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La Iglesia en los medios Papa Francisco bregó en Bolivia contra la cultura del descarte

EL OBSERVADOR |

Con calor. El sumo pontífice brindó ayer una multitudinaria misa en Santa Cruz de la Sierra

El papa Francisco clamó ayer “basta de descartes” y afirmó que frente a tantas situaciones de hambre en el mundo no se debe decir que “no cuadran las cuentas”, durante la misa multitudinaria que celebró en Santa Cruz, en el segundo día de su visita a Bolivia. El sumo pontífice también recomendó usar la diplomacia para resolver conflictos como el que el país mantiene con Chile.

Tras soportar bajas temperaturas en los últimos días, e incluso un calador frío matinal, el sol volvió a salir en Santa Cruz de la Sierra, sobre las cabezas de los fieles que se agolparon en la plaza del Cristo Redentor, a cuyos pies Francisco celebró la misa.

“Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo no podemos decir: ‘No nos dan los números, no nos cierran las cuentas’. Es imposible enfrentar estas situaciones, pero entonces la desesperación termina ganándonos el corazón”, lamentó. Ante cientos de miles de personas en el parque del Cristo Redentor, criticó esa lógica del descarte que pretende imponerse en el mundo de “nuestros días”. El papa pronunció una homilía por primera vez ante miles de indígenas de varias etnias bolivianas, quechuas y aimaras, que llegaron de distintas regiones del país.

“Una lógica, agregó, que busca transformar todo en objeto de cambio, de consumo, todo negociable. Una lógica que pretende dejar espacio a muy pocos, descartando a todos aquellos que no producen, que no se los considera aptos o dignos porque aparentemente no nos dan los números”.

Al reflexionar sobre la lectura de ayer sobre el milagro de los panes y los peces, Francisco recordó que Jesús invitó a los discípulos a dar de comer a los que tenían hambre.

“Una invitación que resuena con fuerza para nosotros hoy: No es necesario que nadie se vaya, basta de descartes, denles ustedes de comer”, clamó el papa, que inauguró el V Congreso Eucarístico Nacional y pidió una vez más: “No se olviden de rezar por mí”.

El papa tomó tres palabras de esta lectura: toma, bendice y entrega, para continuar su homilía.

“Toma. El punto de partida. Es tomar muy en serio la vida de los suyos (…) Valoriza todo lo bueno que pueden aportar, todo lo bueno desde donde se puede construir”, dijo.

Francisco reiteró en Bolivia que la riqueza de una sociedad se mide “en los ancianos que logran transmitir su sabiduría y la memoria de su pueblo a los más pequeños”.

Sobre “bendecir”, el papa argentino dijo que tiene “esa doble mirada, de por un lado agradece y por otro tiene el poder transformar”, y sobre la “entrega” destacó la importancia de compartir.

También su sermón fue un elogio a las madres, que como en estos días ha visto “cargando a sus hijos en las espaldas”.

“Llevando sobre sí la vida, el futuro de su gente. Llevando sus motivos de alegría, sus esperanzas. Llevando la bendición de la tierra en los frutos. Llevando el trabajo realizado por sus manos”, describió.

“Manos, agrego, que han labrado el presente y tejerán las ilusiones del mañana. Pero también cargando sobre sus hombros desilusiones, tristezas y amarguras, la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada”.

Las palabras de Francisco emocionaron a los fieles, con una mayoría de mujeres que no pudieron contener las lágrimas con las palabras del pontífice. Banderas del Vaticano y de Bolivia ondeaban en la plaza. Familias enteras, madres amamantando a sus bebés y cientos de niños hacían filas para conseguir algún recuerdo de la visita.

A las madres bolivianas les recordó que “llevan sobre sí la memoria de su pueblo. Porque los pueblos tienen memoria, una memoria que pasa de generación en generación, una memoria en camino”.

El papa abogó por conservar siempre esa memoria, pues esa pérdida “nos disgrega, hace que nos cerremos a los demás, especialmente a los más pobres”.

Francisco, que sorteó el miércoles la altura de La Paz durante su primer día de visita en Bolivia, elogió las políticas sociales del país, que en los últimos años ha registrado un crecimiento económico superior al de sus pares en la región.

“Bolivia está dando pasos importantes para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país”, dijo el pontífice de 78 años, a quien extirparon parte de un pulmón en su juventud, y que soportó sin mayores contratiempos la altitud de 4.000 metros de El Alto, ciudad colindante a La Paz.

Diálogo entre los pueblos

Antes de viajar a Santa Cruz, durante un discurso en la Catedral de La Paz, el papa tocó una cuestión política ríspida: el conflicto que mantiene Bolivia con Chile en reclamo de una salida al océano Pacífico.

La disputa enfrenta a los países vecinos desde hace más de medio siglo y ha tensado sus relaciones. El gobierno boliviano presentó en 2013 una demanda ante la Corte Internacional de La Haya para recuperar la salida al mar perdida en una guerra con Chile en el siglo XIX. El caso se dirime en el tribunal.

“El desarrollo de la diplomacia con los países del entorno, que evite los conflictos entre pueblos hermanos y contribuya al diálogo franco y abierto de los problemas, hoy es indispensable. Y estoy pensando acá en el mar. El diálogo es indispensable”, dijo Francisco.

“Todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas. Y, en todo caso, nunca han de ser motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan más la situación y hacen más difícil su resolución”, agregó. (Con agencias) l

Sin reacción
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó ayer que el papa Francisco “no tuvo una particular reacción negativa” al crucifijo con la hoz y el martillo que le regaló el presidente Evo Morales durante su visita de cortesía al palacio presidencial en La Paz. El crucifijo tallado sobre una hoz y un martillo, que Morales regaló al papa Francisco y que provocó críticas de opositores que consideraron el obsequio como algo “vergonzoso”, sorprendió al sumo pontífice. (EFE)

Paraguay espera
Innumerables banderas paraguayas y del Vaticano adornan las fachadas de los comercios y de los edificios institucionales del centro de Asunción, la capital de Paraguay, donde todo está listo para recibir hoy a Francisco, tras su paso por Ecuador y Bolivia.

Los habituales artesanos de las calles más céntricas de Asunción esperan con impaciencia la llegada del pontífice, cuya visita atraerá a cientos de miles de turistas que el gobierno ha estimado que llegarán de Argentina y Brasil para ver al líder religioso. (EFE)