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La Iglesia en los medios Reinhold Steinbeck, experto en innovación educativa de la Universidad de Stanford, dice que el docente del siglo XXI debe transmitir “confianza” a los alumnos para “perder el miedo a fallar”

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La creatividad es “tan importante” como aprender a leer y escribir

Un problema del sistema educativo en América Latina en general es que suele basarse en un modelo teórico, antiguo y desfasado, dice Reinhold Steinbeck. Este experto alemán en innovación educativa critica las “clases magistrales”, donde el docente habla y los alumnos escuchan y callan, por temor a equivocarse o por simple aburrimiento. Así se mata la creatividad, dice.

Docente e investigador en las áreas de educación e innovación de la Universidad de Stanford, Steinbeck afirma que países como Uruguay deben crear modelos pedagógicos más participativos, que estimulen al estudiante a desarrollar su confianza y capacidad inventiva.

El profesor “debe enseñar lo que no sabe, porque no tiene todas las respuestas ante realidades tan cambiantes”, y ayudar al alumno a “perder el miedo a fallar”, aseguró a Búsqueda el investigador del programa Class­rooms of Tomorrow, diseñado por Apple para estudiar el impacto de la tecnología en las aulas.

De visita en Montevideo para impartir un taller intensivo en la Universidad Católica (UCU), el especialista formado en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos abandera el design thinking (traducido como “pensamiento de diseño”). Se trata de una metodología pedagógica que integra saberes de las ciencias sociales, la empresa y la ingeniería para “resolver problemas complejos, basados en el ser humano”, explica Steinbeck en un fluido portuñol, producto de sus recientes experiencias académicas en Brasil, Colombia y Chile.

Sigue un resumen de la entrevista con Búsqueda.

—El pedagogo y conferencista británico Ken Robinson dice que la creatividad hoy es clave en la educación y que la escuela “mata” esa capacidad. ¿A qué se debe eso?

—Estoy completamente de acuerdo con Robinson. La creatividad es tan importante como aprender a leer y escribir. Los niños entran en el sistema educativo con una capacidad natural para ser creativos e innovadores, pero van perdiendo esa capacidad conforme avanzan en su formación. Entre los cinco y los diez años internalizan el temor a fracasar, y entonces dejan de ser curiosos por miedo a cometer errores. La buena noticia es que tenemos capacidad creativa y que podemos reaprender esa habilidad.

—¿De qué manera?

— El concepto esencial es (escribe con birome en un cuaderno): Tell me, I forget. Teach me, I remember. Engage me, I learn. (“Dime, olvido. Enséñame, recuerdo. Implícame, aprendo”). Para eso es necesario crear un ambiente, una cultura donde las personas —profesores, estudiantes, empresarios, trabajadores— fortalezcan el músculo creativo perdiendo el miedo a equivocarse o al “qué dirán”. Los docentes ocupan una posición de autoridad y pueden hacer mucho para potenciar la confianza del grupo. También la familia y la sociedad influyen sobre la capacidad innovadora y creativa de los jóvenes.

—¿Cómo funciona el design thinking aplicado a la educación?

—Es una metodología basada en proyectos de aprendizaje para resolver problemas reales y complejos de manera creativa y activa, centrada en el trabajo en equipo y en el ser humano, donde la empatía es muy importante. Por ejemplo, en la Universidad Católica trabajamos ahora con mi socio Ian Hunt —experto en el área estratégica y management— en un proyecto piloto para crear una organización más ágil e innovadora. Como no se puede entender el problema y repensar el sistema desde un despacho con la puerta cerrada, entrevistamos a 60 personas —rector, vicerrectores, decanos, profesores, funcionarios y alumnos—para saber qué siente cada actor, detectar el problema y mejorar la metodología institucional.

—¿Estos cambios metodológicos pueden aplicarse en todo el sistema educativo?

—Sí, de las escuelas a las universidades, y también a las empresas, sean privadas o públicas. Yo trabajé durante un año con la Universidad de San Pablo, una institución pública, grande y con problemas: burocracia, corrupción… No fue fácil introducir una metodología nueva en ese contexto. Obviamente, es más sencillo trabajar con centros de educación pequeños y privados, porque suelen ser organizaciones más flexibles. Por supuesto, me gustaría trabajar con el gobierno de Uruguay para explorar e introducir el design thinking en el sistema de formación docente. Lo importante es que haya una masa crítica de profesionales, no solo de la educación, que quieran innovar.

—¿Qué transformaciones aplicaría en la educación uruguaya?

—No conozco el sistema educativo de Uruguay en profundidad, y tampoco existe un modelo único. Pero sí un principio básico: el docente debe enseñar lo que no sabe, porque no tiene todas las respuestas ante realidades tan cambiantes, y además debe ayudar a los estudiantes a perder el miedo a fallar. Ofrecí un taller en Kazajistán y un profesor habló de fail (fallar), un concepto que también es habitual en el área de la innovación. FAIL significa: First Attempt In Learning, un “primer intento de aprendizaje”. Lo que se haga cada día en clase es mucho más importante para el aprendizaje del estudiante que lo que diga cualquier política educativa, sea en Uruguay o en Kazajistán.

—¿Cuál es el modelo de educación a seguir a escala mundial?

—El de Escandinavia. Aquí, en América Latina, se da mucha teoría. Hace falta un enfoque más práctico y multidisciplinario. Es importante cambiar el proceso de formación pedagógica.

—¿Cómo afrontan estos desafíos los docentes acostumbrados a dar sus clases de una manera “tradicional” durante años?

—¡Ese es un problema mundial! El modelo de clase magistral, docente-dependiente, resulta ineficaz para el estudiante de este siglo. Hay que alinear la educación con las necesidades de los alumnos y aplicar nuevas metodologías pedagógicas. Los docentes deben plantear problemas reales, capacitar a los estudiantes para resolver los desafíos con creatividad, aunque se equivoquen. No es una metodología nueva, no es rocket science.

—¿Qué papel ocupa la tecnología en el cambio de método para la educación?

—La tecnología es necesaria para la metodología. Existe la idea de tecnología moderna y educación anticuada, y entonces las autoridades invierten grandes cantidades de dinero en comprar computadoras para los alumnos por creer que la tecnología es la clave metodológica. Pero no es así. La metodología es la que define el uso de la tecnología, y no al revés. El desafío es estudiar qué técnicas de enseñanza funcionan mejor que otras y por qué. Al final del día, importa más la empatía para entender el contexto humano de las personas y vencer los miedos a ser más creativos.