Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Pereira, Trump y el papa, un solo corazón [opinión]

EL OBSERVADOR |
https://www.elobservador.com.uy/nota/pereira-trump-y-el-papa-un-solo-corazon-20181210211033

Los proteccionistas sensibles coinciden en criterios inviables y contraproducentes.

La concepción sindical -con rasgos de la Doctrina Social de la Iglesia, ya que se buscan coincidencias- parte de arrogarse el monopolio de la sensibilidad por la generación de empleo, los salarios, los pobres, la desigualdad, la importancia de la educación y la reinserción de los marginales. Se agrega la épica de que está defendiendo sus conquistas, cuando son apenas la resultante de repartir generosamente el sobreprecio de las commodities y del secreto bancario, que no volverán.

En tal convicción, se cae en errores conceptuales que alejan cualquier solución. Por caso las condiciones laborales y salariales. Ningún país ni sistema quieren que sus trabajadores ganen mal o subsistan en la precariedad. Necesitan poder adquisitivo para lograr el consumo, como lo adivinara Henry Ford. En rigor, la precariedad y esclavitud se ha dado siempre en regímenes no capitalistas, y a medida que los países fueron abrazando criterios de libertad económica, eso fue cambiando, y aumentando el bienestar. Se comprueba analizando los datos disponibles de los últimos 100 años, lo que se ha dicho -e ignorado- muchas veces. En el mundo real, el salario y otros beneficios presuponen la obligación de eficiencia y viabilidad. Si las remuneraciones de cualquier tipo encarecen la producción de una empresa o un país, el paso siguiente es la quiebra, con lo que la solidaridad se torna instantáneamente imposible. Algo que ya se debería haber aprendido a esta altura. No hay conquistas, hay eficiencias. Por eso el alter ego de la solidaridad es el proteccionismo. Se anula la competencia para que no afecte los salarios y empleos.