Iglesia al día

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Noticeu Salesiano uruguayo Francisco Lezama entrevistado por el Semanario Hebreo

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De Las Piedras a Roma, y a Jerusalem.

El Padre Francisco Lezama impactado con la diversidad de Jerusalem

(ANA JEROZOLIMSKI)

Al Padre Francisco Lezama (35), compatriota, lo conocimos recientemente en Jerusalem, gracias a que fue enviado a cursar en la ciudad un semestre de los estudios de cuatro años (que él logra hacer en tres) de las Sagradas Escrituras que está realizando en Roma.

Nacido en Montevideo, Francisco vivió casi toda su vida en Las Piedras y fue allí, en la parroquia local, que habiendo finalizado el liceo y haciendo actividad social con los scouts que comenzó a pensar que quizás “por ahí pasaba mi felicidad”. Luego se agregó la dimensión más espiritual, religiosa y de allí llegó a la vida consagrada, específicamente con los Salesianos.

En el Liceo Juan XXIII estuvo tres años como encargado de la Pastoral y un año como director.
Es el mayor de cuatro hermanos, en una familia de actividades muy diversas: el hermano que le sigue es bibliotecólogo, la hermana psicomotricista y el menor economista. Francisco cuenta que en la mesa familiar siempre hay mucho diálogo. “Nos gusta discutir, nos gusta hablar”, dice con una sonrisa, agregando que sus hermanos no son creyentes y resumiendo: “El ambiente es muy interesante, muy lindo”. Para él, la consagración fue un proceso de crecimiento de varios años, lo cual hoy le tiene muy satisfecho. “Eso es algo muy sabio del camino de la Iglesia, de decir que las decisiones se van tomando de a poco, los pasos son paulatinos, y no que de la noche a la mañana uno termina cura, termina haciendo un compromiso definitivo, sino que es algo que uno hace después del tiempo”.
A pesar de dividir la entrevista en dos partes, no hemos tenido más remedio que resumir. Es tal su sapiencia y tan interesante su forma de explicar, que habríamos querido no tener que quitar nada . En esta primera entrega, su impresión de Israel.

Francisco, tú estudias Sagradas Escrituras, en Roma. Y ahora estás en Jerusalem, recorriendo y estudiando. Esto me recuerda que hace muchos años entrevisté al monseñor Víctor Gil de Minas, ya fallecido, cuando participó en un congreso interreligioso en Jerusalem. Y él hablaba del vínculo que sentía entre el texto bíblico que conocía tan bien, y las vivencias que estaba teniendo en Israel.

Es tal cual la experiencia que uno siente aquí. Yo siento que cobra vida, tal cual. El texto bíblico que es tan importante para los creyentes, pero que además ha sido la base de nuestra sociedad occidental , de nuestra tradición judeo-cristiana, acá tiene una vida especial. Deja de ser un cuentito simplemente . Y da , tal cual, esa sensación de venir y sentirse en casa, por así decir. A mí me pasó en muchos lugares, uno de ellos en el Lago de Galilea, que para la tradición cristiana es muy significativo, pero sobre todo aquí en Jerusalem.

Los cristianos, pero particularmente los sacerdotes, pasamos todos los días con los Salmos, tenemos nuestros momentos de oración, son todos los días con los Salmos. Yo hace 15 años que todos los días de mi vida rezo al menos en la mañana y en la tardecita y también en algún otro momento con un Salmo. Entonces con todo lo que los Salmos hablan del deseo de Jerusalem, la alegría de vivir en esta tierra, que lo escribieron aquellos judíos que volvían de Babilonia y lo cantaban así. Eso, para mí, ahora, tiene un significado nuevo y vivo de estar realmente viviendo en Jerusalem.. Es como algo increíble, mágico. Y después todo el texto bíblico, tanto las escrituras judías como también las cristianas le dan mucha importancia a la tierra, al lugar, a decir “Bueno, aquí pasó esto”.

Antes de grabar me contaste de una experiencia especial que sentiste junto al Muro de los Lamentos…

Por ejemplo, claro, sí. Dentro de toda la Escritura que da para estudiar muchísimo, he estudiado un poquito más dos de los salmos: el 133 y el 134. El 134 dice “Levanten las manos hacia el santuario y bendigan al señor”. Y claro, poder ir un viernes, cuando inicia el Shabat, ver aparte de todo lo lindo de ver ese movimiento, ver judíos de distintas tendencias rezando y alguno levantando las manos hacia el santuario yo digo :No solamente estoy en el lugar, estoy en el pueblo que continúa esa alianza.

A partir de mi experiencia espiritual, afectiva, desde antes de venir aquí, pero que aquí se ha confirmado, puedo decir que hay una tradición que yo encuentro muy viva aquí, en Jerusalem, que me muestra una misma sensibilidad espiritual, religiosa. Nosotros creemos, los cristianos, que Dios es fiel a lo que promete, a todo lo que promete.

De allí se puede llegar al tema político…tierra en base a promesa divina..

Sí, eso entiendo que pueda prestarse para dificultad. Yo igual pensaba en algo todavía más amplio que es la promesa de fidelidad con Israel, entonces no es que Dios desechó a los judíos y ahora hizo alianza con los cristianos. Porque Dios no puede hacer eso. Dios hizo una alianza para siempre con Israel. Si yo creo en Dios no puedo creer que Dios desecha a sus amigos. No. Entonces Israel tiene un lugar en el plan de Dios. Lo digo como cristiano.

UNA JERUSALEM PLURAL

Estamos reunidos, compartiendo un desayuno, en un café del centro de Jerusalem.Tú estás de espaldas a la calle y yo tengo el gusto, mientras te presto atención, de ver de fondo todo lo que pasa.. que aquí es normal pero que para quien viene del exterior puede parecer ciencia ficción. En este rato que llevamos han pasado judíos religiosos, árabes con kefía, mujeres musulmanas con el hijab, distintos religiosos católicos con sus diversos hábitos..Tú también sos parte, ya, de esa realidad multifacética. ¿Cómo has visto esta situación en Jerusalem en los meses que llevas aquí?

Realmente para mí es muy especial, sobre todo viniendo de Uruguay, que es muy particular desde el punto de vista cultural y religioso, pero donde por distintos elementos de tradición la religión ha quedado más a un plano privado. A uno le llama mucho la atención venir aquí, y como tú decís, la diversidad es algo que se ve continuamente. Y se manifiesta, y se ve. A mí es una cosa que me encanta de Jerusalem. Yo realmente me esperaba encontrar algo mucho más tenso y violento de lo que me encontré, tengo que decir la verdad.

Acá es fuerte la presencia judía, es fuerte la presencia árabe musulmana, pero además la presencia cristiana está muy diversificada, o sea, hay presencia de muchas iglesias cristianas con tradiciones muy diversas que en Uruguay ni se conocen, y con una expresión pública muy fuerte. Capaz que los católicos incluso, por nuestra manera de presentarnos, somos los que pasamos más inadvertidos. A mí me confunden por un judío por cómo me visto, o con un árabe por mi cara. Pero en cambio, los etíopes, los armenios, los ortodoxos griegos tienen una presencia muy llamativa, por lo menos para nosotros. Sus gorros, sus hábitos..

Una caminata de una hora por la Ciudad Vieja, te da para publicar un álbum de retratos y costumbres…

Es cierto… Entonces para mí estar aquí no es solamente tocar las piedras del muro del templo o pasar por las calles de Jerusalem donde pasó Jesús, ir al Cenáculo, al Monte de los Olivos. No es solamente una cuestión de piedras sino que es una cuestión de pueblo, de gente también. Y yo estoy convencido que Jerusalem tiene una vocación de ser plural. Justamente uno de los Salmos del que estoy escribiendo la tesis es ese que es muy conocido , en hebreo “ma tov úmá naím, shévet ajím gam iájad”..o sea “Miren qué hermoso, qué precioso, que los hermanos habiten unidos”, o se sienten unidos.

Tú llevas siempre una cruz salesiana. ¿Has tenido alguna reacción, algún comentario por la calle en Jerusalem?

No, no, para nada. Es que me encontré aquí en Jerusalem con una realidad muy… no sé si decir tranquila. Porque es verdad que uno siente como una tensión de fondo, pero por otro lado uno viene con una carga muy grande a veces de miedo, de las noticias, de esas cosas. Acá no solamente me he mostrado como cristiano, y alguna vez incluso como sacerdote, sino por ejemplo, de rezar en la calle en Semana Santa, hacer la Vía Dolorosa rezando en la calle pasando frente a comercios atendidos por musulmanes, pasando frente a grupos de judíos que van hacia el Muro de los Lamentos a rezar y nunca tuve ningún problema. Es cierto que hay cámaras, que hay vigilancia, pero al mismo tiempo creo que hoy por hoy aquí en Jerusalem uno ve un ambiente tranquilo en ese sentido.

LOS CRISTIANOS DE LA REGIÓN

En los últimos tiempos he tenido posibilidad de conversar con diversos sacerdotes en distintos marcos, y he sentido una preocupación que une a todos, por los cristianos en Medio Oriente, en varios países árabes, especialmente Siria e Irak, pero no sólo allí. ¿La has captado?

Justamente te quería comentar que una de las experiencias que he tenido aquí es tomar contacto con la realidad de los cristianos perseguidos en la región, una realidad, por supuesto, a la que siempre fui muy sensible. Estando en Roma ya me estaba sensibilizando mucho, pero aquí he tenido la oportunidad incluso de estar con sacerdotes venidos de Siria.

En el caso de los salesianos de aquí, de Medio Oriente, los salesianos están en Israel, Siria, los territorios palestinos, Egipto, Turquía y Líbano, todo es una “provincia”. Entonces los salesianos que circulan van trayendo noticias de los salesianos de Alepo, por ejemplo. Y realmente, los cuentos que hacen son tremendos .Y claro que los que más sufren son los cristianos de a pie, los más pobres, los que no tienen la posibilidad de moverse, los que no tienen la posibilidad de irse a otra parte, entonces ahí es cuando uno valora más todavía lo que se vive aquí. E incluso algunos cristianos me lo han dicho explícitamente, decir “Aquí en Israel tienen la tranquilidad que no tienen sus hermanos en algunos países vecinos”.

¿Te lo han dicho también árabes cristianos?

Me lo han dicho también árabes cristianos que encuentran aquí una manera de vivir en paz y conviviendo que no encuentran en otros países o que de repente los otros países están siempre con el miedo de lo que puede llegar a pasar. Porque realmente hace 10 años nadie pensaba que en el norte de Irak iban a tener estos problemas que tienen ahora.

Un conocido cristiano me contó que una muchacha amiga suya estaba en la Ciudad Vieja, llevaba una cruz, y se le acercó un hombre y le dijo “ya va a llegar el momento en que los matemos a todos ustedes, herejes”. Y ella contestó: “Nosotros esperamos que Israel sea siempre fuerte para protegernos de ustedes”. Parece que esa chica fue muy fuerte en la respuesta en ese momento, pero luego llegó a su casa llorando, comprensiblemente.

Yo mencionaba recién la situación en Irak. No olvidemos que hasta la época de Sadam Husein, el primer ministro era cristiano. Y ahora están siendo asesinados, muertos, expulsados, y uno dice, en poco tiempo. Eso hace que aún en países donde los cristianos no están sufriendo persecuciones están con la inseguridad de decir: Bueno, así como cambió en Irak puede cambiar también aquí”.

Hay cristianos árabes palestinos que tienen eso también sobre el horizonte y que reconocen aquí la tranquilidad de poder profesar la fe .Pero es muy complejo, como todo aquí en Medio Oriente. Muchos uruguayos me preguntan cómo veo la situación política allí lo primero que digo es que realmente viniendo aquí se puede entender más. Y ojo, ¡cuatro meses eh! No me creo un especialista en Medio Oriente, todo lo contrario. Pero venir aquí me ha puesto en crisis muchas cosas que yo pensaba con mucha seguridad.

Y te ha convencido de que los encuentros son posibles….

Sin duda. Para mí una clave del Papa Francisco- y Sturla está en la misma línea- es el tema de encuentro. Yo no digo que solucione todo pero eso de estar cara a cara, de encontrarte con el otro, de compartir con el otro, no soluciona los conflictos internacionales, los problemas políticos, no elimina a los malos, pero es un tremendo paso. La clave del “sheveet ajim”, del sentarse juntos, de encontrarse junto con el que piensa diferente, esa clave para mí es fundamental y me lo llevo de acá de esta experiencia que ya está terminando como algo muy fuerte.

Esto pasó tanto por el contacto de distintas maneras con la colectividad judía, con los distintos grupos y personas, como por casos puntuales. Una vivencia muy sencilla pero muy particular fue la de haber ido a Galilea en unos días libres que tuve y hacer la opción de recorrerla , no como turista, tampoco de una manera muy individual, sino tomando contacto con la gente. Caminando, buscando el encuentro, yendo al mercado, haciendo dedo, y bueno, de encontrarme con los árabes, con los judíos, árabes cristianos, árabes musulmanes. O sea, tener ese contacto con la gente más de la calle, más común. Y una de las tantas personas con la que estuve fue una judía que me levantó en su coche, me llevó hasta el Monte de las Bienaventuranzas, y enseguida me saludó por Pascua. Yo le devolví el saludo porque este año Pesaj y Pascua fueron los dos juntos, entonces realmente pude sentir que hay una belleza del encuentro que se vive también a un nivel sencillo y cotidiano.

Así que muy enriquecedora toda la experiencia.

Espero poder decantar y de alguna manera seguir haciendo síntesis para volver a Uruguay, porque mi lugar es Uruguay, pero allí también poder aportar desde lo que he visto aquí, lo que he comprendido aquí. Para los cristianos las Escrituras son fundamentales para alimentar la fe y entonces desde ese punto de vista creo que voy a poder aportar desde acá, desde las raíces, desde el corazón de la fe cristiana, que es Israel.

Aparte de tu enriquecimiento personal en términos de las vivencias de profundización en el estudio, ¿en qué te parece que se puede traducir cuando vuelvas a tu congregación a Uruguay, todo el valor agregado que tenés y que se ha sumado sin duda en los últimos años?

Yo voy a estar obviamente a disposición de lo que me pida la comunidad salesiana, que fue la que me mandó a estudiar. Muy probablemente esto se traduzca así como cosa concreta en contribuir de alguna manera a la formación de los futuros sacerdotes, contribuir también en la formación del crecimiento de los cristianos que quieren profundizar en su conocimiento de la Biblia, en su conocimiento de la fe. Pero bueno, yo me siento muy uruguayo, soy muy de la patria, y siento que no es algo para mí comunidad, para mi Iglesia, sino como todo lo que yo hago también quiero que sea un bien para mi patria, para mi sociedad. Y entonces también lo estoy pensando cómo puedo poner al servicio de todos, también de los no cristianos.

Yo estoy segura que no vas a desperdiciar todo lo que tenés para dar.

Muchas gracias Ana.

A ti Francisco.

Semanario Hebreo, edición del 16 de julio de 2015

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