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La Iglesia en los medios Religiosa recorrió asentamiento e instó a padres a que cuiden el comedor

EL PAÍS |

Desvalijan centro infantil en el Cerro
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Desesperada, sin saber qué hacer, la hermana franciscana Mariana Marguery salió a caminar por el asentamiento del Cerro con los niños de su mano a pedir a los padres que cuiden el comedero “Arca de la Alegría”.

El local, situado en los accesos a Montevideo, fue desvalijado y destrozado por ladrones en la madrugada del jueves 2. Es probable que los delincuentes vivan en las cercanías.

El gesto de la hermana Marguery buscaba concientizar a aquellos padres, inmersos en la pobreza y con empleos precarios, que sus hijos se beneficiarían si el centro infantil continuaba funcionando en el corazón del asentamiento.

“No más violencia en nuestro barrio”, pedía la hermana Marguery a un grupo de adultos que viven en el barrio cerrense, según relató una vecina a El País.

Los niños escuchaban atentos. “Los adultos deben cuidar el lugar que fue construido para beneficio de sus hijos”, insistió la hermana Marguery.

Todo marchaba sobre ruedas para inaugurar, el martes 14, un segundo local que brindaría alimentos y atención a 30 niños de hasta tres años durante varias horas del día.

Esos niños se sumarían a otros 80 que hoy reciben alimentación y acogida en el centro infantil, que es atendido por varias vecinas y cuenta con el respaldo de las Hermanas Franciscanas.

“Se trata de un local para que las madres dejen a sus hijos y puedan irse a trabajar”, explicó Nelsa Ferreira, una de las impulsoras del comedor y centro de acogida robado. Sin embargo, los sueños de las hermanas franciscanas y las vecinas del asentamiento corren riesgo de quedar truncos. En la madrugada del jueves 2, varios delincuentes rompieron las puertas y las ventanas de los locales del “Arca de la Alegría” y robaron ropas, artículos escolares, un calefón, las colchonetas de los niños, estufas, computadoras y hasta los inodoros.

También lograron ingresar al galpón donde se encontraban herramientas y materiales de la construcción. De allí llevaron 75 metros cuadrados de cerámicas que iban a ser colocadas en el piso del local.

Desde hace cinco años, el local brinda comida y atención a unos 80 niños del asentamiento. Hoy estos reciben los alimentos en la casa de Elsa Mier, otra de las gestores del centro “Arca de la Alegría”.

A pulmón.
Este local infantil se encuentra en el corazón de un asentamiento ubicado al sur de los accesos de Montevideo (continuación Laureles y Leonardo Olivera). Una calle de balasto, con agua en las banquinas, termina contra unos contenedores marítimos con pinturas gastadas por el tiempo. Al doblar hacia la derecha, se ingresa a un barrio irregular de casas de bloques sin pintar, autos derruidos y muchos niños jugando aquí y allá.

Casi al finalizar esa calle, se destacan los dibujos multicolores de animales de la selva en las paredes del comedor y centro de acogida. Se trata de una pequeña casita, muy bien arreglada que recibe a muchos niños del barrio.

Al lado está a medio construir una casa de unos 75 metros cuadrados, cuya inauguración está prevista para el martes 14. La casa tiene el techo, las aberturas y el revoque completo. Le falta el piso y las instalaciones del baño.

Los ladrones rompieron un marco de una puerta que costó $ 7.000. “Todo esto lo hicimos a pulmón, con el apoyo de las Hermanas Franciscanas. Los delincuentes dejaron inservible la puerta”, se lamentó Ferreira.

Ayer las vecinas del asentamiento efectuaron una venta económica de ropa con el propósito de obtener fondos para continuar las reparaciones de la nueva guardería.

Ferreira agregó que el respaldo de la Iglesia Católica se efectúa a través de “La Agrupación Obrera La Casilla”, una obra de la congregación Hermanas Franciscanas. “La Casilla” está ubicada en el barrio La Teja, a unas 10 cuadras del asentamiento donde se encuentra el comedor vandalizado y robado.

Gracias al apoyo de varios vecinos, fueron colocadas otra vez las ventanas que habían sido destrozadas por los delincuentes. Las vecinas lograron recuperar una hormigonera que los ladrones habían sacado al exterior pero no tuvieron tiempo para llevarla.

Obra.
La “Agrupación Obrera La Casilla” es una obra de las Misioneras Franciscanas. Los inicios de esta obra datan de 1923 cuando obreros se reunían en una casilla de lata a tratar sus problemas.

La obra pasó por diferentes etapas, hasta contar hoy con una policlínica, un centro juvenil, un aula comunitaria y una casa maternal.

Como características de la población de La Teja, se destaca un sentido de pertenencia al barrio y agrupaciones sociales. También se constata allí una fragmentación familiar que conlleva a que aumenten los cordones de marginalidad, niños y adolescentes con pocos referentes, embarazos precoces, adicciones y violencia, entre otros indicadores.

Vecinos piden donaciones.
Nelsa Ferreira, una de las gestoras del centro infantil “Arca de la Alegría”, pidió a la población donaciones de todo tipo para poder inaugurar en breve un segundo local que atenderá a 30 niños dehasta tres años. “Pedimos una colaboración con lo mínimo. Muchos niños se atienden en este lugar”, dijo en alusión a otros 80 menores que ya reciben alimentos y atención.