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Peregrinación Nacional Virgen de los Treinta y Tres 2019

Noticeu P. Javier Mori: la visita de un misionero

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Post de Mons. Heriberto Bodeant

Dijo que venía de vacaciones, pero no vino a pasear. Durante 20 días, en el mes de agosto, acompañado de dos jóvenes italianos, recorrió la campaña de Cerro Largo y los barrios de Melo, visitando muchas de las capillas que construyó en sus años de párroco y viviendo emotivos reencuentros.

El P. Javier Mori, de la Diócesis de Brescia, Italia, llegó al Uruguay en 1968 como Fidei Donum. Así se denominan los sacerdotes diocesanos que, animados por el llamado que el Papa Pío XII hizo en su encíclica Fidei Donum, (El don de la Fe, 1957) se ofrecen, con el acuerdo de su Obispo, para acudir a diócesis necesitadas de sacerdotes.

Fueron varios los brescianos que, en esa forma, estuvieron en la Diócesis de Melo. El P. Javier llegó entre los primeros, y permaneció hasta 1988. Los demás fueron Pierluigi Murgioni (1968-1977, fallecido en 1993), Claudio Delpero (1972-1973), Renato Soregaroli (1973-1984, actualmente en Brasil), Francesco Zanotti (1978-1990), Cesare Polvara (1982-1991), Gian Carlo Scalvini, «Dongi» (1995-1999) y Angelo Piardi (2001-2005). También Antonio Zatti, «Tonino» (1992-2002) y Santo Baccherassi (1992-2007), quienes se encuentran aún en Uruguay, pero en la Diócesis de Maldonado.

La Cruz del Cerro Largo, peregrinación diocesana 2014

El último año del P. Javier en Melo fue el de la visita de San Juan Pablo II, que aconteció el 8 de mayo de 1988. Preparando esa visita, tuvo la idea de instalar una cruz en la altura del Cerro Largo, cruz que hoy es patrimonio departamental y a la que la Diócesis sigue acudiendo en peregrinación todos los años, el V Domingo de Cuaresma.

Proseando y mateando

Pero no sólo dejó construcciones. Fue un formador de comunidades, que dio formación a los laicos e impulsó su participación en la vida parroquial a través de las Comunidades Eclesiales de Base así como de diferentes ministerios y responsabilidades.

Lo conocí hace cuatro años, cuando visité por primera vez Brescia. En ese momento, se estaba recuperando de un accidente vascular y yo tuve ante mis ojos a un «viejito» que hablaba lentamente y parecía pronto para cuarteles de invierno… dos años después, lo encontré el Miércoles de Ceniza en su parroquia de San Giovanni de Polaveno, predicando con la fuerte voz que los melenses escucharon durante sus veinte años de servicio pastoral en la ciudad.

Con el presidente Mujica.

Durante este tiempo en Melo el P. Javier tuvo ocasión de saludar al presidente José Mujica, que estuvo en el departamento de Treinta y Tres para la inauguración de la Escuela Técnica Santa Ana, instalada en una propiedad de la Diócesis de Melo.

Partiò de Montevideo con sus compañeros de viaje el 28 de agosto, ya de regreso a Italia. ¡Gracias, Padre Javier, por esta visita que nos ha alegrado y animado tanto!