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La Iglesia en los medios Respirar, la película uruguaya que busca impactar en el debate sobre el aborto

EL OBSERVADOR |

El director Javier Palleiro y la actriz María Canale hablaron sobre la pertinencia de su mensaje en medio de la discusión argentina

El debate del aborto todavía no estaba instalado en Uruguay cuando el director Javier Palleiro comenzó a pensar en Respirar. Sin embargo, mientras él y su colega Guillermo Rocamora escribían el guion, el parlamento uruguayo aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Ahora, el estreno de la película –que presenta a una mujer joven en medio de la decisión de abortar o no tras una crisis de pareja– coincide con la discusión en Argentina. Casualidades aparte, esta coproducción uruguaya-argentina llega este jueves al cine y su director –Palleiro– y su protagonista –la argentina María Canale– explicaron los mensajes y las intenciones de su película.

¿Cómo creen que Respirar puede llegar a impactar en el debate argentino?

María Canale (MC): Está bueno poder ver que hay un relato posible, más allá del debate. Lo que pasa en Argentina, que es un estado católico, es que hay una imposibilidad de disociar las cuestiones morales y de fe de las necesidades de estado, de salud pública y justicia social. No se trata de pisotear la fe, sino que de la misma forma que se respeta cuando alguien prefiere no abortar, es de primera necesidad que el estado acompañe a las mujeres que sí tienen que o deciden hacerlo. Lo que está claro es que abortar nunca es feliz. Eso en la película se ve.

Javier Palleiro (JP): Además, la experiencia en Uruguay demostró que no pasó eso.

MC: La gente está un poco confusa todavía sobre qué es lo que cree, y está bueno ver casos posibles. Quizás no conoce a nadie que abortó o abortaría, pero sí ve historias en las que una mujer puede elegir interrumpir voluntariamente su embarazo. Me parece que esta bueno que en Argentina se vea la película porque se ve bien cómo es el proceso acá, cómo acompañan los médicos.

JP: Respirar tiene un carácter documental, en el sentido de que respeta los pasos. Tuvimos asesoramiento de médicos que trabajaron en la regulación de la ley, tratamos de ser lo más fieles posibles a la realidad, porque es un tema sensible. Los médicos que aparecen son todos médicos reales.

Una de las posturas en el debate del aborto es que llegó el momento de que las mujeres tomen decisiones sobre su cuerpo, de que sea el punto de vista femenino el que prime. Ustedes escribieron esta película, inevitablemente, desde un punto de vista masculino. ¿Tomaron algún recaudo extra por este motivo? ¿Pidieron asesoría de las mujeres del equipo?

JP: Sí. Entrevistamos a mujeres en charlas muy informales, pero que nos contaron sus vivencias, cómo fueron los procesos cotidianos y los procesos internos. Las dificultades que tuvieron o la sencillez con lo que lo hicieron. No para todas había sido un hecho traumático. Nos asesoramos con organizaciones y trabajadores sociales.

MC: Si bien el guion fue escrito por Javi y Guille, fue revisado por un montón de mujeres. La película pasó por un filtro muy femenino y los chicos estuvieron muy abiertos a escuchar lo que a nosotras nos pasaba con respecto al tema.

JP: Es difícil para un hombre meterse en la piel de una mujer para tratar de entender, pero esta película se trata de eso, de entender más a las mujeres y lo que viven en esos momentos.

Trabajaron con un equipo reducido. ¿Qué ventajas creativas le dio eso?

JP: Muchísima intimidad. Durante todo el rodaje tuve la sensación de estar en familia. No había vergüenzas de ningún tipo, y eso le quita la tensión que te puede distraer del verdadero objetivo. No había necesidad tampoco de un equipo grande, porque la película es muy pequeña.

En Argentina ya se estrenó ¿Cómo fue la repercusión?

MC: Muy buena, pero pasa lo que suele pasar en el cine nacional (argentino), que es que está muy mal regulado frente a los tanques de Hollywood. Nosotros de hecho íbamos a estrenar el 26 de abril y tuvimos que retrasarlo porque llegaron Los Vengadores y tomaron todas las salas. Y no es que fue una estrategia de producción, sino que no daban salas para estrenos nacionales, y es muy difícil porque los que te otorgan las fechas de estreno son los del mismo instituto de cine. Ahí hay una cuestión que falta legislar. Hay que darle espacio a películas más chicas, sin figuras famosas, que necesitan quizás cierta banca para que se genere un boca a boca y la gente empiece a ir las salas.

JP: Nosotros no vamos a ir a muchas salas, porque si vamos a seis capaz nos levantan en dos semanas, y la meta es estar por lo menos un mes. Vamos a una sala en Life y a la Sala B Nelly Goitiño. Así hemos hecho la película, trabajando en chico. Otras películas ya lo han logrado, así que hay que buscarle la vuelta.