Iglesia al día

" Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno Dios nos llama y nos conoce por el nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. "
Papa Francisco (Audiencia General, 17/5/2017)

Semana Santa 2012

Del 1º al 8 de abril de 2012

Mensajes de nuestros Obispos

 

COMUNICADO DE PRENSA

Miércoles 28 de Marzo de 2012

 

-> Saludo de Pascua del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay

“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Evangelio según San Juan 3,16).

En la proximidad inmediata de la Semana Santa, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay saluda a los miembros de nuestras comunidades eclesiales y a todo nuestro pueblo, augurando una Feliz Pascua de Resurrección.

Lo hacemos en días en que la opinión pública está conmovida por hechos que han significado la pérdida de vidas humanas.

Nos referimos particularmente a los crímenes cometidos contra personas que se encontraban en terapia intensiva, totalmente indefensas. Elevamos nuestra oración por quienes vieron segadas sus vidas, por sus familias en duelo y también por los causantes de estas muertes. Con toda la sociedad uruguaya, esperamos las medidas que contribuyan al fortalecimiento de la confianza en los organismos de la salud.

Con la misma sensibilidad recordamos el debate en torno a la despenalización del aborto, que pronto tendrá una instancia decisiva en la Cámara de Representantes. Aquí se trata también de vidas humanas indefensas. Reafirmamos nuestra convicción, avalada por la ciencia, de que cada vida que está en gestación es la de un ser humano que pide nacer y continuar desarrollándose en todas las dimensiones de la existencia y así participar con todos sus deberes y derechos en la vida de nuestra sociedad.

Animamos a creyentes y no creyentes a que estos días, en los que los cristianos celebraremos la Victoria de Jesús sobre la muerte, nos ayuden a todos a crecer en un sostenido amor y respeto a la vida de todas las personas.

Montevideo, 28 de marzo de 2012

 

+ Carlos Collazzi, Obispo de Mercedes, Presidente

+ Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado-Punta del Este, Vicepresidente

+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Secretario General

 

Mensaje de Pascua del Obispo de Mercedes
Mons. Carlos Collazzi

“¡Toma hermano esta Luz y hazla Tú brillar!”

Estas palabras seguramente las cantamos en todas las Comunidades al entrar en nuestras Iglesias siguiendo al Cirio Pascual, signo de Cristo Resucitado. Las cantamos también en las celebraciones del Sacramento del Bautismo a lo largo del año.

Previamente hemos proclamado: “¡La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu!”

Su Luz brilla y vence todas las tinieblas. ¡Queremos hacer brillar su Luz! En la Pascua nos renovamos en el compromiso de hacerla brillar.

La celebración de la Pascua, nos llena de gozo y alegría, el Señor Resucitado nos comunica su Espíritu de vida y nos convoca a vivir en su Iglesia “la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros” ( Doc. de Aparecida n.11

Todos los miembros de la Iglesia tenemos un reto fundamental que afrontar: “mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio -¡su servicio! – que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones” (Doc. de Aparecida n.14)

Así se alejará la tibieza y la mediocridad, las fatigas y comodidades que nos aquejan. Renovarnos con el alimento de la Palabra del Señor, con la celebración de la Eucaristía de todos los domingos; formando Comunidades coordinadas en torno al Objetivo Pastoral Diocesano que nos anima a despertar a la misión evangelizadora que Él nos confía, siendo cercanos a las familias y al mundo de hoy, con gran sensibilidad hacia los más carenciados.

Querida Familia Diocesana: en la Pascua celebramos al Señor de la vida, vencedor del pecado y de la muerte. No lo buscamos entre los muertos porque ha Resucitado y por eso su tumba está vacía.

Él nos llama a no provocar situaciones de dolor y de muerte, sino a hacer brillar la luz de la vida con todo lo que ella implica.

A Todos mis augurios de Felices Pascuas, compartiendo con Uds. el gozo de este Día que hizo el Señor!

Los bendigo de corazón

 

+ Carlos María Collazzi

Obispo Diocesano

 

Mercedes, 26 de marzo de 2012

 

 

MENSAJE EN LA PASCUA 2012

Mons. Jaime Fuente, Obispo de Minas

“Jesús Resucitado necesita hombres y mujeres que lo den a conocer”

Muy queridos hermanos de la Diócesis de Minas:

les deseo a todos ¡Muy Felices Pascuas! Porque Jesús venció a la muerte y vive para siempre; porque Jesús nos quiere tanto como a los Apóstoles, a quienes no les echó en cara que lo dejaran solo, y tanto como a las santas mujeres, más valientes que los hombres, que tuvieron la recompensa de verlo Resucitado antes que nadie: un Ángel les comunica que Jesús ha resucitado y ellas partieron al instante del sepulcro con temor y una gran alegría, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron (Mateo, 28, 8-9).

Jesús tiene apuro por cambiar en alegría la tristeza de los que sabe que lo quieren y sale al encuentro de ellos: se adelanta para que lo vean en su nueva y gloriosa existencia. Las mujeres y los hombres de todos los tiempos lo vemos con los ojos de la fe, y también lo adoramos: adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2096).

Los días del Tiempo Pascual debemos vivirlos en un clima de gran alegría y de profunda adoración. La alegría es pegadiza. La de este tiempo litúrgico nos pide a todos que tratemos de contagiarla, a cuantos más mejor, de manera que sean muchos los que se acerquen a adorar a Jesús: la adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo (n. 2097).

No pocas veces hablo con padres preocupados, con toda razón, porque uno de sus hijos cayó en la droga; porque una chiquilina está embarazada; porque aquellos están conviviendo sin casarse; porque se enteraron que un matrimonio amigo está en trámite de divorcio; porque un conocido se suicidó…

El “común denominador” de estas y otras muchas penosas situaciones se encuentra, ¡tantas veces!, en el desconocimiento o en el olvido de que Dios existe y del primer deber de conocerlo, de quererlo y de adorarlo. Desconocer este deber fundamental del hombre en su relación con Dios, es vivir la vida en blanco y negro, sin más relieve que la búsqueda de una felicidad rudimentaria.

Jesús Resucitado necesita hombres y mujeres que lo den a conocer. Todos en la Iglesia, guiados por el Papa, estamos empeñados en el trabajo apasionante de una “nueva evangelización”. Cuando Benedicto XVI peregrinó a Fátima, en mayo de 2010, recordó lo que reviviremos en nuestro Tiempo Pascual: Jesús se irá al Cielo, después de ordenar a los Apóstoles que permanezcan en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Así lo hacen. Uno de aquellos días, Pedro propuso que alguno ocupara el lugar de Judas. Comentaba el Santo Padre:

“Que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús”, decía Pedro. Y su Sucesor actual repite a cada uno de ustedes: hermanos y hermanas míos, hace falta que se asocien a mí como testigos de la resurrección de Jesús. En efecto, si ustedes no son sus testigos en sus ambientes, ¿quién lo hará por ustedes?

No podemos dejar solo al Papa, que el 16 de abril cumplirá 85 años y sigue dándonos un ejemplo magnífico de completa entrega a su misión de Sucesor de Pedro: se olvida de sus años y de su cansancio, para ir al encuentro de los hombres y anunciarles que Jesús ha resucitado.

Ojalá sepamos dejar de lado respetos humanos y empecemos cada día con una renovada ilusión de acercar a ¡uno más! al encuentro o al re-encuentro con Jesús. Contamos con Su ayuda imprescindible: Él mismo nos prometió que estará siempre con nosotros.

Con mi Bendición,

+ Mons. Jaime Fuentes

Obispo de Minas

Buena Nueva que nos invita y hace posible participar en una Vida Nueva del Resucitado

 

MENSAJE PASCUAL 2012
Mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado -Punta del Este

A TODOS LOS HERMANOS Y HERMANAS QUE POR DIVERSOS CAMINOS SE ACERCAN AL SEÑOR

¡ FELICES PASCUAS !

Les sintetizo en estas DOS PALABRAS tantos sentimientos que expresan el profundo gozo, el consuelo en situaciones trágicas, la esperanza de raíces profundas, la solidaridad no siempre conocida y valorada, la firmeza cuando todo se desmorona. Se trata de una dimensión y una trascendencia que va más allá del presente, sin olvidar la dureza y perplejidad de cada jornada, y nos amplía el horizonte para vivir con un nuevo sentido.

JESUS HA RESUCITADO y todos nosotros con Él, como una fuerza irresistible del presente y adelanto del futuro que esperamos.

Les presento TRES CAMINOS para vivir esta PASCUA 2012 de un modo actualizado cada día. Son a su vez estímulos que cimientan el interés, la motivación y el compromiso, desde la perspectiva del RESUCITADO. Sin ahondar aquí en los detalles, pongo “los temas sobre la mesa”, para que al fin del año agradezcamos al RESUCITADO.

Un acontecimiento que desde ya se está preparando en todo el país y culmina en Maldonado: la JORNADA NACIONAL DE LA PASTORAL JUVENIL a inicios de septiembre. El RESUCITADO es capaz de suscitar una inmensa capacidad de amor, compromiso y creatividad en los jóvenes, como alternativas a una realidad ambigua que nos rodea y un horizonte entusiasmante que supera toda resignación y fatalismo .

El AÑO DE LA FAMILIA puede redimensionar nuestra alegría y responsabilidad de cara a toda vida humana y felicidad que se realizan en su seno, a pesar de las dificultades de todo tipo ya conocidas. El RESUCITADO, Hermano Universal, supo en carne propia, desde el vientre materno, lo que es sufrir pero triunfar.

En perspectiva mundial, desde ya, en la segunda mitad del año, el Papa Benedicto XVI nos ha invitado a la vivencia de un AÑO DE LA FE, para descubrir o redescubrir la belleza de lo que creemos y vivimos, recordando realidades e instrumentos imprescindibles y todavía no profundizados en sus consecuencias: los Documentos del CONCILIO VATICANO II y el CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. El RESUCITADO sigue vivo y actuando, en la Iglesia a la que ya pertenecemos en diverso grado y hacia donde nos encaminamos por múltiples caminos.

Una vez más les reitero este saludo tan significativo: es una BUENA NUEVA que nos invita y hace posible participar en una VIDA NUEVA del RESUCITADO.

¡ FELICES PASCUAS !

 

+ Rodolfo Wirz

Obispo de Maldonado – Rocha

Saludo Pascual de Mons. Julio César Bonino

 

 

Con Jesús Resucitado reafirmamos el valor de la familia
Mons. Julio Bonino

Con la esperanza puesta en Jesús Resucitado llegue a ustedes, queridos diocesanos, mi más afectuoso Saludo Pascual.

En el calendario Litúrgico-Pastoral de nuestra Diócesis nada es comparable a la celebración de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor. Este es el acontecimiento histórico más significativo que haya sucedido en la humanidad.

Es por eso que cada año subrayamos la importancia de que como Comunidad Parroquial y como Diócesis preparemos y celebremos la Pascua, ya que estos noventa días que van del Miércoles de Ceniza a la fiesta de Pentecostés son el corazón del Año Litúrgico, y se ubican en el centro de nuestra Agenda Diocesana.

Colaborar con lo que Jesús Resucitado está realizando, es el compromiso que tenemos sus discípulos. Discernir y Actuar lo que Él quiere que hagamos es nuestra tarea. Y este año, en fidelidad a lo que nuestro Proyecto Diocesano postula, queremos poner especial énfasis en reforzar lo que estamos haciendo en favor de la familia y tomar iniciativas posibles y oportunas “que lleguen a las familias y más alejados”.

Acabo de recorrer las cuatro Zonas Pastorales y en cada una he recordado que cuando nos planteamos, en el camino de la elaboración de nuestro Proyecto Pastoral, cuáles eran los principales gritos de la realidad ante los cuales teníamos que detenernos, fue muy significativo que la realidad de nuestras familias salió en todos los Consejos Zonales. Es por ello que en esta celebración Pascual hemos querido tener como lema:

Con Jesús Resucitado reafirmamos el valor de la familia

Y con este lema es que convoco a todas las comunidades a celebrar como es ya tradicional el DÍA DE LA DIÓCESIS, que siempre es el cuarto Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, Día Mundial de Oración por las Vocaciones.

Así es que el domingo 29 de abril en Minas de Corrales, nos encontraremos en una fiesta que ya se está preparando, en la que espero ver a cada uno de ustedes.

Desando que la Fiesta de la Pascua abarque los 50 días que le corresponden, pido al Señor que nos de su gracia para RECREAR COMUNIDADES, QUE SEAN ESPACIO DE ENCUENTRO CON JESÚS, MAS ABIERTAS Y SERVIDORAS, DONDE EXPERIMENTEMOS LA ALEGRÍA DE SER DISCÍPULOS MISIONEROS, ENVIADOS A FORTALECER UN NUEVO PROCESO EVANGELIZADOR, QUE LLEGUE A LAS FAMILIAS Y MÁS ALEJADOS

Muy feliz Pascua para todos y todas. Los bendice en Jesús Buen Pastor,

 

Mons. Julio César Bonino

Obispo de Tacuarembó y Rivera

 

Saludo de Pascua de Mons. Arturo Fajardo
Cristo Resucitado: “La Belleza que salva”

Queridos hermanos y hermanas

Hemos experimentado, en estos días santos, alegría, luz y consuelo. Estamos llamados a vivir y comunicar la belleza y la alegría de Jesucristo, la Palabra viviente “la belleza que salva”.

Nos encaminamos a celebrar un Año de la fe, tiempo propicio para revitalizar la dimensión comunitaria de nuestra vida cristiana, tarea a la que dedicaremos este año pastoral en nuestra Diócesis.

Somos familia, comunidad, pueblo en camino, que queremos reconocer y defender cada día la dignidad de la vida humana.

Descubrimos dentro de nosotros y en la realidad que vivimos, situaciones difíciles que deben ser iluminadas por la Luz de Cristo. Por desgracia, continúan las divisiones, los sufrimientos, y los dramas de la injusticia, del odio y de la violencia, de la incapacidad de reconciliarse para volver a comenzar de nuevo, con un perdón sincero.

Nosotros tenemos la confianza, sin embargo, que el mal no tiene la última palabra, pues, quien triunfa es Cristo crucificado y resucitado, y su Victoria se manifiesta con la fuerza de su amor misericordioso.

Su Resurrección nos da esta certeza: a pesar de toda oscuridad que hay en el mundo, el mal no tiene la última palabra. Apoyados en esta verdad, podemos comprometernos con más valentía y entusiasmo para hacer que nazca un mundo más justo.

Felices Pascuas

Con mi saludo y bendición,

 

+ Arturo Fajardo

Obispo de San José y Flores

Mensaje de Pascua de Mons. Alberto Sanguinetti

Obispo de Canelones

 

Pascua de Resurrección, abril de 2012.
Mons. Alberto Sanguinetti | Obispo de Canelones

A todos los hermanos: perdón y gracia, luz y esperanza nos dé Cristo glorioso, resucitado de entre los muertos.

Los saludo apoyado en el testimonio histórico de los que vieron y estuvieron con Jesús, vivo a los tres días de su muerte: está vivo. Y no sólo vivo, sino con vida inmortal, no como un sueño, sino como don de Dios. Jesucristo, que se ofreció por nosotros en la cruz, vive junto al Padre y reina y actúa como salvador del mundo.

Junto con el anuncio de este hecho real, les hago una primera invitación: abrámonos al reinado de Jesús resucitado. Antes que nada escuchemos su Palabra, con la humilde obediencia de la fe, dejemos que nos salve y nos conduzca.

Vivimos en un mundo lleno de voces, algunas malas, la mayor parte efímeras: anuncios, noticias de juegos deportivos, festivales. Aunque buena parte de ellos no son malos, sí el conjunto hace que vivamos inundados en el barullo de un sinfínq de voces. Entonces, los invito: dejemos lo secundario, y escuchemos a Jesucristo, camino, verdad y vida. Dediquemos tiempo para entenderlo, para aprender a pensar con él, para aprender a actuar según él. La verdad total de nuestra vida la vemos si estamos iluminados por Jesucristo.

La luz de Cristo muerto y resucitado nos ayuda a apreciar mejor el valor extraordinario que tiene cada ser humano. Ya la razón nos hace reconocer la dignidad de cada ser humano y sus derechos fundamentales. Con una reflexión más profunda, descubrimos que el fundamento de la dignidad de cada hombre proviene de que Dios lo ha creado a su imagen y ama a cada hombre por sí mismo, no en razón del conjunto del universo, o de la sociedad.

Ahora bien, Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra santificación y para que tengamos vida eterna. Cada uno puede decir con verdad: Jesús murió por mí. Cada cual puede reconocer: Jesús resucitó para darme la santidad y la vida eterna. Y esto mismo tengo que reconocer en el otro. Por eso, el valor máximo de cada hombre lo descubrimos a la luz de Cristo muerto y resucitado.

Nuestra sociedad está golpeada por muchos ataques a la dignidad del hombre. Por eso, en primer lugar proclamamos el respeto a la vida de cada ser humano, desde su concepción en el seno materno, hasta la muerte natural.

Nos horrorizamos por las muertes provocadas en enfermos y también rechazamos que se quiera hacer del aborto una acción legal y que se pretenda que esta muerte deba ser producida por los servicios asistenciales sean de gestión estatal o privada.

Al mismo tiempo exhortamos a apoyar a todos los que por diferentes fragilidades están en una situación que facilite una ataque a la vida humana. En primer lugar a las madres embarazadas en condiciones conflictivas, que han de ser apoyadas. Pero también producen mucha preocupación la situación de tantos jóvenes, que no han sido preparados para el cuidado de la vida, lo que se manifiesta en el ataque a la vida propia y ajena, como aparece en el alto número de suicidios, en los juegos mortales de picadas, en el abuso de drogas.

Estas situaciones nos llevan a pronunciar una palabra sobre la educación. No nos refrimos al aprendizaje del español, las matemáticas, los idiomas, que permitan insertarse en la sociedad y trabajar en el mundo adulto. Hablamos de la educación que ayude al niño y al joven a desarrollarse como persona, a asumir valores morales, a adquirir virtudes que permitan vivir tales valores, a saber sacrificarse por una exigencia moral, a amar dándose. En una palabra a descubrir para qué vivir, el sentido de la libertad, la responsabilidad y el bien.

Esta educación depende en primer lugar de la familia, de los padres, que deben tener principios y conductas rectas. También la da la sociedad en su conjunto. Y por cierto un lugar propio tienen las instituciones de enseñanza.

La Iglesia, fundada en la razón, sostenida por la Palabra de Dios y la salvación de Cristo muerto y resucitado, ha sido y es Madre y Maestra. Ella, con toda libertad, proclama a Jesucristo como la luz que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre. Por eso, ofrece una educación con esa luz , y reclama el ejercicio de los derechos de los padres y los suyos propios para tener igualdad de oportunidades a fin educar en consonancia con Jesús. En este sentido apelamos a revisar la forma discriminatoria que se ha elegido para solventar la educación en nuestro país, para que todos los padres puedan elegir sin condicionamientos económicos la educación de sus hijos.

Que a todos la Pascua de Jesús, nos abra a dar pasos para pasar de la muerte a la vida, del error a la verdad, del miedo a la esperanza.

Mons. Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

 

 

Saludo Pascual
Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto

A la comunidad diocesana, sacerdotes y fieles: ¡Que la alegría de esta Pascua sea abundante y duradera!

Jesús ya no está entre los muertos del pasado, en las memorias de los historiadores, en la nostalgia de los espíritus románticos o en las manipulaciones de los ideólogos.

Jesús, por el hecho de haber resucitado, dando frecuentes muestras a sus discípulos de que era él y no un fantasma, es el eterno compañero de nuestras vidas.

Ni en las malas ni en las buenas se ausenta. Acompaña, está, alienta, atrae, anima a seguirlo por los senderos estrechos que exigen decisión, está atento a los grandes acontecimientos y a los más pequeños como un pensamiento, una idea, un sentimiento fugaz que cruza el corazón.

Con esta certeza sabemos que pase lo que pase, con un país que crece en lo económico pero se estanca en lo educativo, en la salud y en la reeducación de los privados de libertad, igualmente el Señor nos acompaña para que sus amigos tratemos de introducir la levadura de su humanidad luminosa en el tejido social y familiar de cada día.

Alegría y agradecimiento por su Bondad inagotable, por su Amor que no conoce límites, por su Compasión que se inclina ante nuestras miserias y durezas, nuestra soberbia y palabrerío que en lugar de buscar la verdad desvía la atención y distrae de lo esencial de la vida.

Que su Vida abundante nos inyecte esperanzas cada día y aliente a nuestras comunidades a dar testimonio valiente, en todo momento, de su manera peculiar de mirar y armar las piezas del rompecabezas de este mundo.

Con mi bendición para ustedes y sus familias,

+Pablo Galimberti

Obispo de Salto

Salto, 7 de abril de 2012

 

 

Mensaje de Pascua del Obispo de Melo

Éste es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo (Sal 117).

No es un día más en la cuenta de los días, no es otro día en el que, como tantas veces, el Señor interviene con su Providencia en la historia de los hombres. Es un Día Nuevo. Es el comienzo de una Nueva Creación. Es el Primer Día, no ya de una semana más, sino de un tiempo enteramente nuevo.

Con la Resurrección de su Hijo Jesucristo, el Padre Dios comienza la re-creación del mundo. Si la creación del hombre en el sexto día fue la culminación de la obra creadora, la creación del Hombre Nuevo, Cristo, germen y cabeza de la Humanidad Nueva es la obra de este Día Nuevo, que seguimos recordando y celebrando como Día del Señor en cada Domingo.

Desde aquel lejano sexto día, hemos recorrido como Humanidad un largo camino. El Creador nos hizo a su imagen y semejanza. Nos hizo capaces de crear, de hacer cosas nuevas a partir de lo que Él creó de la nada. La ciencia y la técnica nos han permitido realizar cosas maravillosas y aún veremos muchas más en nuestro tiempo de avances vertiginosos. También, lo sabemos, hemos hecho cosas terribles. Creación y destrucción están en nuestras manos de criaturas.

Sin embargo, la Resurrección de Jesucristo nos pone ante lo que no podemos recibir sino como don. Tenemos la capacidad de prolongar la vida humana, e incluso de darle una calidad notable. Pero no tenemos la capacidad de darnos la Vida Eterna.

La Resurrección de Jesucristo nos abre a una posibilidad radicalmente Nueva. “Algo diferente de todo lo conocido, pero también de todo lo desconocido”. Se trata de acceder a la misma Vida de Dios. Resucitado, Jesús nos abre la Puerta de la Casa del Padre. En realidad, Él mismo es la Puerta; Él mismo es el Camino que lleva hasta allí; Él mismo nos da esa Vida.

A partir de la Resurrección, las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan toman toda su fuerza y su sentido:

“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (3,16).

“El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna” (4,14)

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (6,54).

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano” (10,27-28).

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo” (17,3).

Dejemos que la alegría y la fuerza de la Pascua inunden nuestro corazón. Dejemos que la Vida nueva que el Resucitado nos comunica renueve totalmente nuestra vida. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

+ Heriberto, Obispo de Melo

 

 

Saludo de Pascua del Obispo Emérito de Canelones
Mons. Orlando Romero

“Padre, me has glorificado dándome la gloria que tenía junto a ti antes que existiera el mundo”

 

Gracias, Padre, porque nos regalaste tu Espíritu que resucitó a tu Hijo y nos resucitará a nosotros, nos permite gritar como hijos:

“¡Padre!
porque nos sentimos amados como hijos tuyos, y decimos:

‘nuestro que estás en el cielo’

porque tu misterio de amor nos transfigura y, al mismo tiempo, se oculta en el rostro de los hermanos.

u mirada misericordiosa de Padre abraza a todos sin excluir nada ni a nadie.

‘Santificado sea tu nombre’

porque queremos que todos te reconozcan y te bendigan

como el único y verdadero Padre de todos.

‘Venga tu Reino’

porque esperamos la hora que nazca un mundo más justo y fraterno,

comenzando desde nuestro corazón y desde nuestra propia vida

de trabajo y de descanso.

‘Que se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo’

porque de ti, Padre, solo nos vienen cosas buenas,

y aunque suframos, creemos que jamás nos abandonarás.

‘Danos hoy nuestro pan cotidiano’

porque creemos en ti, que amas entrañablemente la vida,

y por eso podemos comenzar cada jornada sin ansiedad

y con generosa disponibilidad compartir nuestra vida con los pobres.

‘Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden’

porque si reconocemos nuestro pecado, perdonando a quienes nos han ofendido,

tu misericordia nos envuelve y nos santifica.

‘No nos dejes caer en la tentación, líbranos del mal’

porque somos débiles y frágiles, necesitamos de tu fuerza

para no sucumbir en la prueba.

Los saludo cordialmente, hermanos todos y catequistas, mensajeros de la

Buena Nueva: ‘un cielo nuevo y una tierra nueva’ han comenzado.

¡FELIZ Y SANTA PASCUA!

 

+Orlando Romero

Obispo emérito de Canelones

 

Pascua, abril 2012

 

 

“En el misterio pascual, Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Paráclito, se ha inclinado sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte”. (Juan Pablo II )

«Y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre». Flp 2,8-9.

Es la semana más intensa del Año Litúrgico, en la cual se reza y reflexiona sobre la Pasión y Muerte de Cristo.

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

Especial de la Conferencia Episcopal Chilena que incluye un Itinerario para facilitar la tarea de los padres, al presentar a sus hijos el camino de Jesús, desde Ramos hasta el anuncio gozoso de la Pascua.