país de procedencia del cardenal Sturla. Alguno arriesga ubicándolo en Centro América, o declarando que su capital es Asunción. Otros, más interiorizados del tema, mencionan Montevideo y afirman haber conocido alguno de los jóvenes uruguayos que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.

En algo, sin embargo, no se equivocan: dos nombres surgen instantáneamente vinculados a Uruguay; dos nombres que pronuncian esbozando una sonrisa de admiración: Luis Suárez, y —especialmente— Edinson Cavani: “il matador”. “Lo que sé de Uruguay es que es el equipo de fútbol más fuerte del mundo —declara don Fabio— o al menos más fuerte que Italia”

Primeras impresiones del cardenal

Al Cardenal Sturla se lo vio feliz y sorprendido toda la tarde: “Estoy muy contento porque es una comunidad de barrio, de gente trabajadora. Es una comunidad viva, donde están presentes niños, adolescentes, jóvenes, matrimonios, adultos. Existen no uno sino tres coros que animan las celebraciones litúrgicas; conocí a la gente de la Acción Católica, Caritas, seminaristas que ayudan, entre ellos dos salesianos que están al frente del oratorio que funciona también aquí. En fin, una parroquia con un templo muy austero y simple pero bonito y que cuenta con un patio maravilloso. Siento que el Papa me ha confiado una parroquia hermosa”.

Los gestos que manifiestan cercanía

Son pocas las horas que la comunidad parroquial tuvo disponibles para comenzar a conocer a “su” cardenal, pero hay gestos que muchos parroquianos destacaron: el párroco recordó que monseñor Daniel se había presentado a él con un abrazo; un joven destacó la simpatía del purpurado y el modo directo con el que —a pesar de su “italiano no muy pulido”— había entablado conversación. “Son gestos que forman parte de nuestra idiosincrasia, que surgen espontáneamente en nosotros, y que ojalá sigamos cultivando”, aclara Sturla. Eso que es tan nuestro, y que es también tan propio del papa Francisco, significa e impacta todavía más en estas latitudes.

Un vínculo que será enriquecedor para ambas orillas

Con esta designación de monseñor Sturla como titular de la parroquia Santa Galla, se inaugura un intercambio que será bueno para la parroquia y también para el Uruguay. “Nos unirá un vínculo especial de hermandad, y un compromiso de oración y cooperación mutua, que hoy concretamente se ha expresado en una donación que la comunidad ha realizado a través del párroco”, explicó Sturla.

En efecto, don Paolo, párroco de Santa Galla, al finalizar la misa y tras agradecer la calidez con la cual había comenzado esta relación entre la comunidad y el cardenal, hizo entrega de una donación que —dijo— “queremos que llegue a una de las comunidades más pobres de su arquidiócesis, y ojalá sea para sostener la tarea con los jóvenes”.

Una tarde agradable, un camino que comienza

La fiesta comenzó con la llegada del cardenal Sturla quien, después de besar la cruz en la puerta, hizo la aspersión del pueblo presente con agua bendita. Luego, como lo indica el rito, se retiró un momento a adorar al Señor en el Sagrario; poco después, se dirigió a la sede, donde escuchó la lectura de la bula por la que el papa Francisco nombraba a la parroquia Santa Galla como sede titular, y al cardenal Daniel como al primero en asumir esa titularidad. El párroco, don Paolo, dirigió entonces una cálida bienvenida, llena de emoción y gratitud. “Siento que Don Bosco me ha cuidado toda mi vida, y la presencia de un cardenal salesiano me lo confirma”, exclamó. Después de cumplida esta primera parte, se celebró la misa.

Un brindis y algo más

A la solemne liturgia le siguió un momento cálido y fraterno, que el párroco anunció como “un brindis y ojalá algo más”. Un patio rodeado de árboles —donde más de un compatriota echó de menos la presencia de un parrillero— fue el lugar elegido para que, con la misma sencillez a la que estamos acostumbrados en Uruguay, se pudiera dar una conversación más distendida, mientras se servía lo que la gente de la comunidad acercó para compartir.

Así se fue la tarde del domingo, entre sonrisas, fotos, y buenos augurios. La comunidad uruguaya también dijo presente, y mostró su cercanía y gratitud. Después de ese domingo, los peregrinos uruguayos en Roma deben saber que hay un rincón que los espera, donde los que venimos del paisito somos “de la casa”. Se llama parroquia Santa Galla, y queda en Garbatella: a media cuadra de la feria, a siete cuadras del metro, cerquita de la estación Ostiense; yendo, a mano derecha. Pregunten por don Paolo.


Historia de santa Galla

Santa Galla —mártir romana, hija de Quinto Aurelio Memmio Simmaco— fue dada como esposa a un joven patricio cuyo nombre no se conserva. Tras enviudar —apenas un año después del matrimonio— todos sus parientes y conocidos querían que se volviera a casar, pero ella decidió consagrarse a Dios. En primera instancia se dedicó a las obras de caridad; finalmente optó por retirarse a un monasterio donde se consagró a la vida de oración. Su decisión causó tal impresión en Roma, que la noticia llegó incluso hasta regiones muy lejanas.

Se cuenta que antes de morir, santa Galla tuvo una visión: san Pedro la invitaba a entrar al Cielo. Otras tradiciones cuentan que mientras asistía a los pobres se le apareció la Virgen María.

La fiesta de santa Galla en el martirologio romano se conmemora el 5 de octubre. En memoria de la santa se han erigido en Roma algunas obras de caridad; el 13 de diciembre de 1940 fue dedicada la parroquia de la que hoy es titular el cardenal uruguayo.

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