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Papa Francisco

La Iglesia en los medios Providencia “busca que pase al liceo no sea caer en abismo”

ESPECTADOR.COM |

Providencia "busca que pase al liceo no sea caer en abismo"

En diálogo con En Perspectiva el director educativo del Centro Providencia, Luis Arocha, y a la directora de desarrollo institucional, Laura Voituret, comentaron la experiencia que dejó la inauguración del Liceo Providencia Papa Francisco. Ambos destacaron la presencia de varias autoridades que “vinieron a respaldar esta nueva etapa de los chiquilines”. Arocha agregó que, luego de este paso, “queda mucho por hacer y aprender, sobre todo en lo que refiere al trabajo en conjunto con las instituciones de la zona, el debate científico en materia educativa y las nuevas experiencias que generan más conocimientos a capitalizar”.

El próximo lunes, según está previsto, comenzará el año lectivo en los liceos públicos que dependen de la ANEP. Pero hay otros centros de educación Secundaria donde los alumnos están asistiendo a clases desde hace varias semanas.

Se trata de los liceos gratuitos de gestión privada, entre ellos el que abrió sus puertas este mismo año, el pasado 17 de febrero: el Liceo Providencia Papa Francisco.

Ubicado en pleno Barrio Casabó, una de las zonas más vulnerables en lo social y lo económico, el Providencia se inspira en la experiencia ya sembrada por otras instituciones similares, como los liceos Jubilar e Impulso.

En el acto de inauguración estuvieron presentes altas autoridades del Gobierno y de la Educación, y el vicepresidente Danilo Astori realizó un discurso muy enfático en apoyo a este tipo de iniciativas que, por otro lado, han sido criticadas por una parte de la izquierda y dirigentes sindicales de la enseñanza.

En referencia a este punto el director Educativo del Centro Providencia, Luis Arocha, dijo que, más allá del debate, lo destacable es que varias autoridades “vinieron a respaldar esta nueva etapa de los chiquilines”.

“La presencia de las autoridades y el apoyo del vicepresidente Astori fue positivo. Yo concuerdo con Astori en que cuando un centro educativo se abre es una buena noticia para el barrio”. A los chicos “les hizo bien ver el respaldo de figuras públicas el día en que se iniciaba una nueva etapa para ellos”, agregó.

“Todo proyecto que tenga que ver con la libertad, la democracia y la sociedad inclusiva tiene que ver con los valores del país, todo proyecto que vaya en ese sentido es bueno acompañarlo”, dijo Arocha.

El directo educativo del Centro Providencia, de tan sólo 28 años, agregó que “la primera voz que oímos es la familia de los chicos, esa voz que nos apoya e impulsa a seguir adelante, es nuestra nafta para seguir andando día a día y recibir a los gurises”.

En el proceso iniciado “queda mucho por aprender, sobre todo del trabajo en conjunto con otras instituciones del barrio. Hay mucho por articular todavía y para compartir en materia de recursos y reflexión en el debate científico y educativo. Experiencias nuevas como estas generan conocimiento nuevo y eso es importante capitalizarlo”, expresó Arocha.

Por su parte la directora de desarrollo institucional, Laura Voituret, de tan sólo 25 años, señaló que a lo que se apuntó desde el comienzo con el nuevo Liceo Providencia fue a “generar una comunidad educativa que no incluyera sólo al chiquilín sino a toda la familia”.

Para eso “es necesario involucrar a la familia en este proceso, hacerla partícipe activa del proceso y del diseño del día a día. En esto hicimos un proceso previo de reflexión y construcción del liceo y las familias fueron una parte muy importante en el diseño del proyecto trayendo varias ideas. Nos parece clave trabajar con la familia pero entendiendo a los chiquilines”, agregó Voituret.

Funcionamiento

Sobre el modo en que trabaja el liceo, el director educativo del Centro Providencia explicó que todo nació “recogiendo la mística y el trabajo de los voluntarios que en los años 90 se acercaron al barrio”.

“El centro ya tenía su club de niños que recibe a 113 alumnos en edad escolar a contra ritmo de la escuela, en donde se les da la cena, apoyo pedagógico, y tienen actividades de recreación”. Antes de tener el liceo, al terminar el club de niños “esos chiquilines pasaban al centro juvenil que era un espacio para atender a los alumnos liceales de la zona”.

El trabajo en ese centro “fue la raíz del liceo”. Hoy en día con el centro educativo funcionando “tenemos dos grupos de primer año con 30 alumnos cada uno”. Los estudiantes fueron seleccionados de la siguiente manera: “16 vienen del club de niños y los otros 44 provienen de un sorteo de cinco escuelas de la zona. Cuatro públicas y una privada”.

En lo que refiere al staff que atiende a los jóvenes “tenemos dos grupos de trabajadores. Por un lado los remunerados que son 35, porque el liceo produjo un aumento de personal muy importante. Por otro unos 60 voluntarios sin los cuales muchas de las actividades no se podrían hacer”.

El objetivo de este nuevo liceo (que forma parte de la Asociación Uruguaya de Educación Católica pero que es abierto a las familias que tienen otras opciones religiosas o a las que no las tienen) es ofrecer “una propuesta educativa a los jóvenes que salían de nuestro club de niños, dándoles la posibilidad de hacer el ciclo básico en Providencia, con la identidad pedagógica que tenemos”.

A su vez “el perfil de egreso que manejamos se relaciona a algunos valores que para nosotros son claves: la alegría, el protagonismo en el futuro propio de cada alumno, el darle herramientas para elegir cual le puede servir más para alcanzar sus sueños, la autenticidad, y el compromiso con el barrio y el otro”.

Por otro lado “aparecen cosas relacionadas al perfil del educador que tiene que ver con fomentar la disciplina interna, la compartimentación de los saberes y trabajar con el aprendizaje en base a proyectos”.

“Hicimos una opción para trabajar el egreso de primaria a secundaria y tratamos trabajar en conjunto con la comunidad para que el pase desde la escuela al liceo sea un tobogán placentero y no un abismo”, sentenció Arocha.