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La Iglesia en los medios Preocupaciones sobre la enseñanza [Opinión]

EL PAÍS |

En una entrevista realizada por El Espectador, la directora general de Enseñanza Secundaria, Celsa Puente, opinó que no está de acuerdo y que le preocupan iniciativas como los liceos Jubilar o Impulso. También afirmó que “Secundaria abre las puertas a todos los jóvenes del Uruguay, si tiene un adulto atrás mejor, pero en el caso de que no, también será recibido”.

La directora dijo que “No estoy de acuerdo con estas Instituciones como Jubilar, Uruguay se tiene que encontrar con la tradición de la educación pública, tiene que volver a sentirse orgulloso de la educación pública. Para esto, convoco a toda la sociedad, la sociedad tiene que ser educadora”.

La directora se refirió a un sector específico del sistema de la enseñanza secundaria: los liceos públicos de gestión privada. Sus comentarios no incluirían directamente a otros sectores de la enseñanza media privada. Básicamente sus comentarios se centraron en los Liceos Jubilar Pablo II e Impulso (ambos ubicados en el barrio Casavalle). Existen otros liceos del mismo tipo: el Providencia y el Francisco (que recientemente comenzó a funcionar en la zona del barrio Nuevo de Paysandú). Todos estos institutos se encuentran en algunos de los barrios más humildes de Montevideo o Paysandú, dependen de aportes voluntarios del sector privado, tienen recursos escasos y educan con muy buenos resultados a una cantidad limitada de alumnos.

En su entrevista con El Espectador, la directora se refirió específicamente a esa última característica cuando dijo que esos centros de enseñanza “Tienen un número muy acotado de jóvenes, lo que les permite hacer un seguimiento muy específico”.

¿Pero, eso es tan malo?

Más bien al contrario. Es algo bueno.

Hace unos días el presidente de ANEP, Wilson Netto, dijo que se hará un seguimiento alumno por alumno para elevar los bajos niveles de aprobación en la enseñanza pública de gestión pública. Por su parte, Puente explicó en la entrevista que en el período que acaba de comenzar tienen algunos objetivos planteados, como empezar a pensar en centros educativos de mediano porte y explicó: “Hay centros que tienen muchos jóvenes, y hay que recordar que en la adolescencia uno se identifica como persona, y es difícil tener mil jóvenes de entre 12 y 15 e identificarlos a cada uno”.

Una de las fallas del sistema de liceos públicos de gestión pública es la estrategia de masificación que se ha aplicado, con centros de enseñanza adonde acuden miles de alumnos, todos ellos con antecedentes, vidas y personalidades diferentes, y donde predomina una relación poco favorable entre estudiantes, funcionarios y docentes. Estas características impiden el seguimiento y el trabajo cuidadoso y persistente con cada uno de los educandos. A diferencia de lo que sucede en los centros públicos de gestión privada, donde es posible establecer vínculos estrechos entre el instituto, el alumno y su familia.

Ahora, Enseñanza Secundaria, quizás gracias al ejemplo de las positivas experiencias como el Jubilar y el Providencia, habría visto la luz y comenzaría a pensar en mejores técnicas de seguimiento y en cómo subdividir los mastodontes públicos en unidades más manejables. Pero, entretanto los tecnócratas y burócratas estatales se deciden a poner en funcionamiento sus neuronas, todos los años perdemos generaciones de jóvenes que abandonan el sistema de la enseñanza o que pasan por él sin haber aprendido mucha cosa. Poco o nada ayuda eso para que esos adolescentes puedan integrarse a la sociedad y buscar una buen futuro laboral.

Todo sistema de enseñanza es selectivo. En el caso de los Liceos Jubilar y Providencia, el criterio de selección es que los jóvenes que deseen ingresar no tengan más de dos años de extra edad. Como explicó el cardenal Sturla, “no se trata de que tengan una familia que los respalde, sino de involucrar a las familias y a trabajar con ellas. Esto lo ha demostrado el Jubilar, que creó un liceo para adultos porque los padres no querían quedarse atrás con respecto a sus hijos”. El estudiante es considerado conjuntamente con su familia. Parece una concepción lógica.

La enseñanza secundaria de gestión pública es selectiva de otra manera, mucho más dañina. No basta con abrirles las puertas de los liceos a todos los jóvenes, como dijo la directora general. Además, es necesario asegurarles buenas condiciones para sus estudios, apoyo adecuado e integral y convencerlos de que vale la pena seguir adelante. Algo que, claramente, no sucede en la actualidad.