Iglesia al día

" En esta noche resuena la voz de la Iglesia: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! "
Papa Francisco

Noticeu «Pascua: alegría, esperanza y solidaridad»: Mensaje de Mons. Milton Tróccoli

“En este tiempo complejo e incierto que vivimos como país y como humanidad, estamos invitados a ser especialmente testigos de esperanza. La Pascua nos invita a mirar al futuro con esperanza”, destaca el Obispo de Maldonado-Punta del Este- Minas , Mons. Milton Tróccoli, en su mensaje de Pascua. “No se trata sólo de salir de esta situación de emergencia sanitaria, sino de prepararnos para construir un mundo diferente”, recuerda el Obispo. “Pascua es la fiesta de la Vida, por consiguiente, la celebración de lo nuevo que hace Dios”, asegura el Pastor al tiempo que señala “en este contexto dirigimos nuestra mirada a Jesús, muerto y resucitado. Él ha vencido el mal, el dolor y la muerte; es fuente de nuestra esperanza y nuestra fortaleza en los momentos de dificultad”.

“La Pascua nos enseña a leer la historia desde adentro y a valorar las cosas y las personas desde su dimensión más honda, contemplando a Jesús que no se guarda la vida, sino que la entrega amando. Cada uno de nosotros valemos lo que la muerte de Cristo en la cruz. Por eso, cada vida es sagrada y su dignidad inviolable”, sostiene.

Mons. Tróccoli puntualiza en su saludo pascual que “la verdadera esperanza no es simple ilusión ni mero optimismo. Tener esperanza es levantarse, construir, no desistir. Es unirse con otros para caminar, servir, sembrar lo nuevo y ayudar a que la Vida de Dios germine entre nosotros. El motivo fundamental de la esperanza no está en lo que nosotros solos podemos hacer, sino en lo que Dios puede hacer en nosotros y a través nuestro”.

El Obispo concluye su mensaje con palabras a María: “Cuando pensamos en la Pascua sin duda pensamos también en nuestra Madre, María Santísima, vida, dulzura y esperanza nuestra. En Ella – contemplativa y llena del Espíritu, mujer fuerte junto a la cruz– descubrimos el modo concreto de ser felices viviendo las bienaventuranzas del Evangelio». “La invocamos como ‘Virgen del Verdún´, abogada y protectora nuestra, que, ‘desde el altar rocoso de las sierras’, contempla con mirada maternal a cada uno de sus hijos, que elevan sus ruegos a Dios”.

 

PASCUA

ALEGRÍA, ESPERANZA Y SOLIDARIDAD

Querida Comunidad Diocesana:

Estamos celebrando la Pascua del Señor, el acontecimiento central de nuestra fe cristiana. “Ha resucitado según Su palabra” (Mt. 28,6).

Lo celebramos de una manera bien diferente a la de otros años. Desde hace unas semanas, estamos viviendo con la humanidad entera una experiencia que ha convertido nuestro día a día en algo muy diferente de lo vivido hasta ahora, un día a día que hemos tenido que inventar, crear, o recrear.

Nos duele la situación de quienes están enfermos o han perdido un familiar. Conocemos también el dolor de aquellas personas y familias que se encuentran en graves dificultades económicas.

Esta situación de dolor e incertidumbre nos hace tomar conciencia de que el valor de la solidaridad se cultiva día a día y que el vínculo más fuerte es el amor, la relación y el apoyo mutuo. Esos nuevos aprendizajes nos están permitiendo atravesar estos tiempos difíciles desde una nueva experiencia de familia, de amistad, de vecindad. No se trata sólo de salir de esta situación de emergencia sanitaria, sino de prepararnos para construir un mundo diferente.

En este contexto dirigimos nuestra mirada a Jesús, muerto y resucitado. Él ha vencido el mal, el dolor y la muerte; es fuente de nuestra esperanza y nuestra fortaleza en los momentos de dificultad.

Pascua es la fiesta de la Vida, por consiguiente, la celebración de lo nuevo que hace Dios. La Pascua nos enseña a leer la historia desde adentro y a valorar las cosas y las personas desde su dimensión más honda, contemplando a Jesús que no se guarda la vida, sino que la entrega amando. Cada uno de nosotros valemos lo que la muerte de Cristo en la cruz. Por eso, cada vida es sagrada y su dignidad inviolable.

Viviendo con autenticidad las Fiestas Pascuales experimentamos la alegría de un encuentro más hondo con Jesús, sentimos el compromiso de renovar profundamente algo en nuestras vidas y en las de nuestras comunidades, experimentamos la presencia viva de Cristo a nuestro lado, que nos abre generosamente a los demás.

En este tiempo complejo e incierto que vivimos como país y como humanidad, estamos invitados a ser especialmente testigos de esperanza. La Pascua nos invita a mirar al futuro con esperanza. La verdadera esperanza no es simple ilusión ni mero optimismo. Tener esperanza es levantarse, construir, no desistir. Es unirse con otros para caminar, servir, sembrar lo nuevo y ayudar a que la Vida de Dios germine entre nosotros. El motivo fundamental de la esperanza no está en lo que nosotros solos podemos hacer, sino en lo que Dios puede hacer en nosotros y a través nuestro.

Desde que comenzamos esta nueva realidad como Diócesis de Maldonado – Punta del Este – Minas – Rocha espero y deseo el momento propicio para visitarlos y encontrarme con cada uno y con cada grupo. A través de los sacerdotes me estoy interiorizando de la vida de las comunidades. Mientras llega el encuentro esperado, los tengo muy presentes en la oración y en la Eucaristía de cada día.

Los invito a celebrar esta Pascua desde sus casas, uniéndose a las celebraciones a través de la radio, la televisión y las redes sociales. Estamos unidos, delante de Dios, desde la plegaria común.

Cuando pensamos en la Pascua sin duda pensamos también en nuestra Madre, María Santísima, vida, dulzura y esperanza nuestra. En Ella – contemplativa y llena del Espíritu, mujer fuerte junto a la cruz– descubrimos el modo concreto de ser felices viviendo las bienaventuranzas del Evangelio.

La invocamos como “Virgen del Verdún”, abogada y protectora nuestra, que, “desde el altar rocoso de las sierras”, contempla con mirada maternal a cada uno de sus hijos, que elevan sus ruegos a Dios.

En este tiempo de gracia, de corazón les deseo: ¡Felices Pascuas!

Con la bendición del Señor.

                                                                                   +Milton Tróccoli

                                               Obispo de Maldonado – Punta del Este – Minas – Rocha

Maldonado, 12 de abril de 2020.