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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Papa: “Evitar elitismo y erradicar pobreza”

LA REPÚBLICA |

RECIBIÓ A ASTORI Y LOS PRESIDENTES DE BRASIL, ARGENTINA, BOLIVIA Y SURINAM

En la primera fila de la misa celebrada por el papa Francisco y que reunió a más de 3 millones de personas, se encontraban los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, de Argentina, Cristina Fernández, de Bolivia, Evo Morales, de Surinam Desi Bouterse y el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori.

En la última jornada de su estancia en Brasil para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, el papa Francisco ofició una misa en la playa de Copacabana, y después recibió a los mandatarios y representantes de gobiernos presentes en la misa.

En su mensaje, el Papa instó a los jóvenes peregrinos católicos a salir sin miedo a evangelizar.

“El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es solo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente”, dijo el primer Papa latinoamericano de la historia, en portugués y en español.

“Sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas que se van planteando en diferentes partes del mundo. Les pido que sean constructores del futuro”, añadió.

“¡No balconeen la vida, Jesús no se quedó en el balcón, se metió! ¡Métanse en ella como hizo Jesús!”, afirmó el Papa ante jóvenes peregrinos de 170 países.

“¡Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo!”, aseguró asimismo el Papa a los jóvenes.

“¡Sean auténticos atletas de Cristo!”, les pidió, y les instó a que se entrenen mucho 2para estar en forma, para afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida” en su primer viaje a Brasil, que acoge el año próximo el Mundial de fútbol.

Francisco, de 76 años, llegó a la misa en papamóvil descubierto, saludando a cientos de miles de jóvenes peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que pasaron la noche en la playa, en una gigantesca vigilia. Decenas de personas se bañaron en el mar mientras escuchaban la misa.

En el papamóvil, al llegar a la misa, el Papa argentino estrechó manos varias veces y volvió a tomarse un mate que le ofreció un joven. “¡Viva el Papa!”, gritaba la gente, en delirio.

Antes de la celebración, la multitud de jóvenes protagonizó un masivo “flash mob”, con música y coreografías, al que se unieron miles de sacerdotes, obispos y cardenales.

Al final de la misa, el ambiente en la playa era de carnaval: fiesta, tambores, ritmo de samba y mucho baile.

“Meterse en la vida”

La víspera, al inicio de la vigilia, el Papa pidió a los jóvenes “meterse en la vida” y no mirarla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía.

Francisco ha llamado a la Iglesia a reconquistar a quienes se convirtieron en evangélicos o viven sin Dios, buscando la sencillez en actos y palabras y trabajando en “favelas, cantegriles, villas miseria” para frenar la sangría de fieles.

Hay que recuperar a quienes “buscan respuestas en los nuevos y difusos grupos religiosos” y a “aquellos que parecen vivir ya sin Dios”, dijo a cardenales y obispos, y los llamó a buscar la sencillez en actos y palabras para frenar la sangría de fieles.

Al igual que en Brasil, el país con más católicos del mundo, en el resto de la región la Iglesia católica pierde terreno frente al crecimiento de las iglesias neopentecostales y al aumento de las personas sin religión.

Las urgencias de Brasil

Y como lo hizo a los jóvenes, Francisco pidió a los obispos y cardenales brasileños no tener miedo de involucrarse en asuntos relativos a “la educación, la salud, la paz social”, que son “las urgencias de Brasil”, instándolos a comprometerse más con la realidad social.

El Papa dijo que la Iglesia brasileña ha aplicado con originalidad el Concilio Vaticano II (1962-1965), que adaptó la Iglesia a los tiempos modernos y cambió su perfil cerrado y doctrinario hacia el de una Iglesia pastoral.

Sin embargo, señaló que en esa aplicación, adoleció de “enfermedades infantiles”, lo que fue interpretado como una referencia a la Teología de la Liberación, que llevó a muchos católicos y miembros del clero a integrarse a movimientos revolucionarios en las décadas del ‘60 y ‘70.

Esta corriente, que tuvo en Brasil uno de sus principales viveros, fue combatida por Juan Pablo II, en plena guerra fría, acusada de contaminación marxista.

Un día antes, el papa Francisco recomendó el “diálogo constructivo” ante las protestas sociales que han sacudido Brasil desde junio, en un discurso ante la clase dirigente brasileña en un Teatro Municipal colmado.

Para afrontar el presente, es fundamental “el diálogo constructivo”, dijo en español. “Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo”, afirmó ante políticos y representantes de la sociedad civil.

El primer Papa latinoamericano llamó asimismo a los dirigentes a obrar con responsabilidad y por el bien común.

“El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza”, sostuvo.

Defensa de la laicidad del Estado

Ante líderes de las mayores comunidades religiosas de Brasil, el país con más católicos del mundo, el pontífice defendió asimismo la laicidad del Estado, en una inusual declaración.

“La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad favoreciendo sus expresiones concretas”, dijo.

Mientras la Iglesia católica pierde fieles en Brasil desde hace tres décadas, los evangélicos crecen, incluso a nivel poítico y actualmente cuentan con una poderosa bancada en el Congreso, con 73 diputados.

Rompiendo con el protocolo, Francisco abrazó calurosamente a un joven ex drogadicto -que creció en una favela y hoy es profesor de historia- que habló en nombre de la sociedad civil.

También saludó a varias personas, incluidos varios indígenas brasileños con el rostro pintado y vistiendo sus trajes típicos, que se arrodillaron frente a él y le pidieron la bendición.

Un joven indígena se sacó su tocado de vistosas plumas blancas y negras y se lo ofreció. El Papa agradeció y enseguida se lo colocó sobre su solideo (el casquete de seda), sonriendo ante miles de personas.

De película
“El baño del Papa II”

A Guaratiba, un barrio humilde y apartado de Río de Janeiro, debían llegar miles de peregrinos para una vigilia y una misa con el papa Francisco, pero la lluvia y la desorganización aguaron la fiesta y ahora allí solo reina el silencio.

Los vecinos tenían la fiesta lista y compraron un montón de bebida y comida para venderles a los peregrinos.

Incluso uno improvisó 10 baños en su casa para alquilar a un dólar por uso. Invirtió unos 5.000 dólares que debe ahora pagar sin recibir un centavo.

“¿Y qué hago ahora? Yo que con ese dinero me hubiera comprado un carrito o arreglado mi casa”, lamenta el hombre que no quiso dar su nombre. “Está todo el mundo endeudado”, añade.

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