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Noticeu Pbro. Dr. José María La Porte: “Debemos ser paladines de la razón” para “inculturar la fe en un mundo mediático”

Imagen tomada de www.um.edu.uy

El Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), Pbro. Dr. José María La Porte, durante una breve estancia en Uruguay, brindó algunas conferencias y concedió entrevistas a medios de comunicación, en las que reincidió una y otra vez en evidenciar la necesidad de “inculturar la fe en un mundo mediático”, advirtiendo que se trata de un trabajo esencialmente “intelectual”.

El Pbro. La Porte tiene un doctorado en Teología y otro en Comunicación social, es especialista en comunicación institucional y cuenta con un Master en Marketing. Su doble condición de teólogo y periodista lo acredita para analizar con solvencia la relación de los medios y la Iglesia desde ambos lados del “mostrador”.

En sus distintas intervenciones, el Decano planteó que “los profesionales de comunicación de la Iglesia tienen que hacer un esfuerzo para entender las categorías y tiempos periodísticos del siglo XXI”. Puntualizó, asimismo, que “lo que nos falta no es tanto el poder del mensaje, ni el interés de la gente, ni los medios de comunicación; sino el trabajo intelectual que requiere hacer cultura cristiana a partir de ese mensaje”.

En una entrevista publicada en el diario “El Observador” el especialista en comunicación institucional reivindicó el derecho de la Iglesia de intervenir en discusiones sociales y opinar sobre las mismas como “uno más”.

Consultado en distintas instancias sobre el “fenómeno” Francisco, el Pbro. La Porte sostuvo que el Papa está re-significando la comunicación entre la Iglesia Católica y los medios de comunicación y vaticinó que “va a durar” por dos motivos: “uno, porque los medios están en un momento de dificultad serio de volver a ver la identidad profesional y un personaje de estas características es para ellos muy interesante. Dos, porque en un mundo muy secularizado la gente tiene hambre de lo que dice”.

Aludiendo a su primera vocación, el periodismo, pide “rescatar la profesión” dotándola de mayor profesionalismo. “Las estructuras sociales están ahogando el verdadero periodismo, el que es capaz de ir contracorriente, de decir lo que piensa. Tal vez a veces será crítico con la Iglesia; no me importa siempre que sea profesional, porque la crítica ayuda. Si no lo es, no ayuda”, aseveró. En este sentido, planteó que la Iglesia debe afrontar el enorme desafío de brindar instrucción a los periodistas para que comprendan los asuntos sobre los que informan.

“REFORESTAR LA CULTURA”

El lunes 18, el Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz brindó una conferencia titulada “La lógica de la fe en un mundo global y mediático”, en el aula magna de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (UM-IEEM), y entre el auditorio se encontraban el Arzobispo de Montevideo, Mons. Daniel Sturla, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, sacerdotes, religiosos, colaboradores de los equipos de comunicación de la Arquidiócesis y de la Conferencia Episcopal así como docentes de la UM.

Al inicio de su ponencia, el experto en comunicación institucional, expuso la necesidad de “inculturar la fe en un mundo mediático”, lo que implica un “trabajo intelectual”. Planteó que los medios han cambiado los hábitos intelectuales, por lo que parece necesario “reforestar culturalmente el mundo” preparando el “terreno que vamos a regar” con la fe. “Se han talado muchos valores y árboles intelectuales conceptuales y debemos preparar el terreno porque, de otro modo, será imposible que crezca nada”, precisó. Explicó que se suele dar por descontado un terreno intelectual que “ya no existe” por lo que “debemos saber el presupuesto que implica, por ejemplo, el compromiso… dar razones de por qué hace bien el matrimonio..”. “La fe se transmite sobre el sustrato humano y se hace cultura empleando ese sustrato humano”, precisó.

“Lo que importa es evangelizar no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces. En la comunicación con los medios a veces nos centramos en colores o en los ejemplos, que ayudan, pero es el soporte intelectual lo que tenemos que transmitir y el modo de hacerlo lo que realmente comunicará, tomando como punto de partida las relaciones personales y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios”, afirmó. “Debemos ser paladines de la razón, gente que no tiene miedo a pensar”, subrayó el Pbro. La Porte.

El Decano instó a pensar “cómo despertar al hombre medio pasivo de hoy y hacer qué sé pregunte. Qué hace aquí, qué hace en este mundo”. Advirtió que “algunas veces nos escudamos en que nuestro mensaje no atraerá” y “nos falta actitud”.

El Pbro. La Porte indicó la relevancia de considerar “cómo proponer la fe en cada medio” y destacó la necesidad de aprender las actitudes previas a la comunicación y “dejar que el mundo nos hable”. En esta línea, planteó la importancia de “entender cuáles son los procesos de aprendizaje existencial de las personas a las que nos dirigimos: qué concepto tienen del amor, del compromiso, del hombre…”. Expuso, asimismo, la necesidad de “desencuadrar y crear un nuevo marco”.

EL DESAFÍO COMUNICACIONAL DE LA IGLESIA

En sendas entrevistas publicadas en el portal de la Universidad de Montevideo y en el Diario “El Observador”, el Pbro. La Porte abordó los desafíos que tiene la Iglesia en el ámbito comunicacional. Señaló que “la Iglesia podría mejorar en entender las categorías del periodismo y entender cómo es la noticia, los tiempos, los medios, qué necesitan. También puede mejorar en entender que la noticia religiosa tiene que responder a necesidades informativas, porque a veces la Iglesia pretende que se informen cosas que, objetivamente, no son interesantes”. Puntualizó que “a veces nuestros contenidos están preparados para comunicarse el ámbito eclesial pero no para ser reproducidos de igual manera en el ámbito de los medios, porque son contextos distintos”. No obstante, reconoció el esfuerzo que ha hecho la Iglesia “por hacer una política de inclusión de la lógica mediática: la Sala Estampa, Radio Vaticano, El Observatorio Romano, el portal de noticias News VA, o el Centro Televisivo Vaticano”. “La Santa Sede ha hecho un esfuerzo enorme en los últimos años, el problema es que de alguna manera esos medios cambian, esa lógica cambia, y lograr que una institución que tiene siglos de historia se adapte a esos cambios requiere un poquito más de tiempo. Es un desafío, pero pienso que la Iglesia lo está superando bien”, destacó.

Explicó, asimismo, que “no se trata solo de presentar el Evangelio en tweets, sino que se trata de ayudar, de hacer cultura a partir del Evangelio como se ha hecho en otros períodos de la Historia. Creo que lo que nos falta no es tanto el poder del mensaje, ni el interés de la gente, ni los medios de comunicación; sino el trabajo intelectual que requiere hacer cultura cristiana a partir de ese mensaje”.

Por parte de los medios indicó que “necesitarían también entender que hay cuestiones que no se pueden resolver en dos líneas, así como la explicación del presupuesto de una nación quedaría incompleta si se aborda de esa forma. Los medios tienen que tratar la información religiosa con la misma profesionalidad con la que tratan la información económica o política”.

Comentó que “ahora estamos en un momento difícil para la profesión, porque cada vez más la sociedad empieza a saturarse ante la multiplicación de los canales y las posibilidades de conseguir información”. “La salida de los periodistas será su propia profesionalidad, volver a su misión de contar y explicar la realidad. De este modo la gente elegirá, no tanto la cantidad de información, sino la calidad de ella; porque frente a una escasez de tiempo, la gente seleccionará los periodistas que realmente le dan una interpretación adecuada a la realidad”, enfatizó. “Tenemos que rescatar la profesión. Las estructuras sociales están ahogando el verdadero periodismo, el que es capaz de ir contracorriente, de decir lo que piensa. Tal vez a veces será crítico con la Iglesia; no me importa siempre que sea profesional, porque la crítica ayuda. Si no lo es, no ayuda. Si traduces con Google una carta en latín, lógicamente no hay profesionalidad”, aseveró.


LA ACTUALIDAD DEL “MENSAJE”

Consultado por la periodista Carolina Bellocq de El Observador sobre la vigencia del mensaje de Jesús, el Decano afirmó que “los revolucionarios ahora son los cristianos. Los conservadores son una sociedad bienpensante que no quieren tocar el orden establecido. Los verdaderos progresistas son los cristianos, los que tienen ideas novedosas y quieren volver a pensar de otro modo. Basta ver al papa. El mensaje de Jesús sigue siendo interesante. ¿Quién se preocupa por los más pobres, por la dimensión espiritual del hombre? ¿Quién piensa en algunos aspectos que garantizan la felicidad, quién piensa en el más allá? Porque el problema de la sociedad de ahora es que todos piensan como si fuéramos a ser eternos”. “Por ejemplo, aquí se está discutiendo bajar la edad de imputabilidad penal. Me pregunto si el problema está en poner una ley más o menos restrictiva o si el problema es educativo. Esta es una sociedad especialista en poner parches. Y el cristianismo denuncia cuando hay parches”, argumentó..
“¿Por qué van más de dos millones de jóvenes a ver al papa? Para ver un personaje, también por lo que tiene que decir. Si el mensaje no fuera actual, no irían”, sostuvo.


LA IGLESIA EN EL ESPACIO PÚBLICO

En la misma entrevista de El Observador, interrogado en relación a si es competencia de la Iglesia opinar sobre temas de discusión social, el experto dio una respuesta afirmativa. “Si un cantante, jugador de fútbol o comentarista puede hablar del aborto, ¿por qué no puede hacerlo un obispo? La Iglesia tiene una dimensión social sobre la que puede opinar y hay algunos principios sociales que propone para la mejora de la sociedad, tiene todo el derecho a hacerlo. Nadie se sorprende de que otros hablen sobre un tema, ¿por qué habrían de sorprenderse si habla la Iglesia? Es uno más”.

Repreguntado sobre si la Iglesia debe opinar en un Estado laico, el Pbro. La Porte respondió que “precisamente, porque se trata de un Estado laico es interesante que hable la Iglesia. Un Estado laico en teoría garantiza la pluralidad de todos, de la Iglesia católica, la evangélica, la hebraica. Muchas de las cosas que dice el papa Francisco afectan no sólo a personas religiosas o católicas y este es el motivo por el que había un millón de personas en una misa en Corea, donde hay solo un 10% de católicos: porque mucho de lo que dice Francisco va más allá, interesa independientemente de la fe”. “No creo que sea una injerencia que la Iglesia opine. En cambio, es un prejuicio pensar que una institución por el hecho de que tenga una visión religiosa no puede contribuir a la sociedad. Eso sí es un prejuicio y un cierre”, subrayó.

“Si no recuerdo mal Voltaire –que muchas veces se adopta como un modelo para el Estado laico– decía que sería capaz de dar la vida por alguien que, teniendo opiniones distintas, pudiera expresarlas”, agregó.

El sacerdote opinó que es legítimo, inclusive, que la Iglesia se pueda pronunciar por determinadas leyes aunque no por partidos políticos concretos. Precisó que “la Iglesia tiene derecho a pronunciarse sobre leyes o cuestiones que tienen incidencia ética pública, tal como se pronuncian otras instituciones y nadie se hace ningún problema. El drama se lo hace la lógica política de querer incorporar los votos de los que tienen una fe religiosa. Y no se puede encasillar políticamente a una fe religiosa, que va más allá de categorías políticas”. “A veces en la lucha electoral el tema es que todos quieren a la Iglesia de su parte. El problema es cuando la Iglesia está contra una propuesta que he hecho yo. Cuando uno se habitúa a que si aprueba una propuesta significa que está conmigo pero si la niega significa que está con el otro, esa dinámica es peligrosa porque no es así”, advirtió.


EL “FENÓMENO” FRANCISCO

Consultado sobre el “fenómeno” Francisco (EO), el Pbro La Porte vaticinó que es un “fenómeno que va a durar”. Justificó su aseveración en dos motivos: “uno, porque los medios están en un momento de dificultad serio de volver a ver la identidad profesional y un personaje de estas características es para ellos muy interesante. Dos, porque en un mundo muy secularizado la gente tiene hambre de lo que dice. Se junta un interés muy grande –existencial– de muchas personas con una pobreza informativa que de alguna manera está consiguiendo enriquecerse con un debate. Si no, es inexplicable que un país como Corea, que está a tantas horas en avión haya tenido tanta cobertura informativa en todos los medios”.

“Es un fenómeno que durará, porque también él consigue ser auténtico y porque comunica mucho con los gestos. Lo que no sé es cuánto durará el modo de tratarlo en los medios”, aseveró.