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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Obama corrige a Francisco

EL PAIS |

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BITACORA

Sutilmente, Obama corrigió al Papa Francisco. En lo que expresa el pontífice con palabras, gestos y con la encíclica Laudato Si, el capitalismo parece la causa del hambre y la pobreza en el mundo. Pero en su discurso ante la ONU, el jefe de la Casa Blanca dijo lo que demuestra la historia y la estadística: el capitalismo ha reducido el hambre y la pobreza a través del salto tecnológico iniciado en la revolución industrial.

El Papa no propone colectivismo, pero la crítica eclesiástica al capitalismo ha partido, desde los tiempos en que León XIII impulsó la doctrina social de la iglesia, de una visión pre-moderna. Una suerte de nostalgia medieval por la cual aspira a que la teología católica sea la única inspiración de las leyes, la educación, la moral, la política y la economía, como lo fue durante en el milenio de su teocracia en Europa. Y en todo tiempo pre-moderno, la riqueza se construyó con más explotación, violencia y expoliación que en la modernidad. Obama dejó en claro que la modernidad, nacida junto al capitalismo, redujo la pobreza y el hambre. En definitiva, como explica Hausmann en sus ensayos y sus cátedras en Harvard, los países donde hay más hambre y pobreza son aquellos en los que hay menos inversión de capital, mientras que gigantes como China y la India, comenzaron a reducir ambos flagelos cuando abrieron sus economías a las inversiones privadas, que aportaron puestos de trabajo e innovación tecnológica.

Por cierto, desde la visión el Partido Demócrata, Obama también cuestiona la supremacía del capitalismo financiero y exhorta a combatir la exclusión social que produce la economía de mercado a esta altura del desarrollo tecnológico. Lo planteó en su discurso en la ONU, citando al Papa.

El paso de Francisco por Norteamérica fue apoteótico y sus discursos, inteligentes y equilibrados, zambulleron la iglesia en los problemas del mundo. Pero así como condenó el aborto y la pena de muerte en Estados Unidos y no en Cuba, donde también hay aborto y pena de muerte, el Papa se refirió elípticamente al instrumento político que dividió peligrosamente a varias sociedades: la concepción “amigo-enemigo” sobre la que teorizó Carl Schmidt, inspirando el nazismo a principios del siglo 20, y que han reactualizado los populismos de izquierda y derecha mediante filósofos actuales como Laclau.

Esa visión maniquea gravita oscuramente sobre la derecha norteamericana y acaba de causar la renuncia de un republicano moderado: John Boehner.

Quizá por eso, Obama fue más específico que Francisco al condenar la retórica populista que fractura a muchas sociedades.