Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Pascua de resurrección

EL OBSERVADOR |

Hoy se celebra el acontecimiento más importante para la grey cristiana: el retorno de Jesucristo a la vida, al tercer día de haber muerto. La de hoy es la “madre de todas las misas”, dijo el arzobispo Daniel Sturla

La Pascua es la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de la reconcicliación sobre la venganza. En ese sentido expreso el deseo de que esta Pascua sea provechosa para todos los uruguayos”, dice el arzobispo de Montevideo, monseñor Daniel Sturla.

Semana Santa es la denominación que la la Iglesia Católica da a la conmemoración de los hechos capitales de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurreción de Jesucristo. En este último episodio, la Pascua, es que se centra la fe cristiana: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe”, dice san Pablo.

La misa celebra siempre esa resurrección, y por esa razón la misa de hoy es la más importante del año.

Sturla señaló que, más que recordar, “se trata de hacer actual lo que sucedió hace muchos años” y que la misa de Pascua, que se celebra hoy, es, de alguna manera, “la madre de todas las misas”.

El Nuevo Testamento enseña que la resurrección de Jesús, que celebra la Pascua, es el fundamento de la fe cristiana, ya que establece a Jesús como el Hijo de Dios y se cita como prueba de que Dios juzgará al mundo con justicia. Dios ha dado a los cristianos “un nuevo nacimiento a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”.

Tradición

La Semana Santa, y la Pascua en particular, está ligada a través de la última cena y la crucifixión de Jesús a la Pésaj (Pascua judía) y al éxodo del pueblo hebreo narrado en el Antiguo Testamento. De acuerdo con las escrituras, Jesús, mientras preparaba a sus discípulos y a él mismo para su muerte durante la última cena, dio a la cena de Pascua un nuevo significado. Él identificó el pan y la copa de vino como su cuerpo antes de ser sacrificado y su sangre derramada. El apóstol Pablo, sobre la celebración de la Pascua dice: “Despójense de la vieja levadura, para hacer una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad”.

En un principio se celebraba la Pascua de Resurrección a la par del Pésaj, hasta que en el Primer Concilio de Nicea, del año 325, se separó la Pascua judía de la cristiana, y se le quitó los elementos hebreos.

De esta manera, la liturgia más importante del año se inicia con la bendición del fuego pascual en la oscuridad total, la iluminación del Cirio Pascual (símbolo de Cristo resucitado) y el canto del Exultet, o pregón pascual, atribuido a san Ambrosio de Milán.

Después se realizan numerosas lecturas del Antiguo Testamento: pasajes como las historias de la creación, el sacrificio de Isaac, el cruce del mar Rojo y la anunciada venida del Mesías. Esta parte del servicio religioso culmina con el canto del Gloria y del Aleluya (Alaben a Jehová) y con la proclamación de la resurrección según el Evangelio.

La muerte de Jesús y su posterior resurrección fundamentan la doctrina de la salvación, que establece cómo estos acontecimientos causaron la redención del género humano (condenado desde el pecado original que pesaba sobre él desde los primeros padres) y abrieron la posibilidad de que cada hombre pudiera también, tras su propia muerte, gozar de la vida eterna en la Gloria. l

Hoy

Se celebra la misa más importante del calendario católico

El evangelio según Mateo

1 Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro.

2 De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.

3 Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve.

4 Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.

5 El ángel dijo a las mujeres: “No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.

6 No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba,

7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos’, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán. Esto es lo que tenía que decirles”.

8 Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.

9 De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.

10 Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.