Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Noticeu Recomendación del Papa a Mons. Sturla y nuevos Cardenales: “Acéptalo con humildad”

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Días atrás, el Quincenario “Entre Todos” de la Arquidiócesis de Montevideo publicó la carta que el Papa Francisco envió al Arzobispo de Montevideo, Mons. Daniel Sturla, al anunciarle su designación como Cardenal, al igual que a los restantes nuevos Cardenales, en la que los insta a aceptar este servicio con “humildad”

En la carta, el Santo Padre les explica que el Cardenalato es una vocación que consiste en el “servicio de ayuda, sostén y especial cercanía a la persona del Papa para el bien de la Iglesia”.

Al instarlos a asumir este servicio con humildad, el Papa les advierte que “mantenerse en humildad en el servicio no es fácil cuando se considera el cardenalato como un premio, como el culmen de una carrera, una dignidad de poder o condecoración superior. De ahí tu trabajo cotidiano para evitar estas consideraciones, y más bien recordar que ser Cardenal significa incardinarse en la Diócesis de Roma para dar allí testimonio de la Resurrección del Señor, y darlo totalmente, hasta la sangre si fuese necesario”.

Asimismo, el Santo Padre recomienda a los nuevos Cardenales procurar que en los festejos que pudieran organizarse para celebrar este servicio “no se filtre el espíritu de mundanidad que marea más que la grapa en ayunas, desconcierta y aparta de la cruz de Cristo”.

Carta del Santo Padre Francisco
Al Arzobispo de Montevideo

Roma, 4 de enero de 2015

Excmo. Mons. Daniel Fernando STURLA BERHOUET, S.D.B.

Querido hermano:

Hoy se ha hecho pública tu designación como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Te hago llegar mi saludo y la seguridad de mi oración. Pido al Señor te acompañe en este nuevo servicio, que es servicio de ayuda, sostén y especial cercanía a la persona del Papa para el bien de la Iglesia.

Y precisamente para ejercitar esta dimensión de servicio, el cardenalato es una vocación. El Señor, a través de la Iglesia, te llama una vez más a servir; y te hará bien al corazón repetir en la oración la frase que el mismo Jesús aconsejó a sus discípulos para mantenerse en su humildad: «Digan, somos siervos inútiles», y esto no como fórmula de buena educación sino como verdad después del trabajo, “cuando hayan hecho todo lo que se les ordenó» (Lc 17,10).

Mantenerse en humildad en el servicio no es fácil cuando se considera el cardenalato como un premio, como el culmen de una carrera, una dignidad de poder o condecoración superior. De ahí tu trabajo cotidiano para evitar estas consideraciones, y más bien recordar que ser Cardenal significa incardinarse en la Diócesis de Roma para dar allí testimonio de la Resurrección del Señor, y darlo totalmente, hasta la sangre si fuese necesario.

Tanta gente se alegrará con esta nueva vocación tuya y, como buenos cristianos, harán fiesta (porque es propio del cristiano alegarse y saber festejar). Acéptalo con humildad. Simplemente procura que, en estos festejos, no se filtre el espíritu de mundanidad que marea más que la grapa en ayunas, desconcierta y aparta de la cruz de Cristo.

Será, pues, hasta el 14 de febrero. Prepárate con la oración y algo de penitencia. Que tengas mucha paz y alegría. Y, por favor, te pido que no te olvides de rezar por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

Fraternalmente,