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La Iglesia en los medios San Cayetano cumple 80 años y espera a miles de fieles [Video]

EL PAÍS |

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Todos los 7 de agosto -día del patrono del pan y el trabajo para los católicos-, el templo de Nuestra Señora del Carmen y San Cayetano recibe miles de visitantes. Este 2014 prevén que será especial, ya que la parroquia cumple 80 años.

La parroquia, ubicada en Juan de Dios Peza 2124 y fundada en 1934, es parte del patrimonio histórico de La Unión y otros barrios cercanos.

Pero su historia comenzó años antes, en 1917, cuando se construyó la capilla de Nuestra Señora del Carmen y San Cayetano (cuya entrada es por la calle Comercio), en una zona aún semirural, con pequeñas chacras y granjas, recuerda el párroco Daniel Bazzano.

Tras la decisión del obispado de Montevideo de que la capilla creciera y pasara a ser una parroquia, fue designado como titular Floro Olivari, quien armó la primera edificación parroquial, detrás de la iglesia, e inició la tarea para crear el Colegio y Liceo San Cayetano, inaugurado en 1947, que sigue funcionando y hoy está a cargo de una cooperativa de maestras.

Bazzano tiene 66 años, 38 como cura, y hace cuatro que es párroco del lugar. Antes, entre otros destinos, estuvo en las parroquias de Paso de la Arena, Stella Maris de Carrasco y en Las Acacias junto al padre Cacho. Dijo que en esta parroquia de La Unión encontró un sentido de barrio netamente urbano muy fuerte, con familias que se conocen desde hace años, gente de trabajo y jubilados, muchos inmigrantes italianos y españoles y sus descendientes.

Todos los días 7 de cada mes la iglesia abre sus puertas pero el 7 de agosto -que es el día de San Cayetano- está abierta desde las 7:30 hasta aproximadamente las 20:30 y miles de personas la visitan.

Cada año, el día de San Cayetano es diferente, dijo Bazzano. A fines de la década de 1990 hubo una festividad muy especial: la fábrica Cristalerías del Uruguay había cerrado, sus trabajadores ocupaban las instalaciones y se trasladaron hasta la Iglesia a rezarle al patrono del pan y del trabajo.

Reliquias.

La iglesia tiene un techo interior de madera y posee ventanas con vitrales.

En la capilla del Santísimo de la Iglesia hay una imagen de Nuestra Señora del Carmen de 1800, que fue donada por una familia de gallegos dos décadas atrás.

En ese lugar también hay un solideo -un casquete de seda que portan el Papa, los obispos y algunos eclesiásticos para cubrirse la cabeza- que perteneció a Juan Pablo II que fue donado por la familia del cura José María Decia cuando el difunto Papa fue santificado. Decia se lo pidió a Juan Pablo II en una audiencia. El Papa se lo regaló, contó Bazzano.

Tras Olivari, entre 1949 y 1967, el cura Luis Alberto Amorín estuvo a cargo de la parroquia, un período que se caracterizó por una intensa actividad de los laicos en el local, con fuerte incidencia del movimiento Acción Católica, dijo Bazzano.

Desde 1967 a 1973, Ismael Rivas fue el titular y quien adaptó el funcionamiento de la parroquia a las directrices del Concilio Vaticano II.

De 1972 a 1980 Marcelo Sandoval fue el responsable de la parroquia y de 1980 a 1986, Eduardo Sánchez.

Desde esa fecha y hasta el año 2006, Enrique Passadore fue el cura párroco y quien vivió el inicio de la explosión de la devoción por San Cayetano en Uruguay a fines de la década del 80 y comienzos del 90; devoción que continúa hasta el presente.

Bazzano recordó que esta devoción ya existía en otros países, como en Argentina y España, y consideró que en el fenómeno uruguayo incidieron la crisis social, el desempleo y la pobreza vivida por amplios sectores de la población en esos años.

A mediados de los 90, un grupo de laicos creó la Organización No Gubernamental “Misión Esperanza” y comenzó a hacer trabajo social en asentamientos de la ex cantera de los presos, en el barrio Larravide, y siguen haciéndolo, fundamentalmente con niños de contextos sociales críticos.

Bazzano destacó que esta comunidad también “entregó a la Iglesia las vocaciones sacerdotales” de monseñor Carlos Nicolini -quien fue obispo auxiliar de Salto-, José María Decia y el diácono Julio Melián.
Misa de gallo.

El 24 de diciembre de 1948, en vísperas de Navidad, el padre Floro Olivari, primer párroco del lugar, dio la Misa de medianoche y horas después murió repentinamente en su habitación, de un ataque al corazón.

“Habló a sus feligreses y lo hizo con su conocida elocuencia. Nos emocionó a todos”, recordó uno de los asistentes, en una reciente crónica en un períodico zonal.

Ese mismo año nació Bazzano, quien desde mayo de 2010 es el actual párroco.